Anfibios, los vertebrados más amenazados, buscan en las charcas su refugio de biodiversidad

Abrevaderos, pilones, albercas o charcas ganaderas, el Día Mundial de los Anfibios se conmemora un año más con el objetivo de convertir estas masas de agua tradicionales en refugios de biodiversidad para mejorar las poblaciones de estos vertebrados, los más amenazados del planeta.

El cambio climático, la destrucción y fragmentación de sus hábitats, menor disponibilidad de alimentos, especies exóticas invasoras y las enfermedades emergentes, diezman las poblaciones de estas especies que viven en todos los continentes, salvo en la Antártida, y que solo en la Península Ibérica hay contabilizadas unas 35 especies, de las 8.738 descritas en el mundo.

David Vieites, investigador del Instituto de Investigaciones Marinas (IMM-CSIC) ha lamentado, en una entrevista con EFE, la deficitaria gestión de las aguas dulces en España, desde hábitats naturales como arroyos, lagos y ríos a múltiples abrevaderos, y que con un costo mínimo y poco esfuerzo de mejora por parte de entidades locales y ayuntamientos, facilitarían la existencia de los anfibios.

«No es cuestión de dinero», ha asegurado el experto quien incide que es «concienciación» porque, a día de hoy, se ha perdido mucha «cultura de naturaleza» y no se valora actuaciones de micro-ecosistemas o microrrefugios, (masas de agua pequeñas como charcas o abrevaderos) para un altísimo número de anfibios.

En este punto, Vieites ha explicado el proyecto DIVAQUA del CSIC y la Universidad de Cantabria que se lleva a cabo en el Parque Nacional de Picos de Europa y en el que se ha desarrollado la mejora de masas de agua: se han vallado charcas y albercas para que el ganado no tenga acceso favoreciendo no solo la reproducción de los anfibios, sino de numerosas especies de invertebrados, plantas (…).

Para revertir, en parte, la situación de los anfibios, el investigador ha insistido en la aplicación de leyes que preserven los ecosistemas y ha matizado que si se cumpliera la Directiva Marco Europea del Agua (DMA), que tiene como objetivo regenerar la calidad de las mismas, se avanzaría mucho en la restauración de los hábitats acuáticos, claves en la supervivencia de estas especies.

Los anfibios son un grupo antiquísimo, antes de que aparecieran los dinosaurios, a principios del Triásico, ya estaban aquí y son claves en ambientes acuáticos y terrestres, además de ser objeto de estudio por su regeneración de órganos, no solo de tejido muscular y oseo, sino nervioso también.

Sin embargo, Vieites ha destacado la mala prensa, asociada de estos vertebrados como los sapos o las salamandras vinculados con la superstición y a la brujería y que en nada ayuda a su conservación: «Es necesario cambiar esa percepción tan negativa todavía hoy muy arraigada en ciertos estamentos de la sociedad».

Para el experto, la situación actual de los anfibios es «crítica» siguiendo la senda de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) que en su Lista Roja mantiene que el 41 % de las especies de anfibio en el mundo son vulnerables, están en peligro o en peligro crítico de extinción (las tres peores categorías de la clasificación de la Lista previas a la extinción).

Vieites es consciente de que, en décadas, muchas poblaciones de anfibios desaparecerán, tanto a nivel nacional como mundial, «sus poblaciones están en serio declive», y ha explicado el caso de la Rana pyrenaica, un endemismo en los Pirineos, que en la parte española está sufriendo con el ranavirus (un género de virus que puede provocar la muerte en anfibios reptiles y peces).

Como estrategia para la supervivencia de los anfibios, el investigador ha abogado por la recuperación de los bosques autóctonos: Muchísimas especies están ligadas a estos bosques y sus hábitats, sobre todo de la mitad norte peninsular, y entre plantaciones de eucaliptos y talas masivas de árboles, estos bosques están desapareciendo.

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