Anna Valentín y Antonio Castelló (SEO/BirdLife) reclaman «cambios urgentes en la gestión de La Albufera»

Desde SEO/BirdLife se organiza un trabajo colaborativo para la protección de las aves y los espacios naturales que ocupan las mismas. Anna Valentín y Antonio Castelló forman parte de la organización en Valencia que es pionera en la conservación de la naturaleza y la biodiversidad en España. BirdLife International está presente en 121 países y cuenta con el apoyo de más de diez millones de personas trabajando por un mundo que proteja su biodiversidad donde el ser humano y la naturaleza convivan en armonía.

Desde SEO/BirdLife se reclama un plan «Urgente» para la gestión del parque natural de La Albufera. «En la actualidad, se está revisando el Plan de Ordenación de Recursos Naturales (PORN), y se ha de aprobar el Nuevo Plan Rector de Uso y Gestión del Espacio, todo ello con un retraso de más de 8 años. Ambos documentos son básicos para ordenar y gestionar de manera adecuada el espacio. Además, están también pendientes de redacción y aprobación las Normas de Gestión del Espacio Red Natura 2000 correspondientes a la ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves) y al LIC (Lugar de Interés Comunitario) de L’Albufera, que según ha dicho la propia Consellería irán ligadas al PRUG», explica el experto en este área Antonio Castelló.

A lo que añade que «la actualización de toda esta normativa es básica para la gestión del espacio, ya que han de aportar los objetivos de conservación para hábitats y especies de interés, y las directrices básicas para conciliar los diferentes intereses que confluyen en L’Albufera».

Garantizar la disponibilidad y la calidad del agua para su correcto aprovechamiento es otra de las cuestiones que SEO/BirdLife no pasa por alto: «reclamamos el cumplimiento del Plan de Cuenca para el periodo 2022-2027 y las dotaciones establecidas en el mismo, donde se establece un aporte de agua anual de 210 hm3, coincidente con las demandas del sector científico. Si bien la definición de la dotación de caudales constituye un avance, uno de los problemas que sufre la aplicación de dicho plan es que existe una escasa definición acerca del origen y la cuantificación de los aportes.  Esto genera una situación de incertidumbre sobre cómo se consigue introducir en el humedal estos volúmenes durante un ciclo hídrico, y sobre el cumplimiento de las dotaciones establecidas».

A este respecto Castelló explica que «la calidad de las aguas que entran a L’Albufera es notablemente mejor si la comparamos con la que entraba al sistema 50 años atrás, sobre todo porque se vierten menos aguas residuales. Pero esto no es suficiente para mejorar la vida en el lago, que requiere que el agua circule y se renueve, para evitar que prolifere el fitoplancton y ofrecer oportunidades a otros organismos, entre ellos la vegetación sumergida y los invertebrados acuáticos, que se encuentran en la base de las redes de alimentación del sistema. Cada vez que se incrementan los caudales que entran a L’Albufera mejora la situación ecológica en el lago y en los arrozales adyacentes, aunque el alcance de esto suele ser escaso en extensión, y temporal. Por tanto, cabe esperar que el cumplimiento mantenido del Plan de Cuenca contribuya a una mejora progresiva de las condiciones ecológicas en L’Albufera».

Finalmente Castelló indica que otro de los aspectos fundamentales para la organización, es «además del aporte de agua en cantidad y calidad adecuadas, una mejora de la sincronización de la inundación de los arrozales con el ciclo anual biológico de las aves. Cuando el reloj biológico de las aves acuáticas les pide nidificar estas se activan, y si no encuentran niveles de inundación adecuados los resultados pueden ser catastróficos».

Jardines mediterráneos

Dentro la capital valenciana SEO/BridLife apuesta por el proyecto de la «renaturalización de Valencia» como un Jardín Mediterráneo. Anna Valentín indica que «SEO/BirdLife tiene como visión ‘un mundo rico en biodiversidad, donde el ser humano y la naturaleza convivan en armonía’ y a ello aspira también en los entornos urbanos. Para ello se ha de lograr que la conservación de la biodiversidad se integre en la planificación y gestión municipal y se generen espacios para la naturaleza en el entramado urbano que ayuden a minimizar el impacto de la expansión urbanística, contribuyan a mejorar la salud y el bienestar de las personas e incorporen la naturaleza en vida de la ciudadanía».

«La organización asumió el desafío de conservar la biodiversidad urbana hace cerca de 20 años y desde entonces ha desarrollado proyectos pioneros, en colaboración con administraciones locales y empresas. Entre ellos encontramos el Plan ecoASTILLERO XXI, el Manual 100 medidas para la conservación de la biodiversidad en los entornos urbanos, un estudio junto con la UJI (Universitat Jaume I) para evaluar el papel ecológico de los centros históricos , y más recientemente desarrollando proyectos de renaturalización urbana en ciudades como Santander, Girona o Pinto, en Madrid», según Valentín que también resume que «el proyecto Renaturalización Valencia es un ejemplo de colaboración con administraciones públicas y reflejo del aumento de la sensibilidad ambiental en las ciudades. Este proyecto cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU».

Aves urbanas

La población de gorriones en España ha descendido un 20% desde 1998. Tampoco son buenos tiempos para el avión común y los mirlos. «Las aves urbanas como el gorrión común o el vencejo común son especies cuyas poblaciones se encuentran en declive, y cuyas causas no se pueden atribuir a un único factor. En el caso del gorrión, parece evidente que un desmesurado desarrollo urbanístico en el territorio se relaciona con la disminución del número de individuos en esa área. Por otra parte, los investigadores también señalan como factores de reducción poblacional la contaminación atmosférica, el exceso de ruido, la falta de lugares de nidificación, la escasez de insectos, especialmente necesarios en su dieta durante la época de cría, o una gestión de zonas verdes que no tiene en cuenta la biodiversidad», razona Anna.

Para atajar esa situación «es necesario un cambio de paradigma sobre cómo concebimos los parques y espacios verdes urbanos. Durante los últimos 20 años los ciudadanos han estado acostumbrados a ver y disfrutar de parques en los que prima un ajardinamiento ornamental, con unas podas frecuentes y sin dejar espacio para las incorrectamente denominadas “malas hierbas”. De hecho, era muy complicado disfrutar del colorido de flores silvestres en la ciudad de Valencia hasta hace muy pocos años, quedando éstas relegadas a solares en el mejor de los casos. Sin embargo, estos espacios “asalvajados” en las ciudades albergan una mayor biodiversidad que las áreas verdes en las que se realiza un mantenimiento intensivo».

«Como ciudadanos hemos de cambiar nuestra mirada hacia los jardines y zonas verdes de la ciudad y observarlos como refugios de biodiversidad donde ‘refugiarnos’ también nosotros y recargar nuestras pilas. Se han de promover cambios en la gestión de estos espacios ya que favorecerán la presencia de un mayor número de invertebrados, o una mayor diversidad de semillas. Mejorar la diversidad de especies autóctonas y disminuir la presencia de especies exóticas. Todo ello es aprovechado por las aves urbanas y otras especies silvestres en la ciudad. El reto es lograr que un gran número de espacios verdes, parques y jardines de nuestras ciudades sean espacios ecológicamente funcionales, sin dejar de lado el aspecto estético y recreativo de los mismos», finaliza Valentín apostando por unas ciudades con menos asfalto y más aroma a naturaleza.

Artículo de Richard Escriche.

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