Cuatro estudiantes valencianos presentan en la COP28 un sistema de climatización sostenible

En las cumbres del clima de la ONU, además de los grandes líderes del mundo, asisten también otras voces de la sociedad civil, más alejadas de los focos mediáticos, pero con mucho que aportar. En la COP28 que se acaba de clausurar, un grupo de estudiantes de la Universidad Politécnica de Valencia ha acompañado a la delegación española para presentar ‘Xaloc’, su sistema de climatización sostenible, de bajo consumo energético y muy barato de instalar.

La preocupación por el cambio climático, en general, y las olas de calor en el Mediterráneo, cada vez más frecuentes y extremas están en el origen de Xaloc, un sistema de climatización que se adapta al cambio climático y lo mitiga, ya que reduce considerablemente la demanda de climatización de la vivienda.

Batiste Vidal, estudiante del Máster en Ingeniería Industrial; Eva Tortajada, alumna de doctorado en Arquitectura, Edificación, Urbanística y Paisaje; José Antonio Gil Alhama, del Grado en Ingeniería de la Energía y Nuria Ochogavia, estudiante de Máster en Construcciones e Instalaciones Industriales, son sus artífices. Como tutor del proyecto, el profesor Tomás Gómez Navarro, director en el Instituto Universitario de Investigación en Ingeniería Energética de la misma universidad. Tras volver todos de Dubái, hemos podido hablar con Eva Tortajada.

Originalmente, Xaloc formó parte del proyecto Azalea UPV, un prototipo de vivienda sostenible a escala real con el que la Universidad Politécnica de Valencia competía en Solar Decathlon Europe. Ahí destacó por su sencillez, logrando el primer premio en Innovación: “A todos los jurados les gustó que nuestra innovación consistía en reinterpretar la tradición. Adaptamos sistemas que ya existían metiéndoles tecnología, pero todo muy ‘low cost’ y muy sostenible, y utilizando materiales naturales siempre que podíamos. El sistema era una mezcla de ingeniería y arquitectura y era el que menos dinero había costado”.

Esa sencillez y efectividad como sistema pasivo y sostenible determinó que ganaran también la convocatoria Generación Clima COP28 del Ministerio para buscar talento universitario que los ha llevado a Dubái. Pero, ¿cómo funciona ese sistema tan sencillo y que tanto ha llamado la atención? Madera, adobe y material de cambio de fase son los tres materiales principales. El sistema funciona aprovechando la gran inercia térmica del adobe en masa y su capacidad de regulación y purificación del aire.

Para entenderlo visualizamos una larga caja de madera que puede ocupar toda la fachada y una zona acristalada que mira al sur. “En invierno está recibiendo la luz del sol continuamente. El adobe es muy buen acumulador y tiene mucha inercia térmica. Entonces, el aire de la vivienda lo impulsas a través de este sistema, puede entrar perfectamente a 15 grados y salir a 30. Estás acondicionando la vivienda sin necesidad de utilizar energía”. En cambio, en los meses cálidos, se ventila la cámara durante la noche para reducir la temperatura del adobe y, durante el día, el aire caliente cede el calor al adobe enfriándose y disminuyendo de 4 a 7 grados la temperatura del aire que entra en la vivienda.

Así pues, según sea invierno o verano, “puede aumentar o reducir la temperatura de la vivienda entre 2 y 7 grados. Con eso ya permite no tener que utilizar tanta climatización activa (calefacción o aire acondicionado) y, por tanto, gastas menos energía en aclimatar tu vivienda”.

Otra de sus grandes virtudes es que resulta muy fácil adaptarlo a las necesidades de cada lugar: “Podría funcionar bastante bien con pequeñas modificaciones en gran parte del mundo y en especial en zonas que tienen menos capacidad de adaptarse al cambio climático, o sea, las zonas más pobres y con menos capacidad de adaptarse energéticamente al cambio climático”.

Xaloc está pensado para rehabilitar energéticamente, aunque no tanto para los grandes edificios de las ciudades “porque necesitas que te dé el sol y en la mitad de las plantas no da el sol en invierno, así que no tendría mucho sentido; pero sí para edificios de hasta 3 plantas, con alguna fachada mirando a sur y con un espectro que va norte de Alemania y mitad de África”.