El director de ‘Mongabay’, Rhett Butler, un ‘periodismo de soluciones’ frente al cambio climático en el Premio Biophilia de Fundación BBVA

El fundador y director de Mongabay, Rhett Butler, ha defendido el papel imprescindible de un “periodismo de soluciones” que ponga el foco sobre las medidas necesarias para afrontar los retos del cambio climático y la pérdida de biodiversidad, durante la ceremonia de entrega del V Premio Biophilia de Comunicación Medioambiental. La plataforma digital liderada por Butler ha recibido el galardón de la Fundación BBVA “por su destacada trayectoria en la comunicación sobre la conservación de la naturaleza y la biodiversidad, especialmente en los países del Sur Global, a través de la contribución de más de 800 periodistas, científicos y colaboradores en más de 80 países y en 6 idiomas”, en palabras del jurado. Tras recibir el galardón en nombre de todo su equipo, Butler ha pronunciado una conferencia titulada Razones para la esperanza ante la crisis ambiental global, en la que ha expuesto su visión sobre los importantes avances que ya se están logrando en la protección de la naturaleza, frente a las narrativas catastrofistas que con frecuencia predominan en la comunicación sobre las amenazas del calentamiento global y la extinción de especies.

Previamente, en el discurso de apertura de la ceremonia, el director de la Fundación BBVA, Rafael Pardo, ha señalado que “los modelos y la evidencia empírica alcanzados por las ciencias del medio ambiente documentan que la trayectoria de nuestra interacción con el Planeta en este primer segmento del siglo XXI presenta un balance crítico, especialmente en los frentes de la pérdida acelerada de biodiversidad y del cambio climático, cuyos efectos son perceptibles ya no solo con las herramientas analíticas propias de la investigación científica, sino también a través de los medios de comunicación y la experiencia macroscópica de cualquier ciudadano no intoxicado ideológicamente o influido por la preservación de intereses, legítimos o espurios”.

En el contexto de la crisis ambiental, Rafael Pardo ha resaltado la importancia del trabajo periodístico de Butler y todo el equipo de Mongabay, al contribuir “a través de su red internacional de reporteros a informar con solvencia de base científica sobre la degradación ambiental, y a mostrar casos y soluciones de éxito, valiosas en sí mismas e incentivadoras además de un cambio de paradigma acerca de la relación de los humanos con el planeta compartido hoy de forma excesivamente asimétrica con todos los seres vivos”.

Al final de su intervención, el director de la Fundación BBVA ha anunciado que próximamente se abrirá la sexta convocatoria del Premio Biophilia, que en su nueva edición ampliará el perímetro conceptual del galardón, reconociendo aportaciones que estén contribuyendo a repensar la relación de los humanos con la naturaleza tanto desde el periodismo y la comunicación, como desde las humanidades y las ciencias sociales: “El objetivo sigue siendo el mismo, reconocer narrativas e interpretaciones que descansando en el conocimiento de las ciencias del medio ambiente, contribuyan al modelado de la cultura medioambiental –las creencias, valores, actitudes y conducta– del conjunto de la sociedad.  En última instancia, son estas narrativas las que, prolongando y complementando los análisis de la comunidad científica sobre los impactos de la actividad humana en la naturaleza, operan como el GPS que orienta a los individuos, los agentes sociales y las instituciones en sus actitudes y comportamiento hacia el medio ambiente”.

El blog personal que se convirtió en un medio internacional de referencia

Fundado en 1999 por Butler, Mongabay es un portal de información ambiental sin ánimo de lucro que publica sus artículos y reportajes en inglés, español, francés, portugués, hindi e indonesio, con un foco especial en las regiones tropicales del planeta particularmente ricas en biodiversidad de Asia y Latinoamérica.  En sus inicios no era más que el blog personal de un solo redactor, el propio Butler, que publicaba los artículos que escribía por las noches, mientras durante el día trabajaba en una empresa de Silicon Valley.  Pero casi un cuarto de siglo después de su creación, Mongabay se ha convertido en un medio de referencia a nivel internacional –con sedes en Indonesia, India, Brasil, Perú, y próximamente también en África–, cuyos reportajes alcanzan un público masivo de cinco millones de personas cada mes.

El jurado ha resaltado que Mongabay “logra establecer la conexión entre ciencia y periodismo mediante la divulgación de investigaciones sobre la protección del medio ambiente con la difusión de estudios con criterios de máxima accesibilidad”, una fórmula que ha permitido “dar a conocer situaciones concretas o problemas ambientales graves que sufren las comunidades habitualmente postergadas por las corrientes informativas convencionales”.

El Premio Biophilia, dotado con 100.000 euros, fue creado en 2019 por la Fundación BBVA para reconocer la labor de profesionales y organizaciones de cualquier lugar del planeta que contribuyen de manera excepcional a mejorar la comprensión y sensibilización pública de los retos ambientales.

Las “razones para la esperanza” frente a la crisis global del medio ambiente

Tras recibir el Premio Biophilia, Butler ha recordado al inicio de su conferencia la gravedad de “la creciente degradación medioambiental en todo el mundo”, reflejada en hechos tan preocupantes como que “2023 fue el año más caluroso jamás registrado, vimos graves sequías, de la Amazonia a Sumatra, y las tasas de extinción de especies se han disparado, como mínimo, 1.000 veces por encima de lo normal”. Sin embargo, a pesar de este “sombrío panorama”, el director de Monhabay ha dedicado el resto de su intervención a defender que “todavía hay lugar para la esperanza”, no en base a un “optimismo ingenuo”, sino poniendo el foco sobre “las tendencias emergentes que podrían ayudarnos a mitigar estas crisis”.

En primer lugar, Butler ha resaltado que hoy los mayores responsables de la degradación ambiental ya no son agricultores y pescadores, sino empresas y gobiernos. Por lo tanto, se está pasando “de una degradación medioambiental incitada por la pobreza a otra incitada por el lucro” y este es un cambio “muy significativo”, ya que reduce el número de entidades que causan daños graves al planeta: “Mientras que antes combatir la deforestación significaba hallar medios de vida sostenibles para las poblaciones rurales, ahora suele implicar instar a las empresas y los gobiernos a adoptar prácticas más respetuosas con el medio ambiente que no necesariamente merman la productividad y pueden reportar otras ganancias”.

En este contexto, Butler ha presentado múltiples ejemplos positivos de empresas y gobiernos que han cambiado su comportamiento en los últimos años “gracias al activismo de grupos ecologistas y campañas de consumidores, cuya presión les ha llevado a adoptar políticas de deforestación cero”.

Otra tendencia esperanzadora resaltada por el director de Mongabay es la inaudita transparencia sobre la crisis ambiental que ofrecen tecnologías como las imágenes por satélite: “Con estas herramientas que ofrecen una visión casi en tiempo real del estado de nuestro planeta, la ignorancia ya no puede ser excusa de la inacción”.

Al mismo tiempo, Butler ha señalado que la creciente gravedad de la degradación del medio ambiente “está ampliando la base social de apoyo a la protección medioambiental, sobre todo a medida que la ciencia va consolidando la conexión existente entre los ecosistemas sanos y el bienestar humano.” Cada vez más personas están tomando conciencia en todo el mundo de que los beneficios de preservar ecosistemas prósperos “no se reducen, ni mucho menos, al almacenamiento de carbono y el hábitat de la fauna, ya que además incluyen la salud humana, una agricultura y un abastecimiento de agua más resilientes y la amortiguación de los daños causados por las tormentas y la erosión”.

Los “puntos de inflexión positivos” que pueden transformar nuestra relación con el planeta

Por todo ello, Butler ha defendido el concepto de «puntos de inflexión positivos» en nuestra sociedad que pueden conducir a cambios rápidos y profundos a la hora de abordar los problemas del cambio climático y la crisis de biodiversidad: “Hablamos de tipping points, puntos de inflexión ecológicos, que tienden a ser negativos: el colapso del Amazonas, el deshielo de los glaciares y del mar. Pero también hay puntos de inflexión positivos, por ejemplo, los avances tecnológicos que pueden transformar nuestra forma de movernos, a través de la revolución de los vehículos eléctricos, o de producir energía con fuentes renovables como el sol y el viento. Por lo tanto, hay que destacar el hecho de que, además de los elementos negativos, hay avances positivos, tendencias compensatorias que son positivas para la protección de la naturaleza y la sostenibilidad de nuestra economía y nuestra forma de vida”.

En este escenario de avances en la defensa del medio ambiente, Butler ha resaltado el papel decisivo que puede desempeñar el periodismo para concienciar y movilizar a la sociedad: “El periodismo no solo informa, sino que también alienta y moviliza la acción pública. Es a través de una narrativa convincente y bien documentada como se logra comprometer y motivar al público más general para que participe en estas soluciones”. Desde esta óptica, Butler ha resaltado el hecho que los reporteros de Mongabay se están volcando cada vez más en “el periodismo de soluciones”, con el objetivo de “ir más allá del pesimismo catastrofista, poniendo de relieve estrategias eficaces e innovadoras que marcan una diferencia real”.

“Al presentar estas historias positivas no solo pretendemos informar, sino también empoderar”, ha recalcado Butler. “Es vital mantener la esperanza y el optimismo, pues son sentimientos que fomentan la creatividad necesaria para generar nuevas tecnologías, estrategias y enfoques”.

“Frente a los poliédricos retos del cambio climático y la extinción masiva, el papel del periodismo centrado en las soluciones se hace cada vez más crucial. Sirve de faro que nos guía a través de la complejidad de estos problemas y nos ofrece ejemplos tangibles y motivadores de progreso y posibilidad. Con su incesante búsqueda de la verdad, el periodismo tiene el poder de hacer algo más que documentar el estado de nuestro mundo: puede ayudarnos a transformarlo para mejor. Esta misión, que es su esencia, es un acto de esperanza, la creencia en la capacidad de una acción bien fundamentada encaminada a crear un mundo más sostenible y equitativo para las generaciones venideras”, ha concluido.

Sobre la Fundación BBVA y el Premio Biophilia

Desde hace dos décadas, la protección de nuestro planeta ha sido un área de actuación prioritaria para la Fundación BBVA, a través del apoyo a la investigación científica, a proyectos de conservación de especies, hábitats y ecosistemas, el fomento de la cultura medioambiental del público y el reconocimiento de los profesionales de la comunicación que contribuyen de manera decisiva a la comprensión y el compromiso individual y colectivo de los desafíos ecológicos de nuestro tiempo.

En 2004 nacieron los Premios Fundación BBVA a la Conservación de la Biodiversidad, que reconocen actuaciones en defensa de la naturaleza en España y a escala mundial, así como la comunicación y sensibilización medioambiental.

Los Premios Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento, creados en 2008, reconocen la excelencia en la investigación sobre el cambio climático y las ciencias del medio ambiente, en pie de igualdad con las restantes áreas de estos galardones internacionales: las ciencias básicas, la biomedicina, las tecnologías de la información, la economía, las humanidades y las ciencias sociales. En las 15 ediciones celebradas desde su nacimiento, alrededor de unos 50 de los más destacados ecólogos, biólogos de la conservación, economistas y científicos del clima han recibido el Premio Fronteras del Conocimiento, junto a investigadores del mayor calibre de otras áreas.

Desde el convencimiento de que el abordaje efectivo de los desafíos ambientales requiere de la diseminación de la información y la concienciación ecológica a escala global, y que a su vez descansa en una comunicación contrastada y atractiva acerca del medio ambiente, en 2019 la Fundación BBVA creó el Premio Biophilia de Comunicación Medioambiental. Dotado con 100.000 euros y de periodicidad anual, reconoce la labor de profesionales y organizaciones de cualquier lugar del planeta que, enlazando con el mejor conocimiento y evidencia, contribuyan de manera excepcional a mejorar la visibilidad y la comprensión pública de los retos medioambientales.

El nombre del galardón alude a la “hipótesis de la Biophilia” propuesta por el naturalista Edward O. Wilson (Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en Ecología y Biología de la      Conservación 2010), que quiere denotar la profunda conexión que los seres humanos sienten de manera instintiva con la naturaleza y todas las formas de vida.

En sus primeras cuatro ediciones, el Premio Biophilia se otorgó al periodista Matt McGrath, corresponsal ambiental de la BBC; al periódico The Guardian, por su cobertura de temas, debates y noticias medioambientales; Marlowe Hood, corresponsal ambiental de la agencia France Presse; y Elizabeth Kolbert, periodista de The New Yorker y autora de La sexta extinción.

Jurado

El jurado de esta edición ha estado presidido por Miguel B. Araújo, profesor de Investigación del Museo Nacional de Ciencias Naturales, CSIC, y ha contado como vocales con: Alberto Aguirre de Cárcer, director editorial, diario La Verdad; Rosa Basteiro, redactora especializada en Ciencia y Medio Ambiente, Radio Nacional de España; Antonio Cerrillo, redactor de Medio Ambiente, La Vanguardia; Patricia Fernández de Lis, redactora jefa de Ciencia, Salud y Tecnología y directora de Materia, sección de Ciencia, El País; Teresa Guerrero, responsable de la sección de Ciencia, El Mundo; Pedro Jordano, profesor de Investigación, Grupo de Ecología Integrativa, Estación Biológica de Doñana, CSIC. Laura Poderoso, subdirectora de la Fundación BBVA, ha actuado como secretaria técnica.

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