El embajador del Pacto Climático apuesta por «ciudades esponja» que absorban agua en lugar de canalizarla

El embajador del Pacto Climático de la Unión Europea e investigador Pedro Miguel Guerrero, ponente del Congreso Nacional de Parques y Jardines Públicos que se celebra en Pamplona, ha apostado por hacer «ciudades esponja» que absorban el agua, en lugar de canalizarla y derivarla al alcantarillado.

Guerrero, investigador de la Cátedra de Cambio Climático del Departamento de Botánica y fisiología vegetal de la Universidad de Málaga, ha señalado a EFE que es necesario «evitar esa escorrentía que al final acumula tanta contaminación que se va al alcantarillado, y que del alcantarillado en la mayoría de las ocasiones termina en los ríos o en los mares».

«Debemos intentar que ese agua se filtre y volver al sistema de circulación natural del agua», ha destacado.

El investigador malagueño ha abogado por «trabajar muchísimo en el concepto de regeneración urbana» en los cascos antiguos de las ciudades.

«En zonas que ya se han urbanizado mal, ahora nos damos cuenta de que tenemos que regenerarlas para cambiar, quitarle espacio al vehículo y dárselo al peatón, a la vegetación, a los filtrantes, dejar de impermeabilizar tanto la ciudad y darle un poco más espacio a esa vegetación que tanta falta hace, porque hay lugares que se urbanizaron sin pensar», ha resaltado.

También ha cuestionado el concepto actual de ‘refugios climáticos’ o ‘islas de confort’, ya que «lo que necesitamos es que la ciudad entera sea una ciudad habitable». Cuando se habla de refugios climáticos, ha enfatizado, «en principio son soluciones temporales, porque al final tenemos que conectarlos entre sí».

«Tenemos que integrarlos con corredores verdes, mejorando parques en zonas donde hay mucha infraestructura gris, aumentando la vegetación en lugares donde hay muchísima densidad de población y al final lo que intentaremos poco a poco es incrementar la vegetación e integrarla dentro de los sistemas urbanísticos del sistema arquitectónico», ha explicado.

En ese contexto, ha considerado, «por supuesto el coche cada vez sobra más. Nos estamos dando cuenta de que las políticas medioambientales de casi todas las ciudades y los ayuntamientos están intentando evitar que los vehículos circulen por los centros históricos».

Así, ha augurado, «ese centro histórico, esos perímetros cada vez serán más grandes. Creo que al final el coche irá sobrando en la ciudad y tendremos que cambiarlo por transporte público sostenible dentro de las propias ciudades».

Guerrero ha compartido la idea de que uno de los criterios de actuación puede ser hacer ciudades agradables para los niños: «Cuando tenemos una ciudad adaptada para los niños, la tenemos también adaptada para personas vulnerables y personas de la tercera edad».

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