En la Universidad de Alicante idean un método para mejorar la limpieza del plástico reciclado y llegar al ‘food contact’

 Investigadores de la Universidad de Alicante (UA) han desarrollado una tecnología innovadora a nivel internacional y ecológica que mejora la descontaminación del plástico reciclado con el objetivo de lograr materiales de este tipo que cumplan con los estándares de alta calidad para su uso en el envasado de alimentos (‘food contact’) y en los sectores farmacéutico y del juguete.

Este método, en el que ya están interesadas empresas de reciclaje de España, Francia, Alemania y Austria, pretende contribuir a aumentar la seguridad de los consumidores de los productos que contienen plásticos reciclados y se basa en una patente del grupo de investigación de Ingeniería para la Economía Circular (I4EC) de la UA, en cuyas dependencias se está instalando una planta piloto para corroborar su aplicación a nivel industrial, tras haberse demostrado su eficacia en el laboratorio.

El citado grupo de la UA es puntero en el mundo, junto con otro de Bélgica, en el ámbito del reciclado mecánico (diferente al químico) y el proyecto de la planta piloto -aprobado en septiembre pasado- ha obtenido más de 410.000 euros de la Agencia Valenciana de la Innovación (AVI) de la Generalitat en el programa de ayudas para la valorización y transferencia de resultados de investigación a las empresas 2023.

Colaboran en el proyecto, de tres años de duración, el Instituto Tecnológico de Producto Infantil y Ocio (Aiju), ubicado en Ibi (Alicante), y el del Embalaje, Transporte y Logística, con sede en el Parque Tecnológico de Paterna (Valencia), que llevarán a cabo la validación del plástico descontaminado en productos del sector juguetero y de envasado, respectivamente.

Se estima que 400 millones de toneladas de residuos de plástico se consumen al año en el mundo. En Europa, 58,7 millones de toneladas, de los que 10,8 millones proceden de reciclado mecánico.

No hay plástico reciclado de buena calidad para cubrir la demanda

«En la actualidad existe una mayor demanda por parte de la sociedad de que se recicle» y «tanto los estados como las propias empresas» piden que «los productos sean con un contenido reciclado», ha explicado, en una entrevista con EFE, el catedrático de Ingeniería Química y responsable del proyecto, Andrés Fullana.

Sin embargo, según Fullana, en este momento no hay en el mercado suficiente plástico reciclado con la calidad necesaria para cubrir esa demanda -salvo en el caso del PET (botella de agua y refrescos)- porque su obtención está limitada a la capacidad tecnológica de reciclaje.

«De ahí que los grupos de investigación, como el nuestro, se esfuercen en desarrollar una tecnología que permita a este material reciclado alcanzar la calidad ‘food contact grade’ (el máximo nivel) apta para estar en contacto con alimentos, que es el objetivo de este proyecto», lo que contribuiría a disminuir el consumo de plástico virgen, que se fabrica con recursos naturales y que conlleva un gasto energético mucho mayor que el proceso de reciclaje, ha señalado.

El método ideado por la UA -Fullana y dos doctorandas son los inventores de esta patente, cuya idea surgió de una investigación de doctorado del citado grupo de investigación- posee una serie de ventajas en comparación con otros: usa un disolvente no tóxico, no inflamable y fácil de recuperar en su totalidad tras el proceso y realiza un tratamiento de depuración del agua empleada, por lo que es más limpio, tiene menos huella de carbono y responde a la finalidad de la economía circular.

«Además, la calidad del material que se obtiene es mucho más alta que la conseguida hasta ahora, acercándose al ‘food contact'», ha destacado Fullana, quien ha reiterado que la pretensión del proyecto es alcanzar «las mismas calidades que las del plástico virgen».

El reto, la descontaminación total del plástico reciclado

Aunque se prevé la instalación completa de la planta piloto de la UA para principios de 2025, la producción del reciclaje de plástico comenzaría en una primera fase a inicios de 2024.

Consta de un reactor principal -recién llegado a las dependencias del grupo de investigación de Ingeniería para la Economía Circular- con capacidad de 100 litros para producir 50 kilos de plástico reciclado en una hora.

La UA ha considerado suficientemente importante esta patente como para extenderla a EEUU y Europa con el objetivo de protegerla y ‘vender’ su aplicación a las industrias de esos países.

«El método que hemos desarrollado supone un paso adelante hacia ese destino que es la descontaminación total del plástico reciclado», ha subrayado Fullana, que lidera un departamento universitario que, entre otros muchos inventos anteriores, creó una tecnología -una especie de ‘desodorante’ inodoro- capaz de eliminar los malos olores de los residuos domésticos fabricados con plástico, como botes de champú ya usados, por ejemplo, lo que favorece su reutilización.