Global Omnium trabaja en interconectar las dos plantas potabilizadoras de Valencia

El consejero delegado de Emivasa y CEO de Global Omnium, Dionisio García, ha afirmado que están planificando inversiones para que la interconexión de las plantas potabilizadoras de València «sea una cuestión que en dos o tres años esté terminada».

Así lo ha señalado durante la jornada de puertas abiertas con motivo de la Semana Mundial del Agua impulsada por Global Omnium en la planta potabilizadora de La Presa de Manises, una infraestructura de 13 hectáreas que desde 1856 suministra agua a València y a su área metropolitana (1.600.000 millones de personas), con una capacidad máxima actual de 3.600 litros por segundo.

La responsable de la planta, Pura Almenar, ha puesto en valor la unión entre infraestructura tradicional e innovación, ya que se han mantenido edificios originales que datan del siglo XIX, cuando València empieza a demandar grandes cantidades de agua.

En los años ochenta se hizo una segunda potabilizadora en Picassent para abarcar toda la demanda creciente que ahora roza los 3.700 litros por segundo (l/s), aunque Almenar ha afirmado que la media de potencia es de 2.500 l/s.

Según Almenar, uno de los pasos destacados a lo largo de la historia de la planta fue la incorporación de cloro en el año 1900 que «ha salvado más vidas que la vacuna de la Covid».

El Júcar y Tous, los «bebedores de Valencia»

Almenar ha comentado que el Júcar y Tous son «los bebedores de València», conectados por un canal artificial que les permite gestionar las zonas que requieren mayor o menor demanda.

Ha relatado que los operarios y trabajadores tenían su propio domicilio alrededor de la planta potabilizadora porque se trabaja durante 24 horas: «Ahora con los móviles tenemos todo a la planta de nuestra mano, pero antes los trabajadores debían vivir aquí para asegurar el suministro», ha destacado.

El concejal de Gestión del Agua del Ayuntamiento de València, Carlos Mundina, ha destacado el trabajo energético que se está haciendo desde la planta, porque más del 30 % de la energía importada la están reduciendo con la instalación de placas solares.

«Debemos ser menos dependientes de este tipo de energías, sobre todo siendo Capital Verde Europea y Ciudad Misión. Todo lo que depende de nosotros debemos dar ejemplo y el mejor es ésta de Manises», ha afirmado.

Lo que hay detrás de abrir el grifo

Las dos plantas captan el agua «tal y como viene», por lo que es necesario realizar todo tipo de procesos químicos y depurativos hasta llegar al grifo del consumidor.

Almenar ha explicado que los principales problemas de la zona mediterránea es que el agua tiene muchas sales minerales, lo que le proporciona más peso y sabor, pero la microbiología es lo que se debe tener en cuenta.

El tratamiento del agua empieza con los decantadores, unas estructuras con forma rectangular que le aplican un producto al agua para que toda la materia flotante caiga al fondo de estas instalaciones de 12 metros de profundidad.

De ahí, el agua pasa a unas balsas en las que se aplica las cantidades normativas de cloro para la desinfección de la mayoría de líquido.

Como siguen quedando partículas continúa la fase de filtrado con carbón activo que absorbe componentes orgánicos y partículas inherentes como los pesticidas.

El cloro es «un buen agente», pero también utilizar ultravioleta para acabar de eliminar los microbios que han sobrevivido a todo el tratamiento.

En cuanto a los residuos que quedan en los diferentes equipos, han asegurado que todo va al «centro de fangos», dónde se centrifuga para hacerse una pasta dura que se utiliza para agricultura.

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