Jaime Aznar: “Proyecto Lázaro intenta que la ropa llegue lo más tarde posible al vertedero”

Proyecto Lázaro es una empresa de inserción social, con sede en Alicante, que tiene como objetivo “crear empleo social con la gestión de residuo textil para que no acabe en el vertedero”, resume su director y gerente Jaime Aznar Irles. Actualmente emplea a 30 personas entre su planta de clasificación de Alicante, almacén de Elche y ocho tiendas.

“Nosotros aquí estamos para solucionar un problema que no es nuestro, como es una fabricación excesiva de ropa, de muy mala calidad, y un consumo exagerado”, asegura en una entrevista con InfoSOS. “Intentamos que llegue más tarde al vertedero, aunque al final va a llegar” porque “la única solución que hay para la ropa es la reutilización, ya que el reciclaje no existe, aunque se está trabajando en ello”, añade.

Proyecto Lázaro gestiona “mil toneladas de ropa cada año”, de las que aproximadamente “clasificamos entre el 20 y 25% de lo que recogemos” y de ese porcentaje “podemos reutilizar del 35 al 45% para nuestras tiendas porque está en buen estado”, explica. “En España se reutiliza el 10% de lo que se recoge en un contenedor porque es lo que vale para venderlo en tiendas”, subraya.

La recogida de ropa se realiza mediante contenedores de color naranja en la calle, en municipios donde tienen la concesión, como Alicante, o en empresas que los autorizan. Su proceso implica la recogida y clasificación en la planta de tratamiento, certificada con la ISO 14001, para separar lo que se puede reutilizar y vender en sus ocho tiendas.

Seis de estos establecimientos se encuentran en Alicante capital, otro en Elche y un último en Villajoyosa. Siete de ellos operan con la marca Proyecto Lázaro, y uno con la enseña “Bis Ropa como nueva”, un nuevo concepto para llegar a otro público. Se parece “más a una tienda de ropa nueva con las prendas etiquetadas, higienizadas y planchadas, y con un precio un poco más levado para cubrir este tipo de gastos”, explica.

La ropa que no sirve se clasifica, a su vez, como algodón blanco, algodón color, hogar, lanas y el resto, y se vende a terceros que la pueden reutilizar o reciclar. “Todo lo que vendemos a terceras empresas lo hacemos a través de un negociante autorizado, que audita a sus clientes y nos garantiza una mejor gestión de esa ropa”.

De este modo, buscan diferenciarse de lo que pasa en España, donde “se vende ropa al mejor postor o que más dinero me dé, sin importar qué se hace con la ropa”. Al mayorista “preferimos venderle la ropa a menor precio para que no la malvenda o deje de pagar a sus trabajadores para que le salgan los números”, concluye.

Como retos de la industria Jaime Aznar señala la incorporación del ecodiseño para que se haga un producto que se puede reciclar, el pasaporte digital de cada prenda para que se sepa dónde y cómo se ha fabricado y aporte información sobre los materiales que lleva para facilitar un futuro reciclaje, o la concienciación ciudadana.

Artículo de Kati Ferrero