La moda rápida (fast fashion) y sus impactos en el planeta

El sector textil y de la moda, conjuntamente con los sectores de la alimentación, la energía o el transporte, es uno de los sectores más contaminantes y con un impacto ambiental, social y económico globalizado, según Opcions.

¿Nos referimos a lo mismo, cuando hablamos de industria del textil e industria de la moda? No. La primera tiene que ver con el proceso productivo, generalmente industrial, los productos textiles que se confeccionan y las operativas industriales que se siguen con el objetivo de producir prendas de ropa. La industria de la moda, hace más bien referencia a otros aspectos que están directamente vinculados a la industria textil, como por ejemplo, las tendencias, los cánones de belleza, modelos de consumo, etc.

En este artículo veremos los principales impactos de la industria textil y de la moda desde una visión sistémica. El objetivo es visibilizar las principales consecuencias, ambientales y sociales, que se derivan del modelo productivo y de consumo conocido como fast fashion -o moda rápida- y que ha ido ganado terreno estas últimas décadas.

Este modelo productivo lineal (extracción-producción-consumo-rechazo) se caracteriza por ofrecer productos en cantidades desmesuradas, a un ritmo exageradamente rápido (hasta 52 colecciones al año o más) y a unos precios muy reducidos. Una oferta constante de productos que cambian en el estilo, color, forma y textura, bajo calidades dudosas y con la voluntad de generar deseo de renovación, fomentando un uso y una compra constante.

Es un modelo altamente demandante de recursos con unos impactos vinculados directamente a la crisis ecosocial actual. La crisis climática, la desigualdad social o la pobreza extrema son las consecuencias de este binomio producción-consumo.

La liberalización del mercado, con la consiguiente globalización, de finales del siglo pasado ha contribuido al hecho que las industrias locales y regionales trasladen sus producciones al continente asiático, principalmente. Deslocalizando las producciones hacia zonas donde la mano de obra es menos costosa, donde la legislación ambiental a menudo es inexistente y donde los derechos humanos y laborales son vulnerados constantemente. Esto ha comportado una pérdida de tejido industrial local y regional en los territorios europeos, quedando, actualmente, solo tres grandes polos industriales textiles que mantienen la actividad en el sur de Europa: el norte de Italia, el norte de Portugal y Cataluña, en menor medida. Otras regiones europeas situadas al este mantienen también industria textil, pero más vinculada a la manufactura de piezas y no con toda la cadena de suministro.

La cadena de valor de la industria de la moda es larga y, a menudo, poco transparente. Transformar una fibra textil, por ejemplo la del algodón, hasta que llega a ser una camiseta, un traje o unos pantalones, conlleva una cantidad de procesos, mecánicos y químicos, altamente intensivos en el uso de recursos: materiales, energéticos, hídricos, compuestos químicos, así como sociales, es decir, mano de obra asociada a todos los procesos.

Para analizar los impactos ambientales y sociales de esta industria, se toma como referencia la metodología de análisis del ciclo de vida (ACV). El ciclo de vida, desde una perspectiva ambiental, se utiliza para analizar los impactos que existen a lo largo de la cadena productiva de los objetos, en este caso de la ropa, pasando por las etapas de distribución, venta, uso y final de vida. Por lo tanto, nos permite obtener una visión global del impacto del objeto en toda su vida útil.

Algunos datos relacionados con la industria textil y de la moda

  • Incremento de la producción mundial: de 62.000 toneladas anuales a 102.000 toneladas en 2023.
  • Emisions de CO2 globales: responsable entre el 8 y el 10% de las emisiones de CO2
  • Residuos globales: 5,8 millones de toneladas mundiales (que equivale a 11 kg/persona y año).
  • Número de empresas en Europa: 160.000.
  • Trabajadores/as en Europa: 1,5 millones de personas.
  • Generación €: 162.000 millones el 2019.
  • Consumo de agua: 2.500 litros para una camiseta de algodón. Es el total de agua utilizada para hacer crecer la planta de algodón más la que se utiliza en los procesos de transformación de la fibra en hilo, tejido y, sobre todo, la utilizada en los acabados (tinturas, suavizantes, blanqueados, etc.)