La sequía dispara el uso de césped artificial, sostenible y fácil de cuidar

 La sequía ha disparado la demanda de césped artificial -más sostenible y con menor mantenimiento-, que durante el último año se ha visto incrementada entre un 180 y un 200 % en zonas como la Costa del Sol, explica a EFE el director general de Econatura Andalucía, Francisco Carrasco.

Esta tendencia no es nueva y ya se venía observando -subraya- pero la falta de lluvias de los últimos meses y la prohibición de los ayuntamientos de regar con agua potable los jardines la ha acentuado.

En una provincia muy castigada por la sequía en 2023 y con los embalses bajo mínimos, un metro cuadrado de césped natural tipo bermuda, que es «lo que más se suele utilizar» en el litoral malagueño y que «tiene un alto nivel de mantenimiento», requiere hasta siete litros de agua al día en épocas de calor.

Esto significa que un jardín de tamaño medio, de aproximadamente 200 metros cuadrados,  necesita alrededor de 1.400 litros de agua diarios en temporada estival, más de 40.000 litros al mes, mientras uno de césped sintético no necesita riego, se repasa cada dos o tres años y tiene una durabilidad de entre diez y quince.

Trasladado a los consumos de grandes extensiones de terreno, ya sean propiedades privadas o espacios públicos, compromete las áreas ajardinadas naturales que resultan cada vez más insostenibles, tanto desde el punto de vista hídrico como de los costes, precisa Carrasco.

Lo más caro de un jardín, el agua

El nivel de vida ha ido subiendo y con él también los precios, apunta, lo que ha animado tanto a particulares como a administraciones a buscar alternativas y a apostar por propuestas que permitan ahorrar, sobre todo en la cuestión hídrica, que es «lo más caro de un jardín» y que ahora, además, escasea.

Junto a la sequía, detrás del aumento de la demanda de césped artificial, se encuentra también el incremento de los gastos asociados al mantenimiento del natural, tales como el abono o el recebo, y el encarecimiento de la mano de obra que conllevan las tareas de jardinería, señala.

El perfil del usuario es muy variado, hay compañías de cruceros que lo instalan en los barcos, ayuntamientos que lo colocan en rotondas y medianas, hoteles que lo ponen en sus cubiertas o colegios que lo utilizan en patios y recintos deportivos, pero «cerca del 80 % se lo lleva el residencial», asegura.

En el ámbito del residencial privado, este tipo de césped ha alcanzado también a las propiedades más exclusivas, algo que «antes no lo veías porque el cliente tenía y estaba dispuesto a mantener un jardín con su césped natural».

Precisamente en el sector del lujo ha aumentado «drásticamente» su uso porque «se ahorra mucho dinero en agua», y propietarios con casa en urbanizaciones tan ‘prémium’ como La Zagaleta en Marbella, donde se encuentran algunas de las viviendas más caras de España, se han decantado por esta opción, concreta.

Sin embargo, «ahora se está viendo y mucho» y hoy lo ponen en villas de veinte y treinta millones de euros con jardines de 1.000 metros cuadrados y más, y en ese sector cifra el aumento de la demanda en un 500 %.

En el sector público también se ha observado un incremento de la demanda de césped artificial, que durante el año pasado ha pasado de suponer un 35 % de la demanda a un 60 %, prácticamente el doble, destaca el director de Econatura, que en 2023 abrió sede en Estepona.

En la Costa del Sol se puede ver césped artificial en muchas zonas públicas, en el caso de Marbella se han decantado por esta opción «por el coste de mantenimiento y por la cantidad de agua que gasta el natural», explica a EFE el delegado de Obras, Parques y Jardines, Medio Ambiente, Playas y Puertos en el ayuntamiento marbellí, Diego López.

Lo han instalado en espacios deportivos, pero también en áreas de mantenimiento complejo como rotondas y medianas o en las que se prevé un elevado consumo de agua, y «la verdad es que está funcionando bien. Es una buena opción», concluye.