Las especies de aves interactúan con su canto para advertir la presencia de depredadores

Un estudio realizado por dos investigadoras del Instituto Mixto de Investigación en Biodiversidad (Universidad de Oviedo-CSIC-Principado de Asturias) ha evidenciado la existencia de interacciones entre especies de aves a través de sus cantos, con los que podrían advertir que el ambiente está libre de depredadores.

Hasta ahora se sabía que el canto de las aves tenía la función principal de comunicarse con ejemplares de su propia especie.

Según exponen las investigadoras Federica Rossetto y Paola Laiolo a través de un comunicado difundido este jueves por la Universidad de Oviedo, las principales funciones de los cantos de las aves son atraer a las hembras y señalar los límites del territorio individual, y cada especie tiene un canto distintivo que ha evolucionado para comunicarse con los individuos de su propia especie.

Sin embargo, la investigación sugiere que los cantos de aves, en forma de coros, pueden advertir a individuos de distintas especies de un ambiente libre de depredadores y, por lo tanto, propicio para cantar.

De hecho, especialmente en primavera y durante las primeras horas del día, es muy común escuchar a muchas especies diferentes de pájaros que cantan juntas, formando coros.

Para llegar a sus conclusiones, las investigadoras colocaron grabadoras automáticas en los bosques de castaño en los concejos de Mieres, Oviedo, Aller, Lena y Laviana para grabar la actividad normal de las aves forestales que los habitan sin molestarles con la presencia humana.

Con ello, constataron que las especies que tienen un canto más similar tienden a cantar en momentos distintos, mientras que las que más cantan juntas son las especies con cantos más diferentes entre sí.

Esta circunstancia puede deberse a que, si las aves cantaran con las especies que tienen el canto más parecido, podría registrarse una interferencia y su canto sería menos perceptible por parte, por ejemplo, de las hembras a las que el macho quiere cortejar. 

Durante el trabajo, las investigadoras también emplearon un altavoz para emitir el canto de algunas de las especies de ese mismo hábitat.

Ello permitió constatar que, al escuchar el canto de otras especies, las aves empezaban a cantar, lo que podría estar relacionado con las estrategias contra la depredación.

Mientras cantan, las aves pueden correr el riesgo de ser detectadas por depredadores como rapaces o mamíferos carnívoros, pero escuchar a otra especie cantar puede significar que el ambiente está libre de peligro y, por tanto, que es buen momento para empezar a cantar.

Además, añaden las investigadoras, «aunque haya depredadores que no han sido detectados, cuantas más especies cantan a la vez y se exponen a ser localizadas por las rapaces, menor es la probabilidad de ser depredadas».

El estudio, que acaba de ser publicado en la revista Behavioral Ecology and Sociobiology, destaca la importancia de la diversidad de especies y de sonidos en la naturaleza como protectores de los miembros de la comunidad.

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