María Piles (UV): «La Tierra es un sistema interconectado, por lo que el calentamiento del ártico tiene repercusiones en todo el planeta»

La Agencia Espacial Europea (ESA) «busca salvaguardar las regiones polares de los devastadores efectos, a escala global, del cambio climático». Para ello necesita la contribución del equipo del Image Processing Laboratory (IPL) de la Universitat de València. La ingeniera de telecomunicaciones María Piles dirige la parte del proyecto CIMR (Copernicus Imaging Microwave Radiometer) L2 PAD que diseña el procesador que permitirá estimar las principales variables climáticas del planeta a partir de datos de satélite.

El servicio europeo Copérnicus es el principal proveedor mundial de datos de observación de la Tierra, el proceso de crear algoritmos que mejoren sus observaciones es una labor vital en el proyecto. «Estamos trabajando en los productos de un nuevo satélite operacional para Copérnicus que ha sido diseñado para expandir sus capacidades de observación del ártico y de variables climáticas esenciales a escala global. Es un privilegio poder participar directamente en el desarrollo de los algoritmos que nos permitirán obtener las variables climáticas a partir de los datos crudos del satélite en menos de 3h desde su adquisición (para algunas variables 1h). Al mismo tiempo es un gran reto científico y tecnológico, pero contamos con un muy buen equipo de científicos e ingenieros en el proyecto y estamos muy motivados», explica Piles.

Se espera que el CIMR L2 PAD detalle las variables climáticas más necesarias a partir de datos captados por el radiómetro más grande y preciso de la ESA, pero aún quedan unos años hasta ver los resultados. «La misión CIMR proporcionará unas medidas muy necesarias para mejorar y expandir los servicios terrestres, marinos y climáticos del sistema Copérnicus. El satélite está actualmente siendo construido por un consorcio de empresas. Las diferentes pruebas con los prototipos de la antena deplegable han sido satisfactorias, y el simulador está en una fase de desarrollo avanzada. Nosotros estamos de momento trabajando con datos simulados, y en unos meses que estará disponible la versión aerotransportada del sensor (CIMR-AIR) podremos trabajar también con datos reales adquiridos en campañas experimentales. La fecha estimada de lanzamiento es 2029», añade la investigadora.

Video del proyecto Copérnicus: https://www.youtube.com/watch?v=Ddo3VarM9vE

Hasta 12 organizaciones colaboran en el proyecto. María señala que «el consorcio está liderado por Thomas Lavergne de MET Norway. Hemos reunido un equipo excepcional de científicos e ingenieros para trabajar en el proyecto, entre todos nos complementamos y cubrimos las diferentes tareas requeridas por la ESA. Estamos trabajando de forma colaborativa en github en el desarrollo de los prototipos, y utilizamos mattermost como plataforma para comunicarnos en el día y día».

Por su experiencia, Piles destaca que «hay evidencias de que el ciclo del agua se está acelerando a medida que aumenta el calentamiento global. Se está produciendo un deshielo sin precedentes en el ártico, hasta el punto de que podríamos llegar a un escenario futuro sin hielo. Se está evidenciando una mayor evaporación en el mar, que en gran parte caerá sobre el mar en forma de lluvia completando el ciclo, pero que en otra parte (se estima un 10%) incrementará las precipitaciones sobre la tierra, lo que tiene implicaciones directas en nuestro día a día, pues en muchos lugares del planeta podría provocar sequías y escasez de agua, así como tormentas e inundaciones más intensas. Las predicciones no son buenas. Los datos satélite nos permitirán tener observaciones directas (evidencias) de estos fenómenos y nos permitirán mejorar las predicciones de los diferentes modelos climáticos para que como sociedad moderna podamos tomar decisiones informadas y convivir mejor con nuestro planeta».

La evolución del clima por el calentamiento acelerado de la zona polar ártica es un gran reto: «La Tierra es un sistema interconectado, por lo que el calentamiento del ártico tiene repercusiones en todo el planeta. Una muy directa sería que el deshielo cambia la salinidad y por tanto la densidad del agua en el ártico, lo cual tiene un impacto importante en las corrientes oceánicas, que a su vez impacta con el intercambio de agua entre océano-atmósfera y repercute en los fenómenos de precipitación y las reservas hídricas del planeta. Lo que estamos viendo es que los extremos climáticos parece que van a ser más intensos y más frecuentes. pero las predicciones de los modelos son aún inciertas, y para mejorarlas las observaciones de CIMR y otros satélites van a ser su cruciales.

La investigadora de la Universitat de València siente una gran pasión por su importante trabajo que «del 1 al 10: ¡le doy un 10!». Además advierte que «todo el código que estamos desarrollando será libre y nuestro objetivo es generar una comunidad de expertos para que entre todos los científicos expertos en la temática (no sólo los que estamos en el proyecto, sino de otras agencias espaciales, u otros centros de investigación) poder compartir y desarrollar los mejores algoritmos para CIMR». Una labor necesaria y que nos afecta a todos. 

Artículo de Richard Escriche.

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