Mercè Ortiz: “La trashumancia aumenta la fertilidad del suelo y protege de los incendios”

En 2007 la Universidad de Alicante señalizó en el campus de San Vicente del Raspeig la cañada real de los Serranos-Conquense, después de que un particular informara de su existencia. Un buen ejemplo, de cómo han sido invadidas las vías pecuarias por las infraestructuras, urbanismo y la actividad turística, agraria o ganadera.

El Libro Blanco de la Trashumancia de España tiene documentados 125.000 kilómetros de vías pecuarias y 400.000 hectáreas de superficie, 11.000 de estos kilómetros (33.458 hectáreas) en la Comunidad Valenciana. La publicación del Ministerio de Agricultura hizo también una primera relación de rebaños que transitan por las vías, que la Honrada Mesta Trashumante protegió y administró durante 600 años, para buscar nuevos pastizales. Hoy el cambio climático y la reciente declaración como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, por parte de la UNESCO, vuelven a poner en valor esta práctica. España ha liderado esta petición en la que han participado diez países.

“La trashumancia cuida el medio ambiente ya que aumenta la fertilidad de los suelos, fomenta la biodiversidad y protege el terreno de los incendios forestales, mitigando por tanto el cambio climático”, dice en una entrevista con InfoSOS, Mercè Ortiz, profesora de Derecho Administrativo y una de las promotoras de las Jornadas “Cañada Real Universidad de Alicante”. Enumera otras muchas ventajas: “Fomenta la economía real, mediante la obtención de productos de alta calidad como carne, leche, lana, cuero… Es una actividad localizada en el territorio por lo que fija a la población, fundamentalmente en el mundo rural, implicando muchos beneficios sociales”.

Para Mercè Ortiz “la clave para fomentar este sector es cuidar a los custodios -los pastores y pastoras-, es decir, organizar a los ganaderos de manera que puedan desempeñar su trabajo con condiciones laborales dignas: jornadas razonables, con descansos, vacaciones”. Y apunta como solución “aprobar una ley estatal de la trashumancia para ocuparse de esta cuestión y uniformar a la trashumancia para evitar diferencias generadas por las distintas regulaciones autonómicas”.

El Libro Blanco de la Trashumancia apuntaba en 2012, entre otras necesidades, la de generar un Registro de ganaderos trashumantes, que sigue en el limbo. “No es casualidad que no se apruebe esa necesaria ley estatal de trashumancia y ese registro para conocer precisamente la relevancia del sector y poder organizarlo. No es complicado, simplemente es falta de voluntad política, que demuestra que este sector, que podría ser muy importante para el bienestar ambiental, económico social de España, no interesa”, concluye.   

Diez años después de señalizar la cañada que atraviesa el campus de la UA, Mercè Ortiz, impulsó el paso de rebaños y de una jornada temática. El pasado mes de octubre el rebaño del ganadero de la Cañada del Fenollar, Santiago Pastor, atravesó el recinto. Su singularidad lo convirtió en el acontecimiento del día.