Toni Zamorano: “Está muy bien decir que trabajas con materiales reciclados pero, sin métricas reales, no podemos decir que somos sostenibles”

Toni Zamorano, fundador y CEO de la empresa Proyectos Extraordinarios, defiende la reutilización y revalorización de los residuos antes que el reciclaje porque este también lleva aparejado un impacto ambiental a considerar en su procesado. Sus clientes son también sus proveedores, le proveen de excedentes o materiales ya en desuso que convierte en nuevos productos para ese mismo cliente.

Proyectos Extraordinarios es una empresa valenciana orientada expresamente en dos vertientes, la ambiental y la social. En la primera, su razón de ser es la economía circular, mientras que, en la segunda, el objetivo es crear empleo para mujeres con dificultades de acceso al mercado laboral.

Con apenas dos años de vida, se ha especializado en proyectos que ayuden a las empresas a minimizar su huella de carbono a partir de propuestas de circularidad de sus residuos. Pero Zamorano insiste mucho en que ellos no hacen reciclaje “porque éste también lleva implícito sus procesos de fabricación y de emisión de huella de carbono”. Y eso es lo que quiere evitar a toda costa. “Trabajamos exclusivamente con empresas, no vendemos a cliente final. Les desarrollamos proyectos para intentar ayudar en sus procesos de sostenibilidad. Es más, a partir de esta semana ya somos capaces de adjuntar las métricas del ahorro de la huella de carbono en cada proyecto que hacemos”.

Precisamente en ese punto es donde más hincapié hace el fundador de Proyectos Extraordinarios. “Nosotros siempre hablamos de métricas. Está muy bien decir que trabajas con materiales reciclados, pero, si no lo acompañamos con métricas reales, no podemos afirmar que somos sostenibles. Eso es lo importante”, señala en referencia a las empresas que, a su juicio, hacen un alarde excesivo de sus procesos de sostenibilidad sin advertir que también supone un coste en cuanto a impacto ambiental.

En su caso, han estado casi un año con el proceso de certificación ISO 14067 (el estándar para cuantificar las emisiones de efecto invernadero). “Esto significa que tenemos que medir lo que consumimos en la logística, en el lavado, en la confección; compararlo con lo que supondría todo eso si se hubiera llevado a un centro de procesamiento y, finalmente, sacar el baremo de CO2. Porque si no adjuntamos ese dato, nos estamos quedando a medio camino”.

Textiles, velas náuticas, cámaras de camión, lonas de camión, lonas publicitarias, sacos de café, arroz o harina o toldos son algunos de los materiales con los que trabajan en su taller de Benetússer y a los que dan una nueva utilidad en forma de bolsas, mochilas, neceseres o portaobjetos, entre otros productos.

A pesar de llevar solo dos años en el mercado, empresas referentes en sostenibilidad como Jeanología o Aquaservice ya forman parte de su cartera de clientes. Para los primeros transforman en merchandising para sus eventos, congresos o para uso de su personal interno sus excedentes de materia textil. Para los segundos reconvierten en mochilas los uniformes ya en desuso de sus repartidores.

Estos son solo un par de ejemplos de cómo pueden revalorizar un producto, pero con las máquinas de coser industriales de que disponen también pueden procesar velas náuticas para los clubes náuticos, telas de saco para fabricantes de arroz o café o las grandes lonas publicitarias de las fachadas de edificios. Es el caso de UberEats, “que esta semana ha retirado una lona que cubría una fachada, que, al ser de PVC, cuando se procesa en crematorio tiene un factor tremendo de emisión, y se la hemos reconvertido en 3.000 bolsas que van a dar a los clientes cuando se llevan la hamburguesa”. “Según el material de desecho que tenga la empresa, presentamos un proyecto para darle valor, pero no reciclando sino reutilizando”.

InfoSOS, por un mundo sostenible.