Víctor Viñuales (ECODES): “Es el tiempo de las alianzas, o nos unimos o nos hundimos”

Víctor Viñuales es cofundador y director ejecutivo de la Fundación Ecología y Desarrollo (ECODES), una entidad que lleva más de 30 años trabajando para fomentar una economía más sostenible, inclusiva y responsable. Sostiene que el cambio climático ha devenido ya en una situación de máxima urgencia que impone una alianza que sume energías y multiplique esfuerzos. En esa alianza, otorga un papel fundamental a las empresas y augura poco futuro a aquellas que no inviertan contra el cambio climático.

El mundo empresarial asume la necesidad de una economía más verde, pero no parece ir al mismo ritmo que marcan las administraciones ¿Hay que presionar más?

Las empresas juegan un papel fundamental por su cultura de resolución de problemas. Hay empresas que responden por obligación ante toda esa regulación normativa, otras por interés puesto que los fondos Next Generation van en esa dirección, pero también las hay que apuestan por la economía verde porque creen en la mejora de la sociedad, creen en una economía del bien común. Dicho esto, ¿debería haber una mayor regulación para responder a la dimensión del problema de forma más rápida? Sí, pero o se acompaña en el proceso o la pequeña y mediana empresa no estará al nivel y no lo podrá hacer.

Es decir, creo que muchas veces la administración peca cuando dice “es que hago una ley y…” Porque una ley sola no cambia el mundo. Hay que acompañar, hacer un tránsito, no porque tú lo digas o lo publiques en un boletín oficial las cosas van a ocurrir al día siguiente. Es necesario un proceso de información, de educación y de sensibilización para que esa ley realmente se haga efectiva. Porque lo que cambia el mundo no son nuestros pensamientos ni son las leyes, son los hechos que ocurren detrás. Por eso hay que buscar un equilibrio entre la presión de la política pública y el procurar no dejar a nadie atrás.

¿Y cómo fomentar la colaboración entre empresas y las administraciones para acelerar la transición hacia una economía más verde?

Nos encontramos en una situación de urgencia tal que: o nos unimos o nos hundimos. Empresas y administraciones tienen que ser conscientes de que el desafío es tan grande que es tiempo de sumar, de multiplicar. Hay que hacer una cura del pecado de soberbia respecto a pensar que solos podemos. El desafío en este momento es enorme y es el tiempo de las alianzas. Es el momento de sumar energías y multiplicar esfuerzos.

¿Como sociedad estamos demandando lo suficiente estos cambios o no?

Tras los dos últimos años, con estas temperaturas tan locas y con efectos en el sistema agroalimentario muy complicados, sí que ha aumentado mucho la preocupación. Pero donde tenemos un problema es en la transformación de esa preocupación a la ocupación efectiva. Ha aumentado, pero no en la dimensión en la que debería ocurrir. Por ejemplo, Valencia se ha comprometido ante la UE para ser una ciudad climáticamente neutra en el año 2030. Eso significa cambios enormes en el mundo de la energía, cambios enormes en el mundo de la movilidad y cambios enormes en el mundo de la edificación. Todo esto exige una celeridad en la gestión pública -que no está tan acostumbrada por la lentitud de la burocracia- al tiempo que hace falta pioneros, que también los hay. Pero, ¿cómo escalar de los pioneros a las mayorías? Y ahí creo que es donde está el reto. Para lograr que Valencia o Zaragoza o Sevilla sean ciudades climáticamente neutras, hay que conquistar y seducir a las mayorías. Sin esa seducción de las mayorías no lo vamos a lograr.

¿Y es optimista? ¿Se puede seducir a esa mayoría?

Yo diría que dejemos el pesimismo para tiempos mejores. Un gran tema en este momento es que se está inoculando en el cuerpo social y en el cuerpo de cada cual una cierta desesperanza, fatalismo, esto no se puede, es complicado … Pero, claro, la esperanza es hermana gemela de la voluntad. Si la esperanza decae, la voluntad también. Y si decae la voluntad y decae el ánimo, pues no hacemos nada. Por eso creo que es fundamental mantener la esperanza y la determinación porque no tenemos otra, estamos obligados a hacer todo lo que podamos hacer. No es lo mismo tener 37,5 de fiebre que 38,5 o 39. No es lo mismo que el cambio climático lo frenemos con un aumento de temperatura de uno y medio, que de 1,6 o que pasemos a 3. No es lo mismo. Tenemos que hacer todo lo posible y dejar el pesimismo para tiempos mejores.