
Pau Ferrando es un joven ingeniero agrónomo de formación y un gran emprendedor de vocación. No le importa nadar contracorriente, lo lleva en la sangre. Ve oportunidades donde otros no aprecian más que amenazas. Recupera fincas agrícolas abandonadas, comercializa su propio aceite ecológico, defiende la sostenibilidad de sus plantaciones y se pasa los días trabajando para darle la vuelta a todo lo que le rodea. Vive en un pequeño pueblo de Alicante de apenas 200 habitantes.
“Hice el proceso inverso, hasta los 18 años vivía en Alcoy, luego me fui a estudiar ingeniero agrónomo en Valencia y cuando completé mis estudios, me fui directamente a Millena”, comenta Pau Ferrando desde su centro de operaciones donde disfruta de una vida apacible mientras se desplaza con frecuencia al cercano aeropuerto de Alicante por su trabajo como responsable de ventas del Área de Exportación de Italia y Europa del Este de una de las mayores empresas europeas de fertilizantes.
Este joven emprendedor responsabiliza a la especulación urbanística en la costa alicantina del abandono de tierras que lidera la Comunidad Valenciana en toda España. “Nosotros le damos la vuelta. No compramos tierras sino que vamos a los agricultores y les decimos: Mira aquí puede haber peligro de incendio, es una lástima tenerlo así cuando tus padres, tus abuelos vivieron de esto, hacemos un contrato a largo plazo y con muy poca renta e invertimos mucho en el terreno”, afirma Pau Ferrando.
Todo nace de la observación. Pau vio la primera oportunidad en su primer trabajo. “Tuve la oportunidad de trabajar en la mayor empresa de fertilizantes de España y desde entonces estuve años conociendo la comarca, los valles, a cada agricultor y eso me dio una imagen bastante global”. Empezó comercializando abonos y dándose cuenta del potencial que tenían las fincas abandonadas. “Tuve la suerte de que la primera fuera una de un familiar en Altea. Busqué a alguien que me ayudara con la plantación que hicimos de aguacate ecológico y sostenible, quise plantar más y acabamos creando una sociedad”, añade Ferrando.
Su proyecto en la costa alicantina son esas fincas abandonadas reconvertidas en prósperas plantaciones de aguacates pero en la montaña trabaja en otro junto a su hermano. “Allí también vi que había muy poco relevo generacional, la gente no saca nada de los campos, no quiere invertir y es un círculo vicioso que hace que se abandonen los campos así que empecé a alquilar hace tres años junto a mi hermano fincas de olivo o almendro, las certificamos en ecológico porque como ingeniero agrónomo y también como ecologista, pienso que todos los cultivos que sean fáciles de cultivar en agricultura ecológica deben serlo”.
“Cuando alquilo una finca estoy dos años en pérdidas excepto con el olivo que se han ido tanto los precios que con el primer año de una finca abandonada ya he sacado beneficio. El aguacate, siete años y con el olivo y almendro dos o tres. Cuentan ya con 85 hectáreas de olivo y almendro y a cuatro personas trabajando. “Disfruto recuperando fincas” reconoce entusiasmado mientras comienza a hablar de otro proyecto en una almazara que fundó su abuelo donde da la oportunidad a pequeños agricultores de hacer su aceite. “Si la gente tiene ilusión y puede influir en el precio ahí es donde sí que veo el relevo generacional. El objetivo es recuperar todo ese patrimonio que se está perdiendo y hacerlo rentable”, añade Pau Ferrando.
“Imaginate que heredas una tierra, intentas diversificar, certificar en ecológico, crear tu marca, hacer una venta directa … cuando influimos y ponemos directamente el precio de venta, ahí es donde veo una ventana de oportunidades. Las alternativas son la especialización o el volumen de grandes plantaciones”, afirma este joven emprendedor que cita el ejemplo de éxito de un amigo que ha hecho “primero su aceite, luego una bodega, todo con venta directa, en cada botella hay mucho marketing, mucho diseño y al final va a poder vivir de cinco hectáreas”, indica Pau que defiende la juventud: “hay que confiar en la gente más joven” precisa y también defiende crecer menos “tenemos que gastar menos, consumir menos. Tenemos futuro pero hay que luchar por él”.
Artículo de Ricard Chicot
InfoSOS, por un mundo sostenible.




