Álvaro Goicoechea (Fairtrade): “Estamos notando que la gente apuesta por productos sostenibles y de comercio justo”

Fairtrade Ibérica ha cumplido 18 años como oficina de representación en España y Portugal de esta certificación de productos de comercio justo que nació hace 35 años y tiene su sede central en Alemania. Su objetivo fundamental es “tratar de mejorar la calidad de vida de las cooperativas productoras y que éstas tengan unos ingresos dignos y puedan acceder a un futuro justo”, asegura Álvaro Goicoechea, director general de la oficina en una entrevista con InfoSOS. 

En la actualidad Fairtrade trabaja con unas 1.900 cooperativas en Latinoamérica y Asia que representan unos dos millones de productores de hasta 60 materias primas, siendo las más conocidas “el café, cacao, vainilla, panela, azúcar o banana”, señala.

El trabajo con las cooperativas productoras de los países del Sur, que siguen unos criterios sociales, medioambientales y económicos en su producción, es una de las dos grandes patas de la organización, según Goicoechea. La otra es buscar “empresas (y cadenas de distribución) que quieran incorporar esa materia prima a su cadena de aprovisionamiento”, dice. 

Fairtrade certifica y audita que cualquier elemento de la cadena de aprovisionamiento – en la cooperativa productora, el exportador, el importador, la empresa manufacturera, o la empresa de retail que vende los productos- cumple una serie de requisitos y lo identifica con un sello en el envase que permite al consumidor saber que “ese producto está cumpliendo unos requisitos de trabajo sociales, ambientales y económicos”, recalca Goicoechea.

En España, según el ejecutivo, el sello ha crecido en los últimos cinco años “prácticamente un 100%” ya que en 2023 facturaron “145 millones de euros” en productos certificados, “el doble que cinco años antes”. El 95% de los productos de comercio justo consumidos en nuestro país llevan el sello Fairtrade y el consumo medio crece. “Se ha situado en 3 euros por persona o año, pero seguimos estando lejos de las medias europeas de 16 o 17 euros”, dice.

Goicoechea admite que “sí que estamos notando que la gente está buscando y apostando más por productos sostenibles y de comercio justo”, y lo considera una tendencia “creciente, aunque no hay que ser ajenos a inflación o la gran penetración en España de las marcas blancas por su menor precio”, añade. También apunta que los jóvenes, según diversos estudios, tienen en cuenta en sus compras “criterios de respeto al medio ambiente y temas sociales”.

Fairtrade trabaja en tres grandes líneas: con las empresas, para que apuesten por la sostenibilidad en sus cadenas de aprovisionamiento, con los legisladores para que apliquen leyes que ayuden a fomentar la sostenibilidad, y con los consumidores para que busquen este tipo de productos. “En el comercio justo siempre va a haber un diferencial de precio y lo que tenemos que hacer es comunicar muy bien lo que hay detrás”, recomienda. Con este trabajo la organización se plantea el objetivo de “doblar la cifra de negocio en los próximos cinco años”, dice el director general.

En relación con la protección del medio ambiente, el sello aboga por dar medios y empoderar a las cooperativas productoras para salir de la pobreza ya que les permitirá pasar de la producción convencional a la ecológica o mejorar el consumo de agua y la producción repercutiendo en la mejora de la naturaleza y la lucha contra el cambio climático.

De igual modo trabaja con sus clientes y grandes cadenas de distribución en España ante la llegada de la legislación europea del Pacto Verde que “va a hacer que las empresas tengan que apostar cada vez más por la sostenibilidad medioambiental”, dice. Como ejemplo, apunta que en unos meses se prohibirá la “deforestación importada que a nosotros nos afecta en dos productos fundamentales como son el café y el cacao”. A partir del 1 de enero de 2025 “los países europeos no están autorizados a importar productos que hayan sido producidos en áreas donde se esté deforestando” y tendrán que asegurar que el sitio donde se ha producido “no esté deforestado o de estarlo cuente con un plan de recuperación”, subraya.

Artículo de Kati Ferrero.

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