
En la Comunidad Valenciana cada vez son más las empresas que han integrado la sostenibilidad en su estrategia de desarrollo. Algunas, como Giménez Ganga, llevan una década haciéndolo conscientes de su retorno económico y del beneficio medioambiental añadido que ello supone.
Giménez Ganga inició su andadura como carpintería en 1959 y ha ido evolucionando hacia la fabricación de todo tipo de elementos de protección solar. Hoy, bajo la marca Saxun, sus persianas, toldos, pérgolas, celosías y cerramientos se distribuyen en más de 70 países.
Hace ya una década que decidió apostar por la sostenibilidad como parte de la estrategia de desarrollo de la empresa y el primer logro se materializó en 2015 con la obtención de la certificación en gestión ambiental ISO 14001. “Ahora se habla más de la gestión ambiental, pero lo cierto es que la empresa en su trayectoria siempre ha estado comprometida, principalmente en el aprovechamiento de todos los productos. La ISO 14001 fue el pistoletazo de salida con una planificación de ir avanzando en la gestión eficiente, la descarbonización, etc.”, señala el responsable del departamento de Medio Ambiente, Salvador Perales Navarro.
El siguiente paso fue una auditoría energética en 2016 en todas sus instalaciones con el fin de reducir el consumo. “Esta auditoría fue la base de las futuras inversiones que hemos ido acometiendo. En aquel momento establecimos un sistema de monitorización de todos los consumos eléctricos que nos permitió ver su retorno y su implicación medioambiental. Sustituimos toda la iluminación de halógenos de nuestra instalación principal por tecnología led, lo que nos permitió bajar el consumo en un 50 % y adquirir conciencia tanto del importante ahorro energético como del impacto en la descarbonización que esto suponía. Volvimos a repetir la auditoría en 2020 y ahí ya nos planteamos la inversión en energía fotovoltaica. El planteamiento fue a dos años, de modo que en 2021 instalamos placas en una primera fase que nos proporcionó 300 kwp, que se duplicaron en una segunda fase en 2022”.
Esta política energética les ha permitido ser autosuficientes en un 30 % de la luz demandada, reducir un 20 % la huella de carbono y dejar de emitir 270 toneladas de CO2 a la atmósfera; al tiempo que les ha facultado para estar inscritos en el registro de huella de carbono del Ministerio desde 2021.
Además, han extendido esta filosofía también a sus productos para que sean igualmente autosuficientes. “Estamos incorporando células y paneles solares para que sean más eficientes y no dependan de la red eléctrica cuando su funcionamiento es motorizado, de modo que un panel interno con un acumulador en el motor permite cerrar o extender toldos o el funcionamiento de la persiana”.
Pero sus acciones para la descarbonización no se detienen ahí y un segundo aspecto para minimizar el impacto ambiental de las emisiones de dióxido de carbono ha sido la creación un pequeño pulmón verde en unos terrenos propiedad de la empresa para compensar las emisiones que no se puedan eliminar. Se trata de un área verde de 7.900 metros cuadrados en los que han plantado un millar de ejemplares de unas 40 especies vegetales que, además de actuar como sumidero de CO2, mejora también la habitabilidad del polígono industrial.
Los otros dos ejes de su estrategia sostenible se encuadran en la economía circular y en la valorización máxima de sus residuos. “El 80 % de nuestros fabricados es de aluminio. Un metal que permite una infinidad de reciclaje. En este sentido nos garantizamos que el producto se pueda reciclar en un porcentaje muy alto cuando finalice su vida útil. Otro producto con el que trabajos es el PVC. En este caso, en su momento apostamos por un sistema que permitía ahorrar un ciclo en la preparación del material para fabricar estos productos, lo cual es un punto de ventaja a la hora de utilizar tanto la merma de este material como el reciclado de los productos fabricados con él para una segunda vida útil, puesto que las características físicas y mecánicas se mantienen. Es decir, nosotros le damos un segundo ciclo al mismo material respecto a lo que se suele hacer en el resto del mercado”.
El objetivo, insiste Perales Navarro, “es conseguir el residuo cero” y para ello trabajan con empresas gestoras de residuos que, tras el adecuado tratamiento, los incorporan al mercado como una nueva materia prima. Nuevamente en el mercado, Giménez Ganga vuelve a adquirir esa materia prima, ahora reciclada, a través de su red de proveedores para la fabricación de nuevos productos. “Buscamos proveedores que certifiquen que la materia prima tiene un compromiso medioambiental y así minimizar la incidencia y las emisiones de CO2″.
Finalmente, este compromiso por el aprovechamiento máximo de los materiales se traduce también a nivel interno y de los sobrantes de las lonas de los toldos se confeccionan bolsos artesanales que la propia empresa utiliza como merchandising. “Gran parte de nuestra producción de toldos es confección a medida, a demanda del cliente y eso, obviamente, nos produce una determinada merma. Ese material que, en teoría, iría a un gestor para su consiguiente incorporación en la economía circular, lo aprovechamos nosotros mismos para darle una segunda vida utilizándolo como imagen y publicidad”.
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