
La delegada de Dirse Asociación Española de Directivos de Sostenibilidad en Comunidad Valenciana, Pilar Blaya, a su vez directora de Responsabilidad Social Corporativa y Capital Humano de la Fundación Valenciaport, explica que “hay más Dirses (y empresas responsables) de los que se identifican como tales en esta región” y que “se extiende la convicción de que es vital trabajar teniendo en cuenta el desarrollo sostenible”. “Vamos ganando terreno ante la mala praxis y fuerza para cambiar el escenario”, dice en una entrevista con InfoSOS.
La figura del Dirse ha estado tradicionalmente asociada a la Responsabilidad Social Corporativa. Su rol se centra en “generar y articular la estrategia de RSC, dinamizando y haciendo el seguimiento de las actuaciones que, por encima de la norma, desarrolla la organización para contribuir al desarrollo sostenible desde todos sus ámbitos de acción y en todas sus vertientes: laboral, social, ambiental, económica y en su gobierno corporativo”, asegura la delegada de esta organización en Comunidad Valenciana.
Algunas compañías cuentan con personas profesionales para liderar el proceso, otras identifican responsables “ad hoc” para coordinar su avance o distribuyen ese rol entre varias direcciones o lo asignan a responsables de áreas vinculadas.
En cuanto a las tareas del Dirse “una parte muy sustancial del tiempo se destina a la coordinación y al impulso de los proyectos específicos de RSC que no dependen de otras áreas. Hay una labor continuada de análisis y seguimiento transversales de la gestión y del desempeño de la organización, en conjunto con el resto de responsables y con la implicación de la más alta dirección, que es imprescindible para asegurar la integración y el avance en todas las dimensiones”, asegura. “También se presta una atención intensa al seguimiento normativo y su aplicación” y “es importante en los últimos tiempos y en adelante, a raíz de las crecientes exigencias legales, el reporte de los indicadores ASG”, añade. Las siglas ASG significan Ambientales, Sociales y de Gobernanza y en ocasiones se utilizan ESG por sus siglas en inglés.
Es clave que sepa “qué analizar, por dónde avanzar, proponer, impulsar y coordinar acciones en cada uno de los focos clave para la organización, teniendo en cuenta a sus grupos de interés como principales destinatarios de las acciones, servicios y productos que constituyen el core de la empresa”, explica.
Las empresas punteras, con equipos sensibles o que por su dimensión, complejidad o trascendencia necesita equipos con visión de conjunto son las que más incorporan esta figura. “El interés aumenta y viene desde todos los campos”, dice Blaya. “Ser responsable es una forma de enfocar el negocio hacia la sostenibilidad en todas sus dimensiones y expresiones”, afirma.
En 25 años la RSC ha cambiado de nombre para ubicar las mismas posiciones en las empresas, dice Blaya. “Ahora se habla más de los aspectos ASG, que coinciden con los ámbitos clave en que se suele estructurar la estrategia; en ese sentido, no es novedad. Entiendo que es tendencia” porque “cada vez más empresas toman conciencia de que tienen que asumir mayor responsabilidad por el impacto que tienen en su entorno, y de la oportunidad que representa para ellas implicarse en la resolución de retos comunes, puesto que esta es la única manera de ser viables – y sostenibles – en el futuro”, dice la directiva.
En cuanto a su ubicación suele estar en áreas transversales, de forma independiente o unida a una de las dimensiones con que se vincula especialmente. “En mi caso, primero llevé responsabilidad social desde 2004 y en 2019 asumí también la dirección de Capital Humano. En cada organización varía en función de sus circunstancias particulares: la cultura, la estructura, el conocimiento que se tenga, las personas que lo impulsan, las posibilidades, el momento… Lo que sí está claro es que debe depender de la más alta dirección para que realmente se lleve adelante”, afirma.
Como razones para incorporar este perfil, Blaya apunta la necesidad de “tomar perspectiva, destinar tiempo y recursos a analizar y disponer de un diagnóstico que muestre en qué punto se encuentra el desempeño de la organización en material social, laboral, ambiental, y cómo es su gobierno corporativo. Con esta referencia, vinculada con su misión y visión y contrastada con lo que sucede a su alrededor dispondrá de información suficiente para definir una estrategia que les ayude a optimizar los recursos y asegurar que se va en la dirección correcta”.
Artículo de Kati Ferrero. Foto de Kike Taberner.
InfoSOS, por un mundo sostenible.




