Acció Ecologista pide desarrollar en La Albufera un plan de restauración ambiental integral

Acció Ecologista Agró ha instado a las autoridades a desarrollar en l’Albufera un plan de restauración ambiental integral que no solo atienda a limpieza y recuperación del humedal, sino que también adapte las infraestructuras y trabaje en la gestión preventiva de los municipios que se ubican en la rambla del Poyo​ para minimizar el impacto que sobre ellos puedan tener futuros fenómenos climáticos.

Una tarea que, a juicio de la organización, «ha de tomar por base las recomendaciones de la comunidad científica​, obviadas y menospreciadas hasta el momento en las decisiones políticas en favor de los intereses económicos y especuladores».

Además, añade en un comunicado, ha de llevarse a cabo «de la mano de entidades conservacionistas y ecologistas, así co​mo del resto de agentes implicados,​ dado que ofrecen conocimientos y perspectivas que permiten obtener una fotografía completa y no parcial de la realidad y necesidades de cada territorio».

Asimismo, consideran importante el establecimiento de una «estrategia educativa en medio ambiente eficaz que fomente entre la sociedad civil un mayor conocimiento del territorio que habitamos»

«La protección de l’Albufera y de otros espacios naturales no solo es una cuestión de responsabilidad local, sino un imperativo ambiental global», afirma Acció Ecologista Agró, que hace un llamamiento a la sociedad civil y a las administraciones para que sumen esfuerzos y trabajen juntos en la preservación de estos ecosistemas.

La prioridad en este momento es atender las necesidades urgentes de las personas y comunidades afectadas, según afirma la entidad, que añade que la degradación ambiental y las catástrofes naturales «no solo destruyen los ecosistemas, sino que aumentan la vulnerabilidad de las poblaciones humanas y del territorio mismo».

A consecuencia de la dana, el Parque Natural de l’Albufera, un humedal de vital importancia ecológica para la región y una valiosa reserva de biodiversidad, ha quedado cubierto de residuos plásticos, restos de basuras diversas, aguas residuales sin tratar además de combustibles procedentes de vehículos arrastrados por el agua, y así una larga lista de materiales potencialmente peligrosos.

Esta contaminación se suma a la eutrofización y degradación previa del ecosistema, generando una «situación crítica de la que podría ser imposible (o muy difícil) recuperarse completamente sin una intervención a gran escala», según explica la entidad.

Además, señala que las poblaciones vecinas al barranco del Poyo han sufrido un impacto devastador debido al desbordamiento de este cauce, que cuadruplicó su caudal habitual, inundando localidades a su paso, un suceso que pone de relieve la importancia de considerar el crecimiento urbano y las construcciones próximas a zonas calificadas como inundables. 

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