
La proyección del documental Posidònia y un coloquio posterior con su director Adán Aliaga y con el director científico del Instituto de Ecología Litoral, Gabriel Soler Capdepón, han sido el marco elegido por InfoSOS para conmemorar el Día Mundial del Medio Ambiente.
El cinefórum permitió aportar dos visiones: la artística del cine y la científica, teniendo como hilo conductor a la posidonia oceánica y sus praderas marinas y nuestra relación con el territorio.
La actividad ha contado con la colaboración de Generalitat Valenciana, la Asociación de Periodistas de Alicante y Casa Mediterráneo que acogió el encuentro.
La primera parte consistió en la proyección de Posidònia, producida por Jaibo Films y rodada en la isla habitada de Tabarca que consiguió ser candidata a los Goya como mejor película documental. Nada más comenzar el narrador nos proporcionó algunos datos sorprendentes: es una planta porque tiene floración y los primeros fósiles de posidonia, según algunos paleobiólogos, se remontan al periodo cretáceo. Incluso se descubrió en 2006 un ejemplar vivo con miles de años. “Es la campeona de los derechos adquiridos, estaba antes y es ella la que nos hace sitio”, relataba la voz en off. Y a partir de ahí el documental nos va mostrando las estaciones y la relación entre los humanos y ese territorio, escasamente poblado en invierno y superpoblado en verano.
En el coloquio posterior, moderado desde InfoSOS por la periodista Caterina Ferrero, el cineasta alicantino Adán Aliaga, calificaba la película de “distópica” y de “cine de autor”. Relataba que el protagonista era su alter ego y que cuenta la historia de la grabación del documental y del objetivo de conseguir grabar la floración de la posidonia. En medio llegó la pandemia y el director la integra como parte de la trama.
Por su parte, el director científico del Instituto de Ecología Litoral, Gabriel Soler Capdepón, aportó algunas claves sobre el valor de la posidonia oceánica, a la que ha dedicado muchos años de investigación, control y protección. “Es el ser vivo más grande del mundo” porque “la pradera crece por reproducción por clones; son copias de sí mismas y se han podido estudiar organismos muy antiguos”, explicó. Además, “es una barrera natural frente a la erosión de las costas”, señaló. Esta labor fundamental también se subraya en el documental y se contrapone al desagrado que genera entre los turistas cuando se amontona en la orilla.
“Es positivo que existan praderas de posidonia porque es un indicador de la calidad del agua”, dijo Soler. “La isla de Tabarca está rodeada de una pradera enorme de posidonia muy bien conservada y tiene el problema de la afluencia masiva de embarcaciones, algo que está en fase de poder solventarse ordenando el espacio que rodea a la isla que es una Reserva Marina”.
Otros problemas a los que se enfrentó en el pasado fueron los vertidos residuales o industriales de tierra a mar y la pesca de arrastre. Más recientemente, además del turismo masivo, es preocupante el aumento de la temperatura del agua del mar Mediterráneo porque genera temporales muy fuertes capaces de arrancar la planta.
No obstante, la actividad realizada para su conservación ha tenido sus frutos. “En los últimos 25 años la tendencia es la estabilización e incluso en algunos lugares se tiende a la expansión de las praderas”. Los impactos del pasado “se han ido revirtiendo con la legislación, la concienciación medioambiental, a la que también contribuyen películas como estas, y en general la situación en la Comunidad Valenciana es esperanzadora porque hemos conseguido parar ese deterioro”, aseguró Soler.
La isla de Tabarca es la más pequeña habitada de España y ha sido escenario de dos películas de Aliaga que lanzó al aire su interés por poder realizar una tercera.
InfoSOS, por un mundo sostenible.




