Activistas de Greenpeace denuncian la vinculación del Banco Santander con la deforestación

Coincidiendo con la celebración de la Junta General de Accionistas del Banco Santander, un grupo de activistas de Greenpeace se ha desplazado a la ciudad financiera del Grupo, en la localidad madrileña de Boadilla del Monte, para simular un incendio, como los muchos que se producen intencionadamente en Brasil, y otras partes del mundo, con el objetivo de arrasar bosques ricos en biodiversidad para convertirlos en extensas plantaciones de soja, aceite de palma o pastos para ganado, de las que extraen copiosos beneficios económicos. Greenpeace, además de simular un incendio con humo y otros elementos, ha colocado el mensaje “SANTANDER DEFORESTA” en la rotonda principal de acceso, para sensibilizar a los accionistas que se acercaban a la Junta sobre algunas prácticas insostenibles que financia la entidad.

El Banco Santander Brasil, perteneciente al Grupo Santander, es el mayor banco internacional responsable de financiar a las tres grandes productoras de carne de Brasil (JBS, Marfrig y Minerva). Estas empresas están deforestando la Amazonia y el Cerrado para sustituir los bosques por pastos para el ganado. Pese a lo que afirma el Banco Santander, existe un abismo entre lo que dicen sus políticas climáticas y de biodiversidad y lo que hace el banco en Brasil. Una prueba que ilustra la falta de éxito de las políticas del Santander es que, según el Instituto Nacional de Pesquisas Espaciais (INPE), en el año 2023 la deforestación en el bioma del Cerrado, donde se expande el cultivo de soja y los pastos para la ganadería, se ha incrementado un 43% respecto a 2022. El Cerrado es la segunda región biogeográfica más grande de América del Sur y se considera la formación de sabana con mayor biodiversidad del mundo. Con aproximadamente dos millones de kilómetros cuadrados, ocupa alrededor del 25% del territorio brasileño.

“La deforestación es un problema muy grave que compromete el futuro de la humanidad. La FAO calcula que 420 millones de hectáreas de bosques, una superficie mayor que la de la UE, pasaron a utilizarse para fines agrícolas entre 1990 y 2020. Y según el organismo especializado en asesorar a las Naciones Unidas en materia climática, el IPCC, las actividades relativas a la agricultura, silvicultura y otros usos de la tierra representaron alrededor del 13 % de las emisiones de CO2”, ha recordado Miguel Ángel Soto, responsable de la Campaña de Bosques de Greenpeace España. ”El Banco Santander no es ajeno a este problema, forma parte de él” añadió.

En el interior de la Junta General de Accionistas, un portavoz de la campaña de bosques de Greenpeace España ha registrado una pregunta que será defendida al final de la Junta exponiendo el vínculo del Santander con la deforestación. Se ha preguntando a las personas responsables del banco si están dispuestos a defenderpúblicamente, que la Unión Europea debe introducir obligaciones específicas para las instituciones financieras, con el fin de garantizar que sus flujos financieros no contribuyan directa o indirectamente a la conversión y degradación de los ecosistemas, ni a la violación de los derechos humanos. También, se les ha pedido apoyo para que la Unión Europea incluya al sector financiero dentro de los sectores afectados por la Ley de Deforestación, aprobada en 2023.

“La estrecha relación entre el Santander y la deforestación ilustra la necesidad urgente de que la UE elabore normas y obligaciones de debida diligencia para las instituciones financieras que operan en la UE, con el fin de evitar que los flujos financieros contribuyan, directa o indirectamente, a la destrucción de los ecosistemas”, ha argumentado Soto durante la reunión de la Junta de Accionistas.

El Reglamento de la UE sobre productos libres de deforestación (EUDR), adoptado en mayo de 2023, es un primer paso para cumplir los compromisos globales de la UE y transformar su impacto en los ecosistemas, al exigir a las empresas que vendan dentro de la UE sólo materias primas (carne de vacuno, soja, cacao, café, aceite de palma, caucho, madera y pasta de papel) libres de deforestación y producidos legalmente. Sin embargo, la legislación actual no aborda los flujos financieros asociados con la destrucción de los ecosistemas. Pero el EUDR establece que la Comisión Europea tiene que revisar la inclusión del sector financiero en el reglamento antes de julio de 2025.

Es urgente introducir obligaciones específicas de debida diligencia para las instituciones financieras y garantizar que sus flujos financieros no contribuyan a la conversión y degradación de los ecosistemas, ni a los abusos de derechos humanos asociados. En este sentido, es fundamental que la Unión Europea incluya al sector financiero en la próxima revisión de la Ley de Deforestación aprobada en 2023,” ha concluido Soto.

Greenpeace ha puesto en marcha una recogida de firmas para que la ciudadanía pueda sumarse y demandar al Santander que deje de financiar la destrucción de los bosques.

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