Álex Adalid: «Es una pena que Valencia no tenga ningún operador de coches compartidos eléctricos y Madrid tenga cinco»

Álex Adalid tiene como dedicación principal la de periodista especializado en motor. Una labor que actualmente desempeña en SoyMotor.com  y que anteriormente desarrolló en el diario Las Provincias. Durante varios años fue el organizador de la Feria Ecomov en Valencia. En su día a día es un usuario de coches eléctricos a los que debe poner a prueba y por ello es una voz autorizada sobre el presente y futuro de este tipo de motorizaciones. Además es profesor del máster de diseño de coches de la Universidad Politécnica de Valencia (cardesignmaster.com). La Oficina de l’Energia de Valencia ha programado (23 de abril), el taller ‘Cómo pasarte al coche eléctrico: diez claves para acertar’, en el que participará Álex, dentro de una sesión informativa para responder a los interrogantes que se plantean los conductores que valoran la opción de comprar un coche eléctrico.

Actualmente se percibe una voluntad mayoritaria por pasar a los vehículos eléctricos pero hay cierta confusión. Para empezar hay hasta cinco sistemas diferentes (BEV, REEV, FCEV, HEV Y PHEV) ¿cómo podemos ir afinando nuestra búsqueda? «Primero cabe descartar tecnologías que no son viables con la tecnología actual, como el hidrógeno, al que le queda mucho recorrido técnico antes de ser una opción real de compra. A partir de ahí mi consejo es valorar sobre todo un eléctrico y ver si entra en nuestro presupuesto, si tenemos facilidades de recarga y si se adapta a nuestro uso habitual. Si no es así, hacer el mismo análisis con un híbrido enchufable y, por último, con los híbridos».

Adalid considera que la presunta debilidad de las baterías de litio (por su vida útil) no es tal. «Las baterías no tienen grandes debilidades. De hecho se cambian muchísimas menos baterías que motores gasolina o diesel y su índice de averías es mínimo. La degradación sí es un punto importante, pero hay dos temas que nos protegen: por una parte todos los eléctricos tienen una garantía ampliada con respecto a la batería, que suele ser de hasta 7 años y, por otro, se degradan mucho menos de lo que habían previsto. Lo habitual es que, en diez años de uso y dependiendo de la recarga, pierdan entre el 10 y el 20 por ciento de capacidad, y esto sigue mejorando con mejores BMS, o chips de control de las baterías, que hacen que su degradación sea cada vez menor. A los clientes de uso intensivo es recomendable un ‘renting’ que incluye cualquier tipo de avería», aconseja el periodista y profesor de la UPV.

En Toyota han probado con inyectar iones de litio con carga positiva y electrones para dar una segunda vida a las baterías (recuperarlas hasta un 80% de su capacidad original). «Los fabricantes y la administración deben empezar a gestionar la ‘segunda vida’ de las baterías cuando estas dejen de usarse en un coche, bien por un accidente, por ejemplo, o porque el coche ya está obsoleto. Uno de los usos será baterías domésticas y, claro, el fabricante que encuentre tecnología para volverlas a usar, tendrá ventaja».

Adalid añade que «en cuanto al hidrógeno, he conducido varios coches y actualmente es inviable, es una tecnología que hay que observar pero no veremos en coches de calle en los próximos 20 años. El hidrógeno hay que ‘fabricarlo’ con electricidad, preferiblemente renovable para que sea ‘verde’, almacenarlo a alta presión, llevarlo a hidrogeneras ahora inexistente, meterlo en los coches también a altísima presión con los peligros que conlleva y luego… volver a transformarlo en electricidad en una pila de combustible para que un motor eléctrico mueva el coche. Es mucho más lógico usar la electricidad directamente en el automóvil, lo que no quiere decir que en el futuro alguien simplifique procesos y costes y sea factible».

En cuanto al debate si en España la red eléctrica está capacitada para atender a los coches eléctricos (menos de 3.000 puntos de regarga) opina que «la red eléctrica ya está capacitada para el parque actual y el que tenga que venir. Ten en cuenta que España es el nuevo ‘Oriente Medio’ de la energía solar, podemos ser el principal productor de Europa, y más si se hace un uso razonable».

«En cuanto a recarga, en ciudad netamente sí, y en carretera falta, por ejemplo, señalizar los puntos de recarga. No puede ser que una señal te indique donde tomar un café y no dónde recargar un coche eléctrico. Hay que trabajar en ello con el gobierno central», puntualiza Adalid.

El uso del coche eléctrico

Por tu experiencia, ¿Crees que el alquiler o compartir coche es una solución de futuro? «En el caso del eléctrico, no lo veo una buena idea. Conducir un eléctrico requiere una adaptación. Por ejemplo, consumen más en carretera, donde los de combustión consumen menos, por lo que si alquilamos un coche eléctrico y tenemos muchos kilómetros por delante la experiencia es nefasta porque no hemos hecho el aprendizaje adecuado».

«En cuanto al coche compartido urbano, es una pena que Valencia no tenga ningún operador y, por ejemplo, Madrid tenga cinco. Ahí sí son una buena idea porque nos permite ver lo bien que va un coche con un coste de uso muy bajo», razona Adalid.

Álex además es optimista con una futura rebaja del precio de este tipo de coches. «Ya lo están haciendo. Este año llegan modelos de Citroën o Renault por menos de 25.000 euros, que aún son caros, pero empiezan a ser más económicos y, si aprovechamos las ayudas y teniendo en cuenta el ahorro en combustible, empiezan a salir las cuentas…»

«Las claves (para hacer el tránsito de un motor de combustión a un eléctrico) son que se adapte a nuestro uso. Si tenemos una casa, por ejemplo, en Andorra, donde vamos a esquiar varias veces al año, no es nuestro coche, al menos hoy en día. Ahora bien, como segundo coche familiar, es perfecto: cero emisiones, cero gasto en gasolina, mantenimiento y averías muy reducidas respecto a los de combustión, más facilidad de conducción… casi todo son ventajas. Cada cuál tiene que ver si el uso que va a hacer encaja con un eléctrico».

«En cuanto al híbrido, es un muy buen paso intermedio, ya que, sin cambiar nuestra forma de usar el coche, conducir y repostar sin tener que enchufarlo, reduce casi a cero las emisiones de óxido nitroso, que son el mal que acecha a las ciudades, reduce el consumo, la conducción es muy cómoda y los precios son más accesibles que el eléctrico», aconseja Adalid sobre el cambio de mentalidad que debemos afrontar los condcutores.

El consejo final del periodista de SoyMotor es que «para comprar un eléctrico yo recomiendo informarse bien, mucho y en varias fuentes, no dejarse llevar por los fanáticos de uno y otro lado ni por las afirmaciones sin fundamento de muchos ‘líderes de opinión’ que desinforman bastante».

Artículo de Richard Escriche.

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