
Ana María Blázquez Morilla es doctora en Geografía Física y decana de la Facultad de Veterinaria y Ciencias Experimentales de la Universidad Católica de Valencia (UCV). En el reciente Simposio Internacional de Ciencias del Mar, organizado por la Universidad Católica de Valencia, se ha resaltado la importancia de la protección del litoral español y, especialmente de la Comunidad Valenciana, ante el desafío climático: “El International Symposium on Marine Sciences (ISMS), es la cita internacional más importante en el ámbito de las ciencias del mar en España. Se trata de un evento bianual que reúne a destacados científicos, investigadores y expertos reconocidos a nivel mundial en el campo de la oceanografía biológica, física, química y geológica, así como en la gestión de recursos marinos y costeros y disciplinas afines. Este evento es organizado por las seis universidades españolas que imparten actualmente el Grado en Ciencias del Mar en España (universidades de Alicante, Barcelona, Cádiz, Las Palmas de Gran Canaria, Vigo y la Universidad Católica de Valencia) y, actualmente, es un lugar de encuentro científico y académico de carácter internacional no solo para investigadores consolidados y expertos sino para que estudiantes de grado y de posgrado presenten y divulguen los resultados de sus proyectos (https://ismsvalencia.es/)”.
Ana María explica que las universidades mencionadas han apostado por la investigación y su difusión a través de la organización de este evento desde hace casi dos décadas. “En 2007 tuvo su primera edición (ISMS2007) y fue organizado por la UCV, con el objetivo de ofrecer un espacio para el intercambio de conocimientos, la discusión de avances científicos y el fomento de colaboraciones internacionales. Ahora, en su IX edición volvió a la Universidad Católica de Valencia (ISMS2024) donde tuvimos la oportunidad de disfrutar de 3 días realmente significativos. Con 400 participantes, se defendieron 170 ponencias orales, 309 exposiciones de pósteres, todo ello en jalonado por 3 conferencias plenarias que versaban sobre diferentes ramas de la oceanografía. Destacó la amplia participación de los jóvenes investigadores donde resaltó ampliamente la calidad y el nivel de sus investigaciones. Por ello, no solo son el futuro, sino que constituyen una parte muy significativa del presente de la ciencia, cuyo entusiasmo y nuevas ideas para cuidar nuestras costas y nuestros mares son exactamente lo que demandamos”. “Valencia como Capitalidad Verde Europea, a través del Ayuntamiento de Valencia, ha dado al congreso un gran apoyo, tanto a nivel logístico como institucional”, puntualiza.
El simposio busca afianzar el equilibrio necesario entre la actividad económica de las costas y mares y su protección medioambiental y de biodiversidad. “Como se expuso en varias ponencias del ISMS2024, nuestras costas presentan una clara tendencia a la erosión, lo que se asocia a varios factores principales: a) al menor suministro de sedimentos por parte de los ríos, debido a la presencia de embalses, lo que implica una menor disponibilidad sedimentaria para alimentar las playas, b) a la mayor energía del oleaje asociada al cambio climático, que incrementa su poder erosivo, c) a la acción antrópica, cuyas obras marítimas alteran el transporte de sedimentos en la costa, lo que genera regresiones costeras locales muy intensas y, por último, d) a la pérdida del cordón dunar durante los años 60 y 70 como consecuencia de la urbanización intensa del litoral, ya que la duna es la otra fuente importante de sedimentos que alimenta las playas”, indica la decana de la UCV.
Las primeras medidas ecológicas en el litoral español llegaron en los años 80 del siglo pasado como constatación de unos problemas que ya eran evidentes: “la intensa urbanización se detuvo a finales del siglo XX y principios del siglo XXI al tiempo que se protegió la costa a través de un marco legislativo de ámbito nacional y autonómico, lo que permitió recuperar parcialmente la biodiversidad perdida. Un buen ejemplo de ello es el caso de las zonas húmedas, las cuales fueron rellenadas y colmatadas durante los siglos XIX y gran parte del XX con objeto de ganar tierras de cultivo y espacio de urbanización y, durante el siglo XXI, han sido parcialmente recuperadas a tenor de ese contexto legislativo proteccionista que permitió, por ejemplo, declararlas parques naturales o espacios de protección de la Red Natura 2000”.
Los efectos del cambio climático
En opinión de Blázquez debemos afrontar el reto de paliar los efectos del cambio climático en el Mediterráneo, en primer lugar ante la recesión de la costa y las consecuentes inundaciones marinas. “Los efectos, a escala regional y local, son difíciles de predecir, ya que pueden ser enmascarados por factores como la subsidencia de la costa. En el marco del ascenso global del nivel del mar las zonas costeras con topografías más bajas son las más vulnerables. Es el caso de las zonas húmedas ligadas a sistemas de restinga – albufera, muy característicos en la costa mediterránea. El aumento del nivel del mar que se predice para finales del siglo XXI por el IPCC (Intergovernmental Panel on Climate Change), unos 50 cm aproximadamente, implicará la inundación marina de estas áreas de rica biodiversidad, especialmente allí donde la restinga o barrera sea más estrecha, es decir, allí donde la playa haya sufrido más erosión. Otros sistemas sedimentarios vulnerables son los deltas; a modo de ejemplo, el hipotético aumento de 0,5 m del nivel del mar supondría la desaparición de más de la mitad del área ocupada por el sistema deltaico del Ebro, dada su topografía”.
Prevención y medidas
La prevención en materia de la protección del litoral es un trabajo a largo plazo. Aunque los efectos no sean inmediatos, las consecuencias sí pueden presentarse antes de lo previsto. Por ello Blázquez explica que “proteger la costa de la erosión es un buen sistema para salvaguardarla del aumento del nivel del mar y, por tanto, de la invasión marina. Por ello, es preciso mantener el aporte sólido de los ríos, estabilizar y conservar los actuales sistemas duna-playa, realizar regeneraciones de playas adecuadas que palíen la ausencia de los cordones dunares desaparecidos, evitar la ampliación de obras marítimas extendiéndolas hacia el mar, conservar la praderas de fanerógamas para disminuir el hidrodinamismo, entre otras medidas. Finalmente, a nivel de planificación, la ordenación del territorio es clave en la costa, por un lado, para garantizar la conservación de las zonas más biodiversas y vulnerables y, por otro, para establecer estrategias de actuación a largo plazo ante el escenario del ascenso marino y la incertidumbre de su magnitud”.
Artículo de Richard Escriche.
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