Antonio Díaz: “Las bonificaciones en las tasas para que se recicle más es un incentivo para el objetivo más importante: la correcta separación”

San Vicente del Raspeig ha tenido un papel relevante en la reciente Feria Expourbania celebrada en IFA, con su nuevo proyecto destinado a mejorar la recogida de residuos y reforzar la participación ciudadana. De su presentación se encargó Antonio Díaz, el concejal de Servicios Urbanos, Mantenimiento e Infraestructuras.

¿Qué ha supuesto para San Vicente del Raspeig participar en un foro profesional como Expourbania 2016 y cuál es la carta de presentación que han llevado al certamen?

Nos hemos presentado de la mano de la concesionaria, que era realmente quien escogía allí, Prezero, con la que acabamos de estrenar contrato y ya está empezando a dar sus frutos con maquinaria nueva, muy innovadora. Yo vi una oportunidad importante presentar ante el resto de municipios y ante todos los visitantes, el nuevo contrato; en fin, que las cosas empiezan a cambiar en nuestra ciudad.

¿Y cuáles son los ejes principales de este nuevo proyecto de recogida de residuos que acaban de exponer allí?

Este contrato lo teníamos caducado, teníamos más de cinco prórrogas ya en marcha del mismo, y cuando tienes un contrato caducado, lo tienes caducado no solo en el sentido del vencimiento, sino caducado en cuanto a los servicios. Los servicios que puedes prestar no son los mismos ahora que los de hace diez años. Nosotros le queríamos implementar la presencia en limpieza viaria, y ese es uno de los ejes fundamentales del contrato, intentar que un servicio público como la limpieza viaria se adecue lo más posible a las necesidades que actualmente tenemos. El segundo eje es la implantación de nuevas tecnologías, que en un contrato como es el de la limpieza viaria, que sigue siendo mayoritariamente intensivo en mano de obra, podamos a través de las nuevas tecnologías, no disminuir la mano de obra, pero sí que esta sea lo más eficiente posible con maquinarias como las que hemos presentado. El tercer eje también va basado en la tecnología. Un contrato de estas características requiere ser vigilado, controlado, auditado… Pero hoy en día tenemos una serie de necesidades, que son implantar unas tecnologías de auditoría y de vigilancia del contrato que anteriormente no teníamos.

            Cuando lo desarrollemos, llegaremos a ser capaces de medir cualquier actuación que tengan nuestros servicios urbanos. Podremos medir tiempos de recogida entre contenedores, pesajes entre contenedores, tiempos, cantidades recogidas en la vía en función de los días… Esto nos va a permitir ir optimizando el servicio y, por otro lado, controlar que sea lo más adecuado posible a las necesidades de la ciudadanía y, por supuesto, a la hora de hacer los pagos, tener la certeza de los que se están haciendo. Esta última parte es muy novedosa y ya estamos empezando a recibir datos.

El debate sobre las tasas de basura y los costes del reciclaje preocupa también mucho a la ciudadanía. ¿Cómo va a ayudar este nuevo proyecto a una mejor separación de residuos y que se traduzca en una gestión también más eficiente a largo plazo?

De cara a las tasas, que es lo que más preocupa a los vecinos, lo que se paga es equivalente a la cantidad que se gasta en recogida de residuos sólidos urbanos. Cuanto más seamos capaces de optimizar esa recogida, mejor se podrá hacer ese cálculo de tasas o incluso el coste de la tasa podría verse más optimizado. No digo disminuido ni aumentado, sino optimizado con respecto a los recursos que se están empleando. Entonces, eso es lo importante del contrato, que seamos capaces de, a través de los nuevos métodos tecnológicos que hay, ser capaces de intentar conseguir los objetivos de reciclaje que todas las ciudades, que todas las comunidades, que todos los países, tenemos. Y la única forma de conseguirlo es con este tipo de tecnología.

            En breve vamos a implantar el sistema de recogida de orgánica. No es una novedad, porque lo teníamos desde hace tiempo en la ciudad, pero lo estamos desviando a grandes productores de basura orgánica, que quiere decir restaurantes, colegios y hace un tiempo abrimos un poco a los ciudadanos que querían colaborar. Intentamos cerrar el contenedor con una cerradura mecánica. Esto ha tenido una buena acogida y hemos mejorado mucho la calidad de la orgánica. Lógicamente, hemos reducido también la cantidad de toneladas. Lo importante es producir una buena basura orgánica y que sea de buena calidad. Todo lo demás, si lo hacemos masivo, conseguiremos el objetivo poco a poco.

            Ahora tenemos que implantar la cerradura electrónica. Esto vendrá en breve, como lo han hecho otros municipios. Y conforme vaya habiendo avances tecnológicos, los iremos incorporando al sistema, con el objetivo de reciclar. Y consiguiendo el objetivo de reciclar, lógicamente también hay una serie, no de objetivos de bonificación, sino de ayudas que puede permitir las bonificaciones en las tasas, para que se recicle más. Que el ciudadano tenga un incentivo adicional más al segregar sus residuos en origen es el objetivo más importante que tenemos, la correcta separación.

Dentro de ese uso de tecnologías, de herramientas de IA, de análisis de datos, ¿de qué manera concreta se aplica el día a día en esa recogida selectiva?

Ahora mismo no seríamos capaces de saber quién abre un contenedor o una tarjeta. Pero si utilizamos la tecnología y los datos, y hacemos con inteligencia artificial un estudio concreto por contenedores, con la tecnología que actualmente ya disponemos en los camiones, podemos pesar el contenedor. Si sabemos también la cantidad de gente que ha usado ese contenedor en un periodo de tiempo determinado, por ejemplo, en un día, podremos determinar en grupos pequeños de población y hacer una estimación más oportuna de cuánta basura está generando cada uno. Hasta ahora eso es imposible. Hoy tenemos que intentar utilizar la información que tengamos, para que a través de herramientas de análisis seamos capaces de llegar a lo que la ley nos está pidiendo, saber quién es el que está contaminando. Y esto es un proceso, es una carrera de fondo. Se trata de que con el tiempo, poco a poco, vayamos incorporando a todos los ciudadanos de una forma sencilla a la recogida selectiva de todas esas acciones.

Esa implicación vecinal, ¿qué estrategias o qué campañas específicas contemplan para motivar al ciudadano?

Ahora, por ejemplo, por acudir al ecoparque, si entras en la aplicación, en función de las veces que has acudido al ecoparque, tienes opción a obtener unos regalos. Recientemente hemos presentado junto con el alcalde y los miembros de Ecovidrio, la campaña Ecobarrios. Se van a mandar casi 6.500 invitaciones, diciendo a los ciudadanos que nos contesten a la encuesta. En función de la encuesta, vamos a ver los usos que se hacen y a poner el tipo de contenedor en las calles más adecuadas, para intentar incrementar los porcentajes de recogida de vidrio.

¿Y cómo cambiará la vida de los vecinos en su día a día este nuevo proyecto de limpieza urbana y recogida que se presentó aquí en la feria?

Yo entré aquí en 2023, la basura se recogía de una forma, las necesidades se han cambiado y cambian día a día. Y los vecinos van poco a poco adaptándose. Teníamos contenedores desagrupados, contenedores que no permitían el reciclaje, y se han convertido todos en islas de reciclaje, pero ha costado mucho de instaurar. Y ahora tenemos que hacer mucho hincapié en otro tipo de situaciones. El abandono de enseres está siendo uno de los incivismos más frecuentado, por decirlo de alguna forma, en los últimos tiempos. Ahí tenemos que comunicar. Hay una serie de canales que el ciudadano no tenía antes y que se tiene que acostumbrar a utilizar. Y van a salir nuevas tecnologías. Al final, el ciclo lo tenemos que volver a empezar. Hoy en día pensamos, la inmensa mayoría, que cuando sacamos nuestra basura y la dejamos al lado del contenedor, que la basura desaparece y ha desaparecido el problema. No. Ahí es donde empieza el problema. Empieza la transformación. Empieza la separación. Y ahí es donde está lo fundamental, en la valorización de estos residuos. Si somos capaces de retornarlos otra vez al sistema, bien en forma de energía, o bien en forma de recursos, seremos capaces de haber obtenido un beneficio económico y, sobre todo, un beneficio medioambiental, porque estaremos utilizndo el mismo recurso otra vez de nuevo.

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