ASAJA Alicante sitúa la sequía como la causa más determinante de la caída de la producción agrícola

La sequía que ha experimentado durante todo el año la provincia de Alicante ha sido el principal factor que ha determinado el descenso de la producción en casi todos los sectores agrícolas y ganaderos, según ha explicado en su balance agrario anual la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (ASAJA).

El presidente de la asociación, José Vicente Andreu, ha comparecido junto a su vicepresidente primero, José Juan Reus, además del presidente de la DOP Vinos de Alicante, Juan Luis Gimeno, el vicepresidente 2º de ASAJA Alicante y responsable sectorial ganadera, y el secretario técnico de ASAJA Alicante, Ramón Espinosa, para ofrecer sus conclusiones sobre este anuario.

Desde la asociación destacan que este año 2023 se ha caracterizado por las inclemencias climáticas: «Las fuertes lluvias arruinaron cultivos tan emblemáticos como la cereza», ha expresado el presidente de la asociación, quien también ha arremetido contra el Gobierno por su «falta de gestión» sobre todo en lo que tiene que ver con el trasvase Tajo-Segura.

Andreu ha remarcado «la escasez de limón, melón y de sandía» durante el mes de julio como evidencia de la necesidad de agua que aqueja a la provincia ya que «cuando debía llegar esa fruta de nuestros campos hubo tal merma que llegó a haber desabastecimiento en los mercados».

El dirigente agrario ha afirmado que también ha sido «un año de incertidumbre sobre la disponibilidad de agua», una condición que ha denominado como «sequía política provocada por la inacción del Gobierno del Estado», por lo que ha reclamado «más que nunca una defensa firme de nuestro sector que no esta viniendo por parte del Gobierno ni de Europa».

Este año también ha marcado un récord en siniestralidad de seguros agrarios de ámbito nacional, por lo que desde ASAJA han querido recordar a la Entidad Estatal de Seguros Agrarios (Enesa) que «deje de actuar como si fuese privada, buscando el beneficio económico», y les ha animado a que «piense en la seguridad de los pequeños y medianos agricultores».

«El elevado precio de las primas y la supresión de algunas coberturas están haciendo que muchos agricultores se queden fuera del sistema de aseguramiento agrario», ha criticado Andreu, quien ha explicado que «esto termina en el abandono de explotaciones».

Por su parte, otro de las problemáticas que acusan desde ASAJA es que «la nueva Política Agraria Comunitaria que ha entrado en vigor no apuesta por la productividad ni mejora la calidad de nuestros productos», además de que «sus ilógicos requisitos medioambientales y digitales están dejando fuera a cientos de agricultores alicantinos» denuncian desde el colectivo de regantes.

Juan Luis Gimeno, representante agrario, ha puesto especial hincapié en «los altos costes de la producción», la ausencia de relevo generacional, así como del descenso del censo y del conjunto de animales de la provincia.

Desde ASAJA han destacado que durante este año ha descendido casi un 60% la producción de miel en la provincia, así como una merma del 40% de la cabaña ganadera por lo que instan a las instituciones europeas y nacionales a «llegar a un acuerdo por la viabilidad del sector agrícola y ganadero».

Por otro lado, el sector vitivinícola, según ha manifestado José Juan Reus, presidente de la Denominación de Origen, ha conseguido aumentar su ventas en un 6,18% durante el primer semestre del año, así como su comercialización durante este periodo en un 2,94% más. Aún así el sector espera una merma de entre el 30% y 40% en la producción.

El secretario técnico de ASAJA Alicante, Ramón Espinosa, ha ofrecido diferentes datos sobre el estado de los cultivos entre los que ha destacado la cereza como «muy afectado».

«El sector atraviesa una situación muy delicada que compromete seriamente la continuidad de este cultivo» y ha advertido de la posibilidad de que se produzca un «grave abandono definitivo». Y es que de los 8 millones de kilos de producción potencial solo se ha podido llevar a cabo un total de 600.000 kilos este año.

Por todo ello, ASAJA reclama ayudas directas a la producción para salvar el producto y la aceptación de un plan de choque que permita renegociar las deudas de estos productores y sortear las crisis derivadas de los acontecimientos climáticos para poder seguir financiando sus campañas de producción, del mismo modo que se hizo con el sector de la cerámica.