Barcelona obligará a las viviendas de nueva construcción a aprovechar y reutilizar el agua de las duchas

El Ayuntamiento de Barcelona ha iniciado los trámites para elaborar y aprobar una nueva ordenanza para obligar a todos los edificios de nueva construcción a aprovechar el agua de las duchas y bañeras para su ahorro y uso en las cisternas de váter.

El aprovechamiento de estas aguas, conocidas como grises, supone una herramienta importante de ahorro hídrico y económico, sobre todo en el ámbito doméstico, ante la actual situación de sequía que vive Cataluña.

Las aguas grises son aquellas generadas al ducharse o bañarse y que, con un sistema de recogida y tratamiento, se pueden recuperar para otros usos como llenar la cisterna del váter.

Según estudios previos del gobierno municipal, un hogar de 4 personas genera unos 200 litros de aguas grises al día que, en caso de disponer de este nuevo sistema, se podrían usar para llenar la cisterna del váter, en la cual se gastan de media unos 35 litros diariamente.

El sistema de aprovechamiento reduce el consumo hídrico hasta un 30 %, lo que representa un potencial anual de ahorro de 300.000 m³ de agua potable en toda Barcelona.

La nueva ordenanza se enmarca en el Plan de Recursos Hídricos Alternativos de la ciudad de Barcelona (PLARHAB) y el Plan de acción por la emergencia climática 2030, cuyo objetivo es el de convertir a la capital catalana en una ciudad más preparada contra crisis climatológicas.

La normativa incluirá a todos los edificios de nueva construcción y grandes rehabilitaciones de más de 16 viviendas o que tengan un consumo de más de 500 m³ al año en duchas y bañeras, ya que los análisis previos indican que este sistema de aprovechamiento hídrico es rentable en aquellos casos que cumplan con dichas características.

La construcción de estos edificios tan solo cambiará en que deberán hacer frente a la instalación de una pequeña depuradora donde se tratarán las aguas grises para que se puedan reutilizar de nuevo para las cisternas de váter.

Este proyecto dará continuidad a lo que ya se hace en el distrito de Gracia y la zona del 22@, donde con su Modificación del Plan General Metropolitano (MPGM) ya incluyen la obligatoriedad de desarrollar estos sistemas de aprovechamiento en los nuevos edificios.

La nueva normativa tiene que servir para establecer los criterios técnicos necesarios para aprovechar las aguas grises con garantía de calidad y de forma sostenible.

El ingeniero jefe del consistorio, Oriol Altisench, ha declarado que Barcelona «debe seguir reduciendo y optimizando el consumo de agua potable».

Altisench ha recalcado que la ciudad por el momento «está haciendo los deberes», pero ahora ha logrado «dar un paso más con el uso también de las aguas grises».

Con los trámites del proyecto iniciando todavía, «el objetivo es aprobar la nueva normativa, si todo va bien, a finales de este año», ha sentenciado el ingeniero.

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