Barcelona se prepara para dejar de regar con agua potable sus zonas verdes por la sequía

 El Ayuntamiento de Barcelona está preparándose para poder dejar de regar con agua potable árboles, palmeras, jardines históricos y espacios verdes de todos los barrios cuando en las próximas semanas Cataluña entre en emergencia por sequía.

El consistorio confía en que la Generalitat le permitirá hacer un riego de subsistencia con su agua freática, que no es ni potable ni potabilizable, y que ya usa para regar el 20 % del verde de la ciudad, para que cuando se entre en emergencia la supervivencia de estas zonas no dependa sólo de la lluvia.

El ingeniero jefe del Ayuntamiento de Barcelona, Oriol Altisench, la gerente de Servicios Urbanos, Sònia Frias, y la directora general de Barcelona Ciclo del Agua, Cristina Vila, lo han explicado en una sesión de trabajo en la que han actualizado la situación de la sequía, los datos de consumo y anunciado los planes de inversión Ayuntamiento para aprovechar más agua freática, regenerada, pluvial, gris y del mar.

Para adaptarse a una situación de sequía, de la que prevén que este año no se saldrá si no hay lluvias excepcionales, el Ayuntamiento ya ha sacado a licitación obras de ampliación de la red de agua freática por 14,4 millones de euros y la renovación de la red de riego de los jardines de la ciudad por 12,2 millones.

También el consistorio está hablando con los sindicatos para que, cuando se decrete la emergencia por sequía, el Instituto Municipal de Parques y Jardines destine 250 trabajadores, distribuidos en tres turnos, a regar a mano -con cubas- los árboles de avenidas y de jardines que no tienen conexión con los depósitos de aguas freáticas, como sucede en los ejes verdes del Eixample.

Además, prepara, con la previsión de poderla aprobar en otoño, una nueva ordenanza que obligaría a que en las nuevas construcciones y grandes rehabilitaciones de edificios de viviendas sea obligatorio conectar los desagües del lavamanos y la ducha con la cisterna del WC para aprovechar el agua.

A la vista de los datos de dotación, 210 litros/habitante/día y el consumo de agua en la ciudad, 173 litros/habitante/día, del pasado noviembre, el ingeniero municipal ha estimado que «si no llueve» lo acostumbrado en los próximos meses, en verano se llegará a la fase 3, en que la dotación en alta será de 160 litros/habitante/día, de la emergencia en que se deberán tomar medidas para reducir la dotación de agua domiciliaria, como rebajar la presión, pero ha descartado cortes.

Según la distribución de los consumos de agua por sectores de noviembre pasado facilitada por el consistorio, el 69% es doméstico, el 26% comercial industrial y el 5%, del Ayuntamiento de Barcelona.

La gerente de Servicios Urbanos ha puesto énfasis en que todos los sectores están haciendo un esfuerzo en reducir el consumo del agua ante una sequía que es «estructural» y tienen «la obligación de ser ejemplares» y llevar a cabo acciones de sensibilización.