
El número de avistamientos de medusas en las costas españolas ha caído alrededor del 20 por ciento en lo que va de 2026, al pasar de unas 11.300 en los primeros ocho meses del pasado año a las 9.800 del presente, pese a que la temperatura del mar ha subido unas décimas de grado de forma generalizada.
Así lo ha explicado a EFE el profesor de Ecología y coordinador del Laboratorio Marino de la Universidad de Alicante (UA), César Bordehore, quien ha calculado que el 90 por ciento de esos avistamientos se producen en el litoral mediterráneo y que este año la mayoría son de la especie no urticante Cotylorhiza Tuberculata, popularmente conocida como ‘huevo frito’.
Los datos se recogen en la aplicación MedusApp, una iniciativa del Laboratorio Marino de la UA con sede en Dénia donde los ciudadanos reportan avistamientos y picaduras y, al mismo tiempo, se ofrece información a los bañistas para estar prevenidos de su presencia en las playas.
Tras recordar que la temperatura del agua no tiene una relación directa con el número de medusas, si acaso únicamente incide ligeramente en la velocidad de su crecimiento, el especialista ha indicado que la aparición de ejemplares en las playas depende de varias cuestiones naturales.
Entre ellas, del proceso de reproducción y la supervivencia a los depredadores desde finales del invierno y durante la primavera así como de que en su ciclo vital alcancen un tamaño suficiente para verlas a simple vista y de que haya corrientes en dirección a la costa.
Se ven más en verano porque hay más gente en la playa
«La temperatura no tiene que ver con las medusas. Se ven más en verano porque coincide que hay más gente en playa que, por ejemplo, en un mes de noviembre», ha relatado Bordehore, «cuando pasan más inadvertidas».
Una de las especies que más se pueden ver en el Mediterráneo es la Pelagia noctiluca, que a menudo aparece de manera repentina (casi de un día a otro) coincidiendo con el afloramiento en el litoral de agua fría profunda a causa de fuertes vientos en un proceso denominado «upwelling».
Este tipo de medusa habita normalmente a profundidades de entre 300 y 600 metros y, de esta manera, llega súbitamente cerca de las playas para sorpresa de los bañistas.
«En todo caso, las poblaciones de medusas suben y bajan cada año sin una causa aparente y de forma natural, en algunos casos por efecto de una mayor o menor depredación, y la temperatura sólo puede influir en que crezcan un poco más rápido», ha insistido el experto de la UA.
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