‘Canya a la Canya’: un proyecto que crea empleo verde y reduce el impacto de las inundaciones en la Ribera

Combatir el riesgo de inundaciones y los efectos del cambio climático es el leitmotiv del proyecto ‘Canya a la canya’, que busca crear «un gran corredor verde entre Sumacàrcer y la desembocadura del Xúquer en Cullera», y que impulsan el Consorci de la Ribera y la Fundació Limne. Limne se encarga de restaurar ríos, barrancos y humedales a través de acuerdos de custodia fluvial y, además, promueve la participación de la sociedad civil. Sales Tomas es su directora gerente.

_ ‘Canya a la canya’ cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) y está financiado con fondos NextGeneration.¿Cómo acabó  Fundación Limne tan involucrada?

Es un proyecto que se incluye dentro de la convocatoria de la Fundación Biodiversidad, a la que nos presentamos el Consorcio y nosotros. Los dos entramos como socios, cada uno con una función concreta: por parte del Consorcio, el compromiso con la ejecución y la parte de restauración, incluyendo la eliminación de cañas, la retirada de geotextil antiguo, la ampliación del espacio fluvial, mientras que  las acciones de  Limne estaban más enfocadas a gobernanza con participación ciudadana, con lo que hemos creado un consejo de participación en el que se incluyen tanto administraciones locales como la estatal, la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), así como grupos de ciudadanos y colectivos interesados en darle continuidad al proyecto.

­_ ¿Esta era una zona  especialmente sensible?

Sí, porque ya estaba dentro de la zona de riesgo por parte del plan de cuenca de la CHJ y eliminar barreras que pudieran causar problemas era prioritario, tanto para la Confederación como para nuestro proyecto, que fue elegido.

_ El corredor verde que se está desarrollando abarca una superficie de más de 124.000 m2 de 13 términos municipales (Sumacàrcer, Antella, Gavarda, Alberic, Benimuslem, Alzira, Algemesí, Albalat de la Ribera, Polinyà de Xúquer, Sueca, Riola, Fortaleny y Cullera). ¿Cuáles son sus características?

Son 74 kilómetros de río y se ha ejecutado la intervención de la ampliación del espacio fluvial, la eliminación del muro, en determinadas zonas se ha hecho restauración del bosque de ribera, fundamental para que tenga mejor respuesta ante otras avenidas. No solo ha participado la empresa adjudicataria, sino también la ciudadanía, que para nosotros es clave.

_ ¿Y cómo se ha logrado esa participación?

Haciendo plantaciones, tomando datos de la calidad de las aguas, sobre murciélagos, del seguimiento del bosque de ribera… Se han hecho talleres educativos en los colegios de la zona de la Ribera, acciones de voluntariado, desde Sumacàrcer hasta Cullera, con más de 800 ciudadanos. Todo se ha encaminado a crear ese consejo, en el que la ciudadanía se implica aportando datos de calidad pero también actuando en la restauración.

_ ¿Y ahora que el proyecto está a punto de terminar?

Finalizará en marzo. Inicialmente, tenía una duración prevista hasta finales de 2025, pero se ha prolongado tres meses más debido a los daños ocasionados por la dana de octubre, que afectó gravemente al territorio. Aunque ya está conviviendo con el proyecto EmpleaXúquer.

En este caso, lo que se ha hecho es formar a gente que estaba en el desempleo. Se ha creado una brigada de peones por parte del Consorcio, que se encarga del mantenimiento de áreas pluviales de toda la ribera, e incluimos poblaciones de otros afluentes que van al Júcar, como del río Albaida, el río Sellés, el río Magro y se ha contratado a gente por parte de Limne para la dinamización de gobernanza y de sensibilización. Al final es darle una continuidad a todo lo iniciado con ‘Canya a la Canya’.

Así, se garantiza no solo seguir con la conservación en el río Xúquer, sino también la creación de empleo verde y la reducción del impacto de las inundaciones en la comarca.

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