
El entorno urbano es un reflejo del estado anímico y creativo de sus habitantes. Una ciudad vibrante y dinámica es el resultado de una sociedad innovadora, mientras que un paisaje gris e inmóvil suele indicar la falta de motivación y cambio. Pongamos que hablamos de Valencia, de París, Shangai o Nueva York.
Bajo esta premisa nació Closca , una marca valenciana que busca aportar estilo, diseño y buen gusto tanto a sus clientes como a las ciudades en las que viven. La firma no solo diseña productos, sino que promueve un estilo de vida que desafiaba lo establecido y apuesta por la evolución urbana. «Estamos con las personas que aprecian la belleza, no se intimidan ante el cambio y sienten la necesidad inevitable de transformar su entorno», explican desde la compañía.
En este sentido, Closca se alinea con aquellos ciudadanos que lideran la innovación y el cambio , aquellos que serán responsables de construir las ciudades del mañana. Ciudades inteligentes que evolucionan, respiran, se adaptan y buscan la armonía en el caos.
Sin ir más lejos acaban de lanzar una app donde se indica dónde hay fuentes de agua potable en todo el mundo. Se llama Closca Water y sirve para encontrar más de 240,000 fuentes de agua gratuita. “De esta manera puedes evitar el uso de aproximadamente 150 botellas de plástico de un solo uso cada año”, explica Carlos Ferrando, su creador y fundado de la marca.
Carlos Fernando y el origen de Closca
Detrás de esta visión se encuentra Carlos Fernando, fundador y uno de los impulsores de la marca. Su historia con Closca comenzó mucho antes de que la empresa viera la luz en 2013. «A los 30 años tuve una especie de crisis personal: sentí que no estaba generando impacto y que lo que hacía carecía de sentido», recuerda.
Esa búsqueda de propósito lo llevó a una reflexión clave: «No se trata de salvar el planeta, sino de salvarnos a nosotros mismos como sociedad» . Con esa convicción, decidió emprender y crear Closca con un objetivo claro: generar un impacto positivo a través del diseño y la innovación.
Carlos es apasionado, reflexivo y muy empático. De esa empatía nace la marca. De cuando llegó de Sumacàrcer a Valencia para estudiar y tenía que coger la bici para ir a la facultad. Desde entonces hasta ahora el Cap i casal se ha transformado en una ciudad mucho más sostenible y preparada para poder reducir el impacto de la contaminación. Y disponer, entre otras muchas cosas, de un gran número de kilómetros de carril bici.
Del casco plegable a un movimiento global
Closca comenzó su andadura en València con un producto icónico: un casco plegable inspirado en el caparazón de una tortuga. Pero la marca pronto trascendió el producto para convertirse en un concepto más amplio. Para Carlos Fernando, la crisis climática es, en el fondo, una crisis social . «Hablamos mucho de sostenibilidad en términos de materiales y procesos de fabricación, lo cual es fundamental. Pero, ¿qué pasa con los 8.000 millones de personas que vivimos en este planeta? ¿Cuántos de ellos miran hacia otro lado?», plantea.
Su apuesta es clara: transformar hábitos de manera sutil pero efectiva . «El verdadero impacto positivo ocurrirá si conseguimos que la gente modifique poco a poco sus costumbres. Por eso, en Closca diseñamos productos innovadores, bellos y funcionales, que además cuenten una historia. Queremos que nuestros clientes se conviertan en embajadores del cambio».
Exportan el 70% de su producción a países tan exóticos como Japón o China, donde se fabrican la mayoría de sus productos. Los países europeos son también un gran mercado, especialmente Francia, Alemania, y el norte del continente. En España solo venden un 30%, pero Ferrando quiere ser profeta en su tierra y que su marca, sus productos sostenibles y reciclables, se vendan en España con el sello de Made in Valencia.
Son muchas las marcas con las que colaboran. Grandes marcas que compran sus productos con diseños exclusivos que a la calidad y el respeto por el medioambiente aúnan un diseño minimalista, práctico y con un punto cool; Zara, Ducati, Audi, o Google por citar algnnos, ya han contado con los productos de Closca.
El significado de «Closca» y la inspiración en la naturaleza.
El nombre de la marca no es casual. Desde el principio, Carlos Fernando buscaba una palabra que tuviera significado. Quería que fuera femenino , porque los valores de comunicación, cuidado y respeto suelen asociarse más con lo femenino. También debía estar en valenciano (closca es caparazón) , su lengua materna, y representar dos valores esenciales: la humildad y la ambición .
Ambos conceptos se encuentran en la tortuga , un animal cuya historia encierra grandes lecciones. «Cuando las tortugas nacen, tienen que enfrentarse a un sinfín de obstáculos para llegar al mar: cangrejos, gaviotas, las olas… Solo entre un 5 % y un 10 % logran sobrevivir. Es un paralelismo muy claro con el mundo del emprendimiento, donde nacen muchas ideas, pero solo unas pocas logran consolidarse», explica Carlos.
Esa filosofía es la que impulsa a Closca: no ser solo una marca, sino un movimiento que inspira un cambio social a través de la innovación y el diseño
Acabamos la entrevista con Carlos Ferrando. Hacemos algunas fotos mientras Ferrando sigue reflexionando acerca de hacia donde vamos como sociedad y cuál es el futuro del planeta, pero también todo lo que nos queda por hacer en materia de sostenibilidad.
Podríamos seguir hablando horas y horas porque además de inteligente, Carlos Ferrando es un tipo divertido, pero sabe muy bien lo que quiere, para el planeta, para la sociedad, y obviamente para Closca.
Esta marca valenciana nacida de una crisis personal que está creciendo en plena crisis climática. Nada es casualidad y las crisis siempre son el punto de inflexión, de partida y de cambio… Closca quiere ayudar a modificar esos hábitos de vivir y de consumo por eso desde InfoSOS, seguiremos informando.
Artículo de Francisco Estellés.
InfoSOS, por un mundo sostenible.




