Celia Martínez, premio Unesco por el diseño de un parque infantil reciclado y formativo en Camerún

Celia Martínez es la autora del proyecto ‘Diseño y construcción de un parque infantil con materiales locales, reciclados y con aportaciones al juego para el fomento de la curiosidad científica, destinado a la escuela Saint François Xavier y las niñas pigmeas Bagyeli del Hogar Notre Dame de la Merci, en Ngovayang, Camerún’. Además es la ganadora de uno de los premios de oro de los IIDA Awards de la UNESCO.

Celia Martínez Teruel, tiene 23 años y es graduada en Ingeniería en Diseño Industrial y Desarrollo de Productos en la ETSID-Universidad Politécnica de Valencia. El proyecto premiado por la Unesco fue desarrollado como trabajo final de grado durante 5 meses en el cuarto curso (2022-2023) gracias a una beca del Centro de Cooperación al Desarrollo de la UPV, con el respaldo de la Congregación de Religiosas Pureza de María en destino y tutorizado por la profesora Begoña Sáiz Mauleón. «En este caso se trata de un proyecto ya desarrollado y terminado. Pudo realizarse una inauguración del parque infantil antes de mi regreso a España junto a la comunidad local y todas las personas implicadas». explica Celia.

Su proyecto ya es una realidad. «Actualmente, los niños y niñas disfrutan de este espacio de juego. Y, se mantiene el contacto con los beneficiarios y se busca dar difusión al proyecto y sus resultados». Además su autora destaca «tengo inquietud por el diseño de productos, el diseño gráfico y el diseño social, así como por la educación, la sostenibilidad y la cooperación al desarrollo».

La génesis del proyecto

«El proyecto que se ha desarrollado consiste en el diseño y construcción de un parque infantil mediante materiales reutilizados y locales en las instalaciones de la escuela Sant François Xavier y el Hogar de niñas pigmeas Bagyeli Notre Dame de la Merci en Ngovayang, Camerún. Para ello, se abordó todo el proceso de diseño de producto, desde la contextualización y el análisis previo del producto hasta su construcción y, posterior revisión y evaluación», comenta la diseñadora.

«El trabajo buscaba dar solución a la carencia de infraestructura lúdica en la escuela ubicada en la zona de Ngovayang, tratando así de potenciar el juego y dar a conocer sus beneficios en el desarrollo de la infancia. El diseño y construcción de un área recreativa infantil en una zona rural de Camerún, genera, por tanto, oportunidades de aprendizaje, favoreciendo la sociabilidad y el desarrollo de múltiples capacidades físicas, creativas, cooperativas, sensoriales, etc. También se ha buscado fomentar la curiosidad científica y tecnológica a través de diferentes dinámicas generadas en los elementos del parque y de fichas educativas complementarias a algunos elementos del parque que permiten a los niños y niñas aprender divirtiéndose. Se convertía, el espacio de juego en un espacio de aprendizaje. Este parque, además, debía adaptarse a las condiciones del lugar, a las edades y necesidades de los niños y las niñas de la escuela», añade Celia.

El parque ha contado con el apoyo de su localidad de destino: «Se implicó a toda la comunidad local (alumnado, profesorado, religiosas, personal, etc.) en el desarrollo del parque. El proyecto se ha llevado a cabo con el respaldo de la Congregación de Religiosas Pureza de María que desarrollan su misión en esta zona desde hace 14 años. La escuela Sant François Xavier y el Hogar Notre Dame de la Merci que dirigen, ofrecen a los niños y jóvenes, que vienen de situaciones complicadas y de escasos recursos, la posibilidad de una educación de calidad, garantizándoles un futuro en igualdad de condiciones, oportunidades y recursos que maximice su potencial».

Mejorar la calidad de vida de los niños ha sido su objetivo principal. «El parque se alinea con la labor de la escuela que es un referente en la zona ya que acuden más de 180 niños y niñas de la zona de diferentes etnias sin distinción y aprenden a convivir juntos desde pequeños. En el marco en el que se sitúa, el proyecto, sirve como elemento de apoyo y evasión de las situaciones que viven estos niños y niñas. El parque será, además, un espacio de inclusión en el que los niños y niños jugarán juntos, cooperarán y se relacionarán.También las niñas pigmeas bagyeli que están en grave riesgo de exclusión», comenta Martínez.

Ver vídeo del proyecto ( https://www.youtube.com/watch?v=kQpdMXQPhhw)

«Este proyecto contribuye a diferentes aspectos que la ONU presenta en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, al tratarse de un proyecto de cooperación internacional al desarrollo, buscando un desarrollo integral y la mejora de la calidad de vida de los niños y niñas de Ngovayang. En él se abordan los derechos de la infancia al ocio, al bienestar, a la educación y da valor a la importancia del juego en la infancia», indica Celia para añadir a continuación que «la construcción de un parque infantil en una zona rural de un país en vías de desarrollo puede ayudar a disminuir la pobreza porque genera oportunidades y desarrollo para los niños y para la comunidad. Además, se genera un espacio seguro que permite a los niños desarrollarse, crecer plenamente y evadirse de las complicadas situaciones que muchas veces viven. Fomenta también el desarrollo de la actividad física y de diferentes capacidades psicomotrices en la infancia. Esto fomenta la salud, el bienestar de los niños y niñas, así como un estilo de vida saludable».

«El parque es un espacio accesible de juego para todo el alumnado, con independencia de su situación socioeconómica. Al construir un parque en una zona rural del sur de Camerún, se asegura la igualdad de oportunidades con otros niños de zonas menos vulnerables. También, al implicarse a toda la comunidad en todo el proceso, sienten el parque como algo propio y asumen la responsabilidad de cuidarlo y realizar su mantenimiento. Y, al haber seguido el proceso, serían capaces de replicarlo en otros entornos cercanos, podrían ayudar y orientar a otras personas cercanas a realizar proyectos similares (que serían aplicaciones futuras)», señala Celia.

Finalmente, al emplearse materiales reciclados, como los neumáticos «se busca un diseño de producto, una producción y un consumo más responsable y sostenible, evitando un desperdicio innecesario de materiales y la contaminación del entorno».

Proyectos de futuro

«Los siguientes pasos podrían ser poder compartir los resultados del trabajo a través de charlas, exposiciones, talleres, difusión en redes sociales o eventos para la sensibilización de otros estudiantes que puedan realizar proyectos comprometidos con el diseño, la infancia y las necesidades sociales o la sensibilización del resto de la ciudadanía para dar a conocer los beneficiarios del proyecto», aclara Celia sobre su futuro a corto plazo.

La joven diseñadora de la UPV indica que «se podrían implementar y revisar el uso de las fichas educativas elaboradas en el centro educativo destinatario del proyecto valorando su repercusión, se podrían mejorar y ampliar y, también llevarlas y trabajar la relación juego-conceptos STEM en otros centros educativos. E incluso, contando con esta experiencia previa, se podrían realizar otros proyectos similares en otros contextos si se encontrara la financiación para ello. Es decir, si se consiguiera financiación, me gustaría poder desarrollar otros parques infantiles y propuestas educativas en entornos vulnerables en los que se necesite».

Artículo de Richard Escriche.

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