Cristina Monge: “Esto no va de apagar la luz al salir de casa, va de cambiar el modelo energético”

La especialista en movimientos sociales, cambio climático y políticas de transición ecológica, y una de las voces más influyentes en el debate público sobre sostenibilidad en España, ha presentado en la Casa Mediterráneo de Alicante su libro La gran oportunidad. Cómo acelerar la transición ecológica y fortalecer la democracia.

En él analiza cómo la transición ecológica puede convertirse en una palanca para reforzar la calidad democrática, reducir desigualdades y fortalecer la cohesión social.

-“La gran oportunidad” analiza diez ejes desde los que realizar esta transición ecológica y que lo importante es trasladar bien el mensaje. ¿Cómo se puede hacer partícipe de estos cambios a la ciudadanía?

Esta transición es una gran oportunidad para repensar cuestiones de nuestra sociedad, economía, formas de relacionarnos con el planeta, que nos están generando muchos problemas. Se trata de tener una mejor relación con el planeta y de que todos y todas vivamos mejor. Son propuestas para pensarlas y debatirlas, no como si fueran los diez mandamientos. Hasta ahora esta transición se concibe en plan de sacrificios: dejar el coche en casa, dejar de comer tanta carne, dejar de coger aviones, dejar de comprar tanta ropa…, en lugar de verla en clave de una oportunidad para vivir mejor: para usar el transporte público, más barato y que aporta más tiempo libre, o diversificar tu dieta porque te irá mejor para la salud y descubrirás un universo de sabores, o intentar viajar de otras maneras menos intensivas.

            No creo que esta transición pueda llegar a buen puerto en clave de prohibiciones. Y la buena noticia es que tanto la ciencia como la tecnología nos van a ayudar. Aunque no sean la solución nos ayudarán a encontrar esas alternativas. La clave que defiende el libro es que necesitamos mucho debate político y poner sobre la mesa las distintas propuestas de transición.

Sin embargo hay muchos recelos, al margen del negacionismo, y nos sentimos rodeados de incertidumbres. Distintas encuestas revelan esta desconfianza.

Forma parte de la desinformación que ha conseguido crear un clima de desconfianza sobre las políticas ambientales. Y en eso los periodistas y los medios sois claves. Las personas creen a veces que los procesos de transición se hacen a sus espaldas, o les generan inconvenientes, o no acaban de entenderlos o incluso redundan en mayor desigualdad, como fue el caso de los chalecos amarillos en Francia. Entonces, necesitamos que la transición se haga de forma participada y deliberada con la sociedad.

¿Podemos seguir manteniendo la confianza en las instituciones?

Siempre existe un porcentaje de duda o de mentira, pero a día de hoy las administraciones públicas y las empresas que ponen en marcha políticas empresariales en sostenibilidad están haciendo grandes esfuerzos. Si nos fijamos, hace diez años muchos debates ya superados hoy ni siquiera estaban. Ahora estamos discutiendo cómo poner en España más cargadores en las carreteras para desplazarnos en vehículo eléctrico, algo impensable hace poco tiempo. Hoy lo tenemos asumido y lo que debatimos es cómo hacerlo más viable. Estamos en plena transición muy profunda que implica muchos cambios, pero necesitamos imprimirle mayor velocidad. De ahí el subtítulo del libro.

Muchos conflictos en países como Irán o Groenlandia tienen como trasfondo crisis climáticas y los ciudadanos se preguntan qué pueden hacer ellos.

Lo primero es entender la complejidad de esta crisis y las distintas alternativas para abordarla, y no es una crisis simple. Hay que entender de qué va esto y la dimensión del desafío, y ahí las asambleas ciudadanas son muy importantes. Lo segundo es hacer lo que esté en nuestras manos y preguntarnos qué podemos hacer para cambiar las cosas. Esto no va de apagar la luz al salir de casa; esto va de cambiar el modelo energético. Si tienes posibilidad de usar el transporte público, hazlo. Pero a lo mejor no la tienes, porque vives en un pueblecito en la montaña de Valencia. En ese caso tienes que presionar a las administraciones. O si vas a comprar y no tienes productos ecológicos, debes exigirlo a las estrategias empresariales. Y lo tercero, por escandalizador que pueda sonar, es votar incorporando el criterio verde y elegir a los partidos que mejor defienden tu territorio y el planeta.

            Si algún objetivo final tiene este libro es generar ese debate que genere dinámicas de apropiación, como esas asambleas para construir esperanza.

InfoSOS, por un mundo sostenible.