
Cristóbal Aguado Laza (Picassent, 1950) es el presidente de la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja) desde enero de 1997. Además desarrolla su actividad en la producción de cítricos, caqui y arroz, sector del que es buen conocedor, tanto por su cargo actual como por su experiencia como empresario agrario.
El calentamiento global y el aumento del CO2 atmosférico afecta a los cultivos de patata y arroz de todo el planeta, las de primavera y las de verano. En el caso valenciano «la agricultura mediterránea es una de las más vulnerables al cambio climático. Los agricultores y ganaderos de la Comunitat Valenciana ya estamos notando los efectos negativos del cambio climático. AVA-Asaja cifra en 170 millones de euros las pérdidas provocadas por las adversidades climáticas en la agricultura valenciana durante 2023. La sequía (segundo año más seco desde que hay registros, con un 33% menos de lluvias), el calor (la temperatura media fue 1,3 grados superior al promedio normal), el pedrisco (más de diez temporales) y el viento de poniente de noviembre fueron algunos de los factores extremos que elevaron la siniestralidad agraria en la Comunitat Valenciana a niveles máximos», desgrana Aguado.
El representante de los agricultores añade que desde AVA-Asaja «se solicita a las administraciones medidas de apoyo urgentes a los agricultores y ganaderos afectados por la sequía y otras adversidades climáticas. Asimismo, urge a adecuar el seguro agrario a las nuevas condiciones que impone el cambio climático, introduciendo mejoras en lugar de recortes como pretende el monopolio de Agroseguro y ejecuta Enesa, dependiente del Ministerio de Agricultura. Necesitamos una cobertura total de los riesgos, especialmente de la sequía».
«Otras reivindicaciones de AVA-Asaja son la construcción de infraestructuras que permitan almacenar y distribuir el agua procedente de las lluvias. Sin agua no hay vida. El secano necesita riegos de apoyo para garantizar una producción estable y, por tanto, una rentabilidad digna. Ante la extrema sequía de este año, pedimos perforaciones de emergencia, canalizaciones a los campos y actuaciones para reutilizar las aguas depuradas», añade Aguado.
El campo valenciano tabién solicita «la apuesta, por parte de la Unión Europea, de las nuevas técnicas de edición genética como ya están impulsando otras potencias agrícolas, las cuales permiten obtener cultivos más resilientes y reducir el uso de insumos como herbicidas y productos fitosanitarios».
Avances científicos
Un estudio internacional (realizado en Corea del Sur por científicos del Centro Leibniz de Investigación del Paisaje Agrícola (ZALF) y la Universidad Tecnológica de Brandenburgo Cottbus) propone estrategias de adaptación como la fertilización con CO2. Desde AVA-Asaja se tiene claro que se ha de apostar por el I+D del sector primario: «La agricultura tendrá un papel destacado dentro de la estrategia de lucha contra el cambio climático, no como problema sino como parte esencial de la solución. Mediante la utilización de nuevos métodos productivos, en los próximos 25 años el sector agrícola podría contribuir a fijar alrededor del 10% del carbono producido por el ser humano, y a la vez mejorar la tierra, la calidad de los cultivos y del medio ambiente, contener la erosión y la desertificación y favorecer la biodiversidad. Una apuesta decidida por los avances tecnológicos y las innovaciones podría, además, ayudar a reducir las emisiones de efecto invernadero, a optimizar el uso de productos de sanidad vegetal, a consumir menos agua y energía y a perder menos suelo», concluye Aguado.
Un artículo de Richard Escriche.
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