
La Comunidad Valenciana se ha convertido en la primera autonomía con más árboles monumentales protegidos de España con 2.500 ejemplares incluidos en el Catálogo de Árboles Monumentales y Singulares, a los que sumarán en una próxima actualización, prevista para finales de 2024 o principios de 2025, otros 181 detectados, lo que supone un aumento del 6,5% desde la última versión de marzo de 2023, según la Conselleria de Medio Ambiente.
“La conservación del patrimonio arbóreo es fundamental para conservar nuestra biodiversidad y trabajar contra el calentamiento global. El catálogo es una herramienta de sensibilización que ayuda a poner en valor la gran riqueza natural que tenemos en nuestro territorio”, ha asegurado el director general del Medio Natural y Animal, Luis Gomis.
Hay dos formas de entrar en este catálogo, explicaba en una intervención en televisión Carles Esteve, jefe de la sección forestal de la Generalitat en Alicante. “Medir más de 30 metros, tener más de 350 años, un diámetro de copa de 25 metros, o más de seis metros de diámetro de tronco les hace entrar en una protección genérica, y otra es por ser árboles de interés local que también son de grandes dimensiones, pero la iniciativa viene del ayuntamiento por interés histórico, patrimonial o cultural o por tener un porte magnífico. Esa petición se recibe y también entra en este Catálogo de Árboles Monumentales y Singulares”.
La inclusión implica un seguimiento de su estado por parte de Medio Ambiente y los protege de daños. Por ejemplo, es necesaria una autorización expresa para cualquier actuación que se realice 10 metros alrededor de su copa para no dañar las raíces. Sin embargo, esta protección no está reñida con que “puedan ser visitables porque se aprecia lo que se conoce y deben promocionarse, sobre todo para verlos y respetarlos”, añadía Esteve.
“La Ley dice que son obras de arte que la naturaleza ha ido esculpiendo. Son árboles que están en nuestra historia, en nuestra infancia, en la naturaleza y en nuestros parques”, subrayaba este técnico.
Un buen ejemplo es el olmo de Navajas, en la foto, (840 habitantes) en Castellón. Con cerca de 400 años- fue plantado en 1636 por el juez de paz Roque Pastor – tiene un tronco de 6,9 metros de diámetro, 17 metros de altura y una copa que supera los 18 metros de diámetro. Está en la plaza del pueblo y forma parte del escudo junto con una torre. En 2019 fue declarado Árbol del Año en España y ha protagonizado un cupón de la Once y dos sellos de Correos. “En esta comarca es el único olmo que queda y se sacó un esqueje que se plantó, pero no prosperó”, dice David Bou, informador turístico.
El olmo está en un basamento que evita que pueda ser tocado, pero no pasa por su mejor momento. “El árbol es el núcleo y a su alrededor se celebra lo más importante del pueblo: fiestas patronales, presentaciones de fiestas, es el principal reclamo del municipio”, añade Bou.
Entre los candidatos a Árbol del Año 2024 se encuentra la Sabina de los Responsos, situada en el camino de la Romería de Santa Quitería, en Puebla de San Miguel (30 habitantes) en la provincia de Valencia. Aspira al galardón con sus 950 años e historia, 12,9 metros de altura y 5,23 metros de perímetro de tronco. En esta provincia también destaca Chiva (16.750 habitantes) por ser el que más árboles monumentales tiene tras incorporar 83 ejemplares en la nueva actualización, la mayoría algarrobos. Por su parte, Vallanca (144 vecinos) cuenta con muchos ejemplares longevos. Solo en la actualización de 2023 incorporó un quejigo, cuatro sabinas y una carrasca con más de 350 años.
Y en Alicante, la capital ofrece una ruta con audioguía de Árboles Monumentales y Singulares con robles, palmeras, olmos y sobre ficus, uno de ellos en la plaza Gabriel Miró “de los más notables del país”, según las explicaciones. L’Alfàs del Pi (20.053 habitantes) es otra localidad que cuenta con muchos algarrobos y olivos que sobrepasan los 350 años.
Artículo de Kati Ferrero.
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