Ecologistes en Acció denuncia vertidos fecales en el parque natural de la Serra Gelada

Desde el pasado 12 de febrero y durante cuatro días se han vertido aguas residuales sin tratar desde el aliviadero de Punta Escaleta, en pleno corazón del Parque Natural de la Serra Gelada, según Ecologistes en Acció. Los vertidos estaban autorizados por la Dirección General del Agua, que dirige Sabina Goretti y que depende de la Conselleria de Medio Ambiente.

 Ecologistes en Acció exige «explicaciones ante esta inaudita, y probablemente ilegal, autorización. El permiso es inexplicable porque la propia Ley de Costas prohíbe expresamente el vertido de aguas residuales sin tratamiento previo. Asimismo, estos vertidos también vulneran el PORN del Parque Natural de la Serra Gelada, donde se prohíbe explícitamente el «vertido de todo tipo de residuos ya sea desde tierra o desde embarcaciones«.

Ecologistes en Acció ve una terrible paradoja este atentado ecologista perpetrado desde la propia administración al tratarse de las obras para renovar las estaciones de Bombeo (EBARs). Contradicción, ya que supone que unas obras que deben servir para evitar vertidos sin tratar provoquen, durante 4 días, una cascada directa en un parque natural con miles de litros de aguas urbanas sin tratar. Se trata de la mayor contaminación de aguas fecales en el parque en los últimos 15 años.

Riesgos y agresiones que este vertido contaminante supone

A la flora y fauna del Parque Natural

  • Afección y destrucción de la flora y fauna marina del parque por contaminación del medio marino. Eutrofización del entorno. Reducción de la biodiversidad. Afección a hábitats vegetales prioritarios y endémicas provocando posible aparición de especies invasoras.
  • Aves marinas: modificación de hábitats de anidación. Superpoblación de oportunistas. Desaparición de especies más sensibles. Fauna piscícola: Degradación de la calidad del agua. Afecciones a la salud de la fauna marina. Desaparición de especies.

A la población humana y la imagen y economía de la zona

  • Riesgos de salud pública bañistas derivadas del E. coli: no se han tomado medidas preventivas y paliativas en las diferentes playas (como la del Racó de l’Oix) con el riesgo que ello supone para bañistas, presentes todo el año. De hecho, el verano pasado ya tuvo lugar el cierre de playas por vertidos de aguas residuales o insuficientemente tratadas en diferentes puntos de la Costa Blanca.
  • Impacto negativo en la economía e imagen local en Benidorm y Altea: la degradación del parque y su entorno baja la calidad turística al quedar dañadas playas y entorno marino, perjudicando prácticas como el submarinismo, el turismo náutico, etc. Por otra parte, también puede afectar al sector pesquero ante la reducción de la biodiversidad, así como de su calidad.

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