Economía circular: España reduce un 32,5% los residuos urbanos, pero el reciclaje está 12 puntos por debajo de la media europea

El desarrollo de la economía circular se ha convertido en crucial para abordar los desafíos ambientales actuales, así como para reducir la dependencia exterior en términos de materias primas. Por ello, han surgido distintas iniciativas, tanto a nivel europeo como nacional, para apoyar e incentivar su desarrollo. España ha pasado de generar una mayor cantidad de residuos urbanos per cápita que la media europea (653 kg por habitante) en 2000 a reducir esta cifra en un 32,5% y situarse más de un 10% por debajo de la media europea en 2021 (472 kg por habitante). Sin embargo, a pesar de los avances realizados en los últimos años, aún queda bastante camino por recorrer en el desarrollo de la economía circular.  Las tasas de reciclaje españolas son todavía muy reducidas, ya que solo se recupera el 48% del total de residuos, frente a la media de la EU-27 que alcanza el 58%. Esto da como resultado una tasa de uso circular de materiales muy modesta que incluso ha empeorado con el paso del tiempo, al reducirse 3,3 puntos porcentuales desde el 10,4% de 2010 hasta el 7,1% de 2022. Para poder aprovechar el potencial de la economía circular se necesitan más inversiones en I+D, ecodiseño y ecoinnovación, que permitan reaprovechar los materiales en los procesos productivos evitando la extracción de nuevas materias primas, así como la colaboración de todos los agentes públicos y privados, y de los propios consumidores, que también deben apostar por este nuevo modelo de producción y consumo.
La economía circular es un enfoque innovador que busca cambiar la forma en que producimos, consumimos y gestionamos los recursos. En Europa y España, este concepto ha ganado fuerza como respuesta a los desafíos ambientales y económicos a los que nos enfrentamos en la actualidad. La economía circular se basa en el principio de cerrar el ciclo de vida de los productos, materiales y recursos. A diferencia del modelo lineal tradicional (extraer, fabricar, usar y desechar), la economía circular promueve la reutilización, la reparación, el reciclaje y la reducción de residuos. En lugar de considerar los productos al final de su vida útil como desechos, se buscan maneras de reintroducir esos materiales en la cadena productiva.

(Documento divulgativo elaborado por la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie)).

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