El 34 % de los habitantes de Valencia vive en zonas con altos niveles de contaminación atmosférica

El 34 % de los habitantes de València vive en zonas donde la calidad del aíre representa un «serio riesgo para la salud», según una investigación de la Universitat Politècnica de València que concluye que el tráfico «es la principal fuente de emisión de gases y partículas contaminantes».

Asimismo, esa investigación advierte de que las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) solo son posibles con restricciones de la circulación.

Los investigadores han monitorizado 70 barrios de la ciudad, de los que 34 son zonas altamente contaminadas, entre los que destacan los de Ciutat Fallera, Torrefiel, la Roqueta, Arrancapins, Vara de Quart, Sant Isidre y la Fonteta de Sant Lluís como los que tienen mayores niveles de contaminación, que incluso en algunos casos doblan los límites tolerados.

El Grupo de Investigación de Tecnologías de la Información contra el Cambio Climático (ICTvsCC) del Instituto ITACA de la UPV ha realizado este estudio y, en  base a los resultados obtenidos y analizados, se concluye que el tráfico «es la principal fuente de emisión de gases y partículas contaminantes en València».

Por ello, indican los investigadores José Vicente Oliver y Edgar Lorenzo, las ZBE solo pueden ser efectivas para la mejora de la calidad del aire y, por ende, para la salud de la ciudadanía, si se limita el acceso y el número de vehículos en las zonas más saturadas y contaminadas.

La UPV ha puesto a disposición del Ayuntamiento los resultados de las investigaciones desarrolladas durante los últimos años después de que el Consistorio comunicara su decisión de no restringir el acceso de vehículos al centro de la ciudad.

Las fuentes recuerdan que el Consistorio argumentaba que su servicio de Movilidad «dispondría de un informe que pondría en evidencia que en ningún barrio de la ciudad se superan presuntamente los niveles de contaminación, aunque sí habría restricciones cuando la polución se dispare, lo que se valoraba como una posibilidad remota”.

Pero según el catedrático José Vicente Oliver, director del grupo investigador, las investigaciones realizadas «demuestran claramente y con el máximo rigor científico» que no limitar el acceso a vehículos contaminantes en la ZBE es precisamente no implementar una ZBE, siguiendo los límites de contaminación establecidos por la Directiva 2008/50 de la Comisión Europea.

Monitorizaciones desde 2017

Desde el año 2017 la UPV, en colaboración con la ONG Mesura, lleva desplegando anualmente una red de sensores de dosimetría pasiva con más de 600 unidades distribuidas por toda la ciudad.

En base a estas mediciones, en 2021, el grupo de investigación ICTvsCC de la UPV, coordinado el catedrático José Vicente Oliver, junto a investigadores del Joint Research Center de la Comisión Europea, elaboró un estudio publicado por la revista científica Environmental Research Letters.

En el mismo demostraba que en 22 barrios de los 69 monitorizados «se superaron ampliamente los niveles de contaminación de NO2 (dióxido de nitrógeno), como principal gas contaminante y referencia de medida de la calidad del aire».

Esto implica que más del 34 % de los ciudadanos de València vive en zonas donde la contaminación atmosférica representa un serio riesgo para las enfermedades cardiorrespiratorias, al superar ampliamente el límite de los 40 mg/m3 de NO2 establecido por la OMS.

A partir de entonces, los investigadores de la UPV han seguido profundizando en esta línea de investigación mediante un proyecto estratégico de I+D sobre la monitorización de la calidad del aire (AirLuisa), financiado por la Agencia Valenciana de la Innovación (AVI) y coordinado por el doctor Edgar Lorenzo.

En el proyecto AirLuisa, en el que han colaborado empresas, universidades y centros tecnológicos durante los últimos tres años, además de los datos ofrecidos por las estaciones fijas y la red de sensores desplegados por toda la ciudad, el equipo de investigación ha aplicado sistemas de teledetección satelital del programa Copernicus y ha incluido los modelos de la intensidad y frecuencia del tráfico rodado en València.

Según explica Edgar Lorenzo, directamente tras la pandemia, ya en el año 2021, «se superaron nuevamente» los niveles de contaminación recomendados por la OMS y la propia Directiva Europea y la calidad del aire recuperó los niveles de contaminación previos a la pandemia.

Así, un 40 % de las ubicaciones monitorizadas superaron los niveles fijados por Europa y la OMS, según las fuentes, que indican que las zonas con alta densidad de tráfico, sobre todo los accesos a la ciudad, coincide con las zonas más contaminadas.

Esta evolución de la contaminación atmosférica en València se confirma y demuestra con los últimos datos medios obtenidos para la totalidad del año 2022, en el que hasta el 49 % de las mediciones realizadas superaron los límites fijados.

Esto implica que a día de hoy, la población de 34 de los 70 barrios monitorizados vive en zonas donde la calidad del aire representa un serio riesgo para la salud, según los investigadores.