
La devastación de los efectos de la dana que ha arrasado la provincia de Valencia deja de momento 202 personas fallecidas, la angustia de quienes no pueden contactar con sus familiares desde este martes e imágenes desoladoras de la destrucción que han dejado a su paso las inundaciones.
En medio de la tragedia, que ha llevado a activar el protocolo de Múltiples Víctimas para identificar a los fallecidos, las autoridades combaten un «nuevo enemigo»: los bulos que alertan de supuestas evacuaciones, desbordamientos o la caída del 112, que interrumpen la labor de los servicios de emergencias.
La ciudadanía de la provincia ha recibido a primera hora de esta mañana de nuevo en sus móviles un mensaje del sistema Es-Alert para evitar cualquier tipo de desplazamiento por las carreteras de la provincia, muchas de cuales permanecen cortadas e impiden todavía acceder a las zonas más afectadas.
202 fallecidos de momento
Se ha confirmado que son ya 202 los fallecidos por este episodio, entre ellos dos guardias civiles destinados en Paiporta, una localidad muy cercana a València que prevé además «decenas» de fallecidos en su término municipal.
Una vez se hace el levantamiento de los cadáveres, se remiten a la Ciudad de la Justicia de València, donde se ha vaciado un sótano del aparcamiento para su recepción, como paso previo a la práctica de las autopsias y la identificación de los fallecidos.
Los familiares de las víctimas pueden aportar datos que ayuden a identificarlas en las oficinas «ante morten» habilitadas en la Jefatura Superior del Cuerpo Nacional de Policía y el cuartel central de la Guardia Civil de la capital valenciana, mientras que la Generalitat ha habilitado un teléfono específico para familiares de desaparecidos (900 365 112).
El Instituto de Medicina Legal de Valencia se ha reforzado con forenses y auxiliares de autopsia de otros lugares, mientras que está en contacto con el Grupo de Expertos en Grandes Catástrofes por si necesitara ayuda del mismo dada la magnitud de la tragedia.
Refuerzo de medios
Numerosos medios de emergencias se han movilizado para rescatar y atender a los afectados por este fenómeno, donde el principal problema ha sido el «impedimento físico» para acceder con las unidades terrestres a muchos puntos inundados, por lo que se han reforzado las unidades helitransportadas.
Mil integrantes de la Unidad Militar de Emergencias con 200 medios materiales, 750 guardias civiles de la provincia de Valencia, a los que se han unido 1.700 llegados de otros puntos, y un operativo terrestre de 200 personas están movilizados para actuar en cuatro grande zonas de trabajo: Requena-Utiel, la autovía A-3, L’Horta Sud y La Ribera.
Los equipos de emergencias han rescatado durante la noche a dos centenares de personas, aunque a primera hora de la mañana quedaba todavía mucha gente atrapada en las carreteras, y ha habido quienes han pasado la noche en el centro comercial de Alfafar MN4 o en Ikea, que se ha convertido en lugar de refugio de unas 700 personas.
Cadenas humanas desde los autobuses para recoger a gente atrapada en sus vehículos, rescates contrarreloj desde los puentes que cruzan el río Turia hacia las cabinas de los camiones y huidas con el agua a la altura del pecho han sido algunos de los sucesos ocurridos en la V-30, autovía que rodea València por el sur, esta madrugada.
Centros de salud y sedes judiciales de las zonas más afectadas han permanecido cerradas este miércoles, en el que sigue suspendida la circulación ferroviaria con Madrid y Barcelona, se han cancelado clases y persisten los problemas de comunicación telefónica y la falta de suministro eléctrico, de agua o de gas en muchos municipios.
La concentración de trenes de tormentas sobre las cuencas de los ríos Magro y Turia y la rambla del Poyo, en la provincia de Valencia, multiplicó los efectos de un potente e histórico episodio de lluvias que ha afectado a áreas muy pobladas y a vías de comunicación esenciales.
Cambio climático
Los efectos devastadores de la dana que está asolando a una parte importante del país durante las últimas horas son una nueva llamada de atención sobre las consecuencias del cambio climático, según han coincidido en señalar varios científicos.
En el ámbito científico vincular un fenómeno meteorológico como este de forma directa con la crisis climática es siempre delicado, ya que algunos de los efectos más destructivos de un episodio así están relacionados, además de con la intensidad de las precipitaciones, con otros factores, como la orografía, las construcciones cerca de los cauces o los obstáculos que puede encontrar el agua en su recorrido.
Durante los últimos años, las evidencias científicas sobre los efectos más dañinos y devastadores del cambio climático se acumulan en numerosos informes publicados por algunos de los principales organismos internacionales y en las revistas científicas más prestigiosas del mundo, y son en gran parte los que guían las negociaciones que se suceden en las cumbres mundiales sobre el clima o sobre la conservación de la biodiversidad.
Y son muchos también los científicos que han fijado cuáles son los límites de seguridad y de justicia que no deberían sobrepasar algunos indicadores ambientales, aunque algunas de esas «líneas rojas» ya se han cruzado y muchos de los impactos del cambio climático sobre el bienestar humano se consideran ya inevitables.
Pero no es fácil, advierten algunos investigadores, ante un acontecimiento como el que está sacudiendo durante las últimas horas la mitad este peninsular y que ha causado decenas de muertos y dejado un rastro de destrucción, y a falta de procesar toda la información sobre lo ocurrido, establecer una relación directa -un vínculo «causa-efecto»- entre el cambio climático y la borrasca que ha provocado este desastre.
Fenómenos cada vez más intensos y frecuentes
La directora del Centro Vasco de Investigación sobre Cambio Climático, María José Sanz, ha subrayado que a nivel global los estudios ya apuntan que los eventos meteorológicos extremos van a ser más frecuentes e intensos,, pero ha precisado que será necesario hacer un análisis de las circunstancias concretas de este evento y conocer si ha habido elementos que han contribuido a una mayor intensidad.
«Lo que sabemos nos puede llevar a pensar que sí, que hay un componente de cambio climático», ha manifestado a EFE María José Sanz, y ha observado que este tipo de fenómenos meteorológicos se ven cada vez con más frecuencia.
La investigadora ha explicado que es necesario además atender otros elementos, como las actuaciones que se realizan en el territorio o la ocupación de cauces secos, que pueden incrementar la exposición a este tipo de riesgos y multiplicar los daños. «Por la manera de planificar, nos exponemos más de lo que sería recomendable y precavido», ha manifestado la directora del BC3 -natural de Valencia-.
La profesora asociada de Hidrología de la Universidad de Reading (Reino Unido), Jess Neumann, ha observado que “las inundaciones repentinas en España son otro terrible recordatorio del tiempo cambiante y más caótico que estamos experimentando como consecuencia del cambio climático».
Neumann, cuyo testimonio ha recogido el Science Media Centre España (SMC) -una oficina independiente que recopila recursos que contribuyen a entender el alcance de algunos avances y acontecimientos-, ha explicado que las tormentas se han desarrollado como resultado del paso de aire más frío sobre el cálido mar Mediterráneo, lo que ha provocado inestabilidad atmosférica y ha desencadenado las lluvias torrenciales.
«Asociar un evento particular como este al cambio climático requiere estudios a posteriori y siempre se puede decir en términos probabilísticos, pero no sobre la marcha», ha aseverado -también en declaraciones al SMC- el meteorólogo Ernesto Rodríguez Camino, miembro de la Asociación Meteorológica Española.
Rodríguez Camino ha señalado que «en términos generales», y en un contexto de cambio climático, este tipo de fenómenos de precipitaciones intensas y excepcionales «van a ser cada vez más frecuentes y más intensos y, por lo tanto, destructivos».
Replantear la reconstrucción de las zonas dañadas
El Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales de Cataluña (CREAF) ha señalado hoy en un hilo que ha abierto en la red social X tras las graves inundaciones y los efectos devastadores de la dana en Valencia que el cambio climático provoca que cada vez haya más fenómenos climáticos extremos; «si antes pasaban cada 100 años, ahora pasarán cada 50 o menos», ha apuntado este centro.
Y ha planteado la importancia de replantear qué actividades se hacen en zonas inundables o en primera línea del mar y de cuáles se puede prescindir, además de replantearse también cómo acometer la reconstrucción de las áreas que han resultado dañadas.
Según este centro, una vez que los temporales han destrozado determinadas zonas, habría que rediseñarlas para adaptarlas «e implicar a la ciudadanía en la decisión, porque comporta unos costes económicos importantes y que irán en aumento», y ha incidido también en la importancia de asegurar que los ríos llegan correctamente al mar y hacen el transporte de sedimentos que corresponde.
InfoSOS, por un mundo sostenible.




