El invierno será otra vez cálido tras el segundo otoño más suave en los últimos 62 años

El invierno, que comenzará el 22 de diciembre a las 4:27, hora peninsular, se prevé de nuevo más cálido de lo normal en todo el país y más lluvioso en el noroeste y centro peninsular, tras un otoño que ha sido el segundo más templado desde 1961, solo una décima por detrás de 2022.

En rueda de prensa para informar sobre la predicción estacional del invierno y balance del otoño, Rubén Del Campo, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), ha avanzado que para el trimestre enero, febrero y marzo hay un 50 % de probabilidades de que el invierno sea más cálido del promedio, salvo en el sur peninsular y archipiélagos.

En concreto, en Andalucía y en las Baleares y las Canarias la probabilidad de ser más cálido asciende al 60 %, ha señalado el portavoz, quien destaca, en cuanto a las precipitaciones, que las predicciones apuntan a un invierno «más lluvioso» en el cuadrante noroeste peninsular y en áreas de la zona centro.

Respecto al otoño, el portavoz ha precisado su carácter «extremadamente cálido», con una media de 16,3 grados (1,9 grados sobre el promedio). Se trata del segundo otoño más cálido desde 1961, tan solo por detrás del de 2022.

En este punto, el portavoz ha precisado que «siete de los diez otoños más cálidos pertenecen al siglo XXI» y en una de cada tres estaciones de la red de Aemet desplegadas por toda España, la media otoñal ha sido la más alta de las respectivas series, mientras que los episodios fríos han sido escasos y de poca intensidad.

El trimestre tuvo carácter muy cálido en el suroeste peninsular y extremadamente cálido en el resto de la España peninsular. En Baleares fue muy cálido, mientras que en Canarias tuvo carácter muy cálido o extremadamente cálido; de hecho, ha sido el otoño más cálido en el archipiélago canario desde que hay registros.

Se registraron varios episodios cálidos, como el del 25 de septiembre y el 18 de octubre, con máximas y mínimas muy por encima de las habituales para la época del año, y afectó a toda España, siendo especialmente intenso en las Canarias.

En el archipiélago canario hubo una ola de calor del 2 al 17 de octubre que resultó «excepcional por su duración y por lo tardío» de las fechas en las que se produjo, ha observado Del Campo.

En cuanto a las precipitaciones, el otoño fue húmedo con un valor de 243,6 litros por metro cuadrado, es decir, un valor superior en un 21 % respecto al normal del trimestre y se ha tratado del decimoséptimo otoño más húmedo desde 1961 y el quinto del siglo XXI.

La estación ha desarrollado grandes diferencias por zonas geográficas: Extremadamente húmedo en gran parte de Galicia, puntos de Castilla y León, de Madrid, de Navarra y norte de Castilla-La Mancha, mientras que fue seco en el Levante peninsular, mitad oriental de Aragón, Castilla-La Mancha y Andalucía.

En puntos de Cataluña, en zonas de Málaga y en la Baleares fue extremadamente seco, mientras que en las Canarias el otoño fue entre normal y seco, y muy seco en la isla de Lanzarote.

Estas precipitaciones otoñales «ayudaron a paliar, en parte, la sequía meteorológica», en áreas del noroeste y del centro de la Península; por el contrario, se agudizó todavía más en Cataluña, donde se está padeciendo la sequía más intensa desde el inicio de la serie en 1961, ha concluido el portavoz de Aemet.