
Emili Villaescusa (València, 1956) acumula más de 40 años de liderazgo en el cooperativismo valenciano y español. Tras consolidar Florida Grup Educatiu y protagonizar la gran expansión de Consum, dirigió el Grupo ASCES y presidió Concoval, donde impulsó políticas públicas, proyectos de RSE y alianzas que sitúan a la economía social como motor de empleo, innovación y desarrollo sostenible.
Villaescusa ha sido una de las figuras clave en la transformación y proyección del cooperativismo valenciano en las últimas décadas. Bajo su liderazgo al frente de la Confederació de Cooperatives de la Comunitat Valenciana (Concoval), el sector ha experimentado un notable impulso institucional, reforzando su interlocución con la Generalitat, las universidades y consolidando su peso en el entramado económico y social de la región.
Uno de los hitos más significativos de su trayectoria fue su etapa al frente de Consum, donde dirigió una expansión sin precedentes: la cooperativa pasó de gestionar 180 supermercados a más de 350, consolidándose como uno de los cinco mayores empleadores privados de la Comunitat Valenciana. Esta evolución no solo evidenció la fortaleza del modelo cooperativo, sino que lo posicionó como un referente de crecimiento sostenible.
Villaescusa también ha sido pionero en el ámbito de la RSE. Coordinó desde CEPES la organización de la economía social española, la primera estrategia de la RSE y formó parte del equipo que trabajó la Ley Estatal de Responsabilidad Social, contribuyendo a dotar de un marco normativo sólido a este compromiso ético con la sociedad.
Otro de sus legados fundamentales es la estrecha vinculación que ha promovido entre empresa y universidad. Gracias a su impulso, instituciones como la Universitat de València, la Universitat Politècnica de València y Florida Universitària cuentan hoy con cátedras y programas de máster dedicados a la economía social, sembrando el futuro del cooperativismo en las aulas.
Su compromiso con el movimiento cooperativo trasciende fronteras. Villascusa ha llevado la voz del cooperativismo español a foros internacionales de primer nivel como los de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Unión Europea o la Alianza Cooperativa Internacional, consolidando una visión global para un modelo económico arraigado en lo local.
Emili Villaescusa Blanca no solo ha fortalecido al cooperativismo valenciano: ha contribuido a redefinir su papel como motor económico, social y académico dentro y fuera de nuestras fronteras.
En InfoSOS nos citamos en un céntrico hotel de Valencia con esta voz autorizada del cooperativismo valenciano para que nos haga una radiografía actual de las cooperativas de la Comunitat y nos hable sobre el valor añadido que producen en materia de sostenibilidad,
Pregunta: Emili, tras casi cuarenta años de trayectoria como referente del cooperativismo valenciano, ¿cómo describirías su “salud” en la economía actual?
Emili Villaescusa: El cooperativismo goza de muy buena salud. Los números acompañan y, lo más importante, nuestros principios están alineados con los valores que hoy reclama la sociedad: responsabilidad social, sostenibilidad y atención a todos los grupos de interés, no solo al accionariado. Ese encaje nos permite liderar movimientos económicos que antes se centraban únicamente en maximizar beneficios. En la Comunitat Valenciana, por ejemplo, tenemos dos cooperativas punteras -Consum y Anecoop- entre las cinco primeras empresas del ranking autonómico, algo impensable hace unos años. Además, el cooperativismo valenciano es muy diverso: abarca desde el sector agroalimentario y el crédito hasta las eléctricas históricas de hace más de cien años, pasando por cooperativas de trabajo, consumo, vivienda o enseñanza. Casi cualquier actividad susceptible de cooperativizarse ya lo está.
Pregunta: Históricamente, se dice que el empresario mira solo por lo suyo. ¿Cuánto cuesta fomentar la colaboración real entre cooperativas?
Respuesta: Es uno de los mayores problemas. Siempre cuesta, pero partimos con ventaja: la propiedad y la toma de decisiones son colectivas. De entrada, toda cooperativa se federa dentro de su sector; a partir de ahí surgen grupos y, cuando es posible, concentraciones empresariales. El ejemplo más claro está en el ámbito agroalimentario: pasar de decenas de pequeñas cooperativas locales a grupos de segundo grado o fusiones ha dado poder de negociación frente a la gran distribución. No es lo mismo que quince cooperativas vayan cada una por su lado a que se sienten a la mesa como un único bloque.
P: Esa concentración se traduce en precios más justos para el productor… ¿Y para el consumidor?
R: Exacto. Con más volumen negociamos mejor, reducimos intermediarios y podemos ofrecer precios competitivos sin renunciar al valor añadido de la proximidad y la sostenibilidad. Una cooperativa no se deslocaliza: los socios viven donde producen, así que la huella de carbono se reduce y la riqueza permanece en el territorio.
P: Hablemos de sostenibilidad. Consum, que usted ha presidido, suele citar su lema «trabajadores comprometidos, consumidores conscientes». ¿Realmente el consumidor elige pensando en criterios éticos o sigue mandando el precio?
R: El precio sigue pesando mucho, pero la conciencia crece. Cada vez más gente valora que la cebolla sea de Vilamarxant o que la alcachofa venga de la Vega Baja. El reto es pedagógico: explicar por qué un producto ecológico puede costar un poco más -mayor merma, más cuidado en el campo- y demostrar que la diferencia revierte en salud, entorno y empleo local. Falta mucha pedagogía. Para eso hay que integrar los productos sostenibles en el lineal general, no confinarlos en “rincones verdes” que solo visitan los convencidos.
P: ¿Qué papel debe jugar la Administración para acelerar esa transición?
R: Regular y, sobre todo, aplicar la norma. Las regulaciones por parte de la Administración han sido muchas, pero muy laxas… Ahora, a nivel administrativo, quien manda es Europa y, por tanto, ahora nos dedicamos a trasponer las directivas europeas. Entonces todo lo que pasa en materia de medioambiente de sostenibilidad, en España, somos poco activos. Nos falta ‘punch’ porque cuando llegas a Europa no tienes nada con lo que trabajar y estás a la espera de lo que hagan los alemanes, los franceses… y teníamos que estar un poco más espabilados.
P: ¿No cree que desde la administración debería incentivar a las empresas para que apliquen esas políticas de sostenibilidad?
Un 20 % del PIB español pasa por la contratación pública, es absurdo que el dinero de todos termine en empresas que incumplen estándares laborales o medioambientales. La Ley de Contratos debe discriminar e incentivar positivamente a las compañías responsables, pero hay que dotar a los ayuntamientos de medios y formación para usarla. Además, necesitamos que Europa avance con directivas claras como la información sobre sostenibilidad, diligencia debida, taxonomía verde, y que el Estado las transponga con agilidad, sin esperar a que otros marquen el paso.
“Ser negacionista es lo fácil porque te complica menos la vida”
P: Algunos partidos aún cuestionan el cambio climático. ¿Cómo se combate ese negacionismo?
R: Esto es demodé… Ser negacionista es lo fácil; lo fácil es decir que no hay cambio climático porque te complica menos la vida. Niegas la cosa y niegas así como darle solución porque niegas el problema… Es una posición política determinada que ellos sabrán por qué lo hacen…Así que hay que estar con la ciencia, porque lo demuestra con datos y con hechos. Negar la evidencia no aporta nada a nadie.
Cuando un modelo, como el cooperativo, demuestra durante décadas que puede ser rentable, socialmente útil y ambientalmente responsable, cualquier debate se desmonta solo. El mercado ya penaliza a quien no se adapte.
P: ¿Hacia dónde debería crecer el cooperativismo valenciano en los próximos años?
R: Necesitamos más industria. Servicios, turismo y agro son pilares fuertes, pero sin base industrial es difícil tener una economía realmente robusta. Además, la reindustrialización debe ser verde y circular. Allí el cooperativismo, propiedad arraigada, gobernanza democrática y visión de largo plazo puede jugar un papel decisivo.
P: Para cerrar, si tuvieras que resumir el reto principal del sector en una frase…
R: Consolidar la rentabilidad sin perder el alma: demostrar que se puede ganar dinero de otra manera y repartiendo sus frutos de forma más justa.
Artículo de Francisco Estellés.
InfoSOS, por un mundo sostenible.




