
La transición hacia las energías renovables requiere de la construcción de grandes plantas fotovoltaicas o eólicas que en la otra cara de la moneda implica cómo integrarlas en el entorno sin alterar éste. Ganadería regenerativa y sinergias con el sector agrícola son algunas de las claves de Statkraft para compatibilizar la conservación del entorno y sus hábitats con estas instalaciones tan necesarias para avanzar en la descarbonización.
Statkraft, con más de 125 años de historia, es el gigante líder en Europa en la producción de energías renovables. Propiedad del estado noruego, la empresa aterrizó en nuestro país en 2018 e instaló en Valencia su sede corporativa para España y Portugal dedicada al desarrollo, construcción y operación de proyectos solares y fotovoltaicos. La adquisición reciente de Enerfin, la filial de energías renovables de Elecnor, la ha aupado también al top ten español en la producción de energía eólica.
En este momento está desarrollando tres proyectos solares fotovoltaicos en la Comunidad Valenciana: Los Predios y Los Hierros, en los municipios valencianos de Turís y Alborache, y la planta Arada Solar en la provincia de Castellón. En conjunto suman una inversión estimada de 200 millones de euros y cerca de 300 megavatios de potencia instalada. “En Los Hierros y los Previos, con los 77 megas de potencia instalada cada uno, se generarán unos 300 megavatios de energía limpia al año, lo que se traduce en el abastecimiento de 100.000 hogares, además de que se dejarán de emitir unas 60.000 toneladas de CO2 al año. El de Castellón tendrá una capacidad para producir 5.400 toneladas anuales de hidrógeno verde y una producción anual estimada de 310 gigavatios hora (GWh), lo que equivale a evitar una emisión de más de 55.000 toneladas de CO2 al año”, puntualiza la responsable de sostenibilidad de Statkraft en España, Erica Morales. A estas cifras se incorporan los 155 (GWh) que ya genera el parque eólico de Cofrentes, operativo desde 2020 e incorporado a su cartera tras la compra de Enerfin, “capaces de suministrar energía limpia y accesible a más de 44.000 hogares”.
Pero más allá de toda esta cantidad de energía limpia, determinante en la ansiada transición a la descarbonización, Erica Morales defiende la compatibilidad de usos en los entornos donde se están instalando las plantas. “Como punto de partida, tenemos un compromiso con la comunidad, siempre ponemos el foco en el territorio. Para eso es clave tener contacto directo con todos los stakeholders (los grupos de interés) tanto a escala local como a escala regional. Hacemos un proceso de arriba a abajo, nos ponemos en contacto con las administraciones regionales y locales, pero, también dentro de ese compromiso con la comunidad, está escuchar a los vecinos. Porque al final son proyectos que van a estar presentes en el territorio a lo largo de la vida útil de los mismos, que suelen ser unos 30 años, por lo que consideramos clave escuchar a la comunidad local y oír las necesidades que tienen”.
Y en esa escucha, el sector agrícola es fundamental para el gigante noruego. “Hemos firmado un convenio de colaboración con AVA-ASAJA con el objetivo de que las plantas fotovoltaicas pueden aliviar la situación de este sector, que en la Comunidad Valenciana cuenta con alrededor de 170.000 hectáreas de cultivo abandonados y escaso relevo generacional. El impacto del cambio climático en el sector agrícola ya ha provocado un importante aumento del riego en la agricultura y un mayor consumo energético y, en este contexto, las energías renovables pueden compensar con el abaratamiento del precio de la energía”.
“Desde Statkraft -prosigue Morales- nos hemos centrado en tres líneas de trabajo para compatabilizar los proyectos de Turís y Alborache con el desarrollo agrícola: la participación accionarial de las entidades de regantes en las plantas solares, la implantación de agrovoltaica y la reserva de islas de cultivo que suman más de 100 hectáreas a disposición de los agricultores. Para facilitar la integración en el accionariado de las asociaciones de regantes interesadas, Statkraft permite la adquisición de capital social: cada pozo o entidad tendrá una participación proporcional a su consumo anual, logrando el consiguiente ahorro. Además, no tendrán que adelantar dinero, puesto que la inversión se amortizaría en los plazos acordados mediante los beneficios conseguidos cada año por el propio proyecto”.
Así pues, a los planes ambientales para minimizar los posibles impactos negativos que pueda tener un parque solar o eólico, Statkraft suma acciones que puedan generar un valor añadido a sus proyectos, como la firma de este acuerdo con AVA-ASAJA, los convenios de colaboración con los respectivos ayuntamientos para priorizar la contratación local, el compromiso para las compras a proveedores de la zona o el fomento de las comunidades energéticas locales para que los vecinos se beneficien de un ahorro en la factura de la luz.
Por otro lado, en cuanto al ritmo de desarrollo de las energías renovables en la Comunidad Valenciana, Morales reconoce que nuestro territorio está aún a la cola. “Tenemos que responder a escala europea que nos están exigiendo aplacar la emergencia climática y reducir la dependencia energética, por tanto, comunidades autónomas como Valencia, que tiene recursos solar y eólico, tendrían que acelerar en ese desarrollo. Y, si bien es cierto que la Comunidad Valenciana ha perdido en los últimos años la oportunidad de liderar un sector estratégico para la competitividad económica y la mitigación del cambio climático, estamos convencidos de que el Plan Simplifica aprobado la semana pasada por el gobierno valenciano va a suponer un nuevo impulso para el sector renovable en esta región”.
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