España triplica el reciclaje de residuos electrónicos en ocho años y enfrenta el reto de las baterías con litio

El reciclaje de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) se ha triplicado en España en los últimos ocho años y ubica al país en la media de la Unión Europea, por encima de otros territorios como Alemania e Italia, aunque aún enfrenta retos como el manejo de baterías de litio.

Así lo indican los datos del Sistema Colectivo de Responsabilidad Ampliada del Productor (SCRAP) Recyclia, encargado de administrar un 40 % de estos aparatos en el país, a propósito del Día Internacional del Residuo Electrónico.

“No estamos mal situados, pero aún queda mucho por avanzar”, ha declarado a EFE el director de marketing de Recyclia, Julio Lema, sobre las 325.000 toneladas de RAEE que se reciclaron en España en 2024, lo que equivale a 7 kilos por habitante, una cifra “destacada a nivel europeo”.

Lema ha explicado que actualmente enfrentan los retos de “recoger cada vez más residuos para que ese porcentaje sea mayor” y sensibilizar a la población para que acudan a los más de 105.000 puntos de recogida que disponen.

Los nuevos residuos, como los paneles solares, los vapeadores y los drones, también representan un desafío para los SCRAP, tomando en cuenta que en España aún no hay plantas habilitadas para el tratamiento de las baterías de litio, que deben ser enviadas a Alemania y Francia.

“No es lo óptimo, pero así nos aseguramos un tratamiento profesional y adecuado”, afirma Lema.

¿Qué se puede reciclar? 

Los RAEE se dividen formalmente en siete grupos según su tamaño y componentes: aparatos de intercambio de temperaturas, monitores y pantallas, lámparas, grandes y pequeños aparatos, paneles solares e informática y telecomunicaciones.

El primer segmento está integrado por aparatos de intercambio de temperatura, como el aire acondicionado y aquellos equipos que tienen aceite en circuitos o condensadores, cuyo tratamiento requiere una preparación especial.

En el segundo grupo están incluidos los monitores y pantallas en sus diferentes categorías, ya sea CRT (televisores antiguos) y LED, mientras que en el tercer apartado están las lámparas divididas en LED, de descarga, no LED y fluorescentes.

Los grandes y pequeños aparatos integran el cuarto y quinto grupo, respectivamente, que se subdividen entre aquellos que cuentan con componentes peligrosos y los que no, como las máquinas de diálisis o de tomografía que pasan por un proceso de descontaminación previo para quitarles los materiales radioactivos.

La sexta categoría de RAEE está compuesta por residuos de informática y telecomunicaciones, como computadoras y teléfonos móviles a los que se extrae la batería antes de iniciar el reciclaje.

Finalmente, el último grupo está integrado por los paneles solares, el actual “residuo estrella”, ya que solo en 2024 Recyclia gestionó 5.292 toneladas de estos aparatos, cuatro veces más que la cifra del año anterior, lo que evidencia el impacto creciente de estas tecnologías en los sistemas de gestión de residuos.

Los RAEE se reciclan en diferentes plantas, como Recybérica Ambiental, ubicada en la localidad madrileña de Torrejón de Ardoz, donde los residuos primero se pesan, luego se clasifican y pasan a una primera etapa de descontaminación.

El jefe de la planta de Recyclia Ambiental, Arturo Couto, detalla que tras esa primera etapa, se realiza un tratamiento secundario que consiste en la trituración y la separación de los materiales, de los cuales una parte pasa al centro de preparación para la reutilización.

El director general de Recybérica Ambiental, Fermín Rodríguez, precisa a EFE que un 50 % del hierro que se vende en el mercado proviene del reciclaje, una proporción que en el caso del cobre aumenta hasta el 60 % y, en el del aluminio, al 70 %.

Por su parte, Lema resalta que el reciclaje de RAEE genera más de 23.000 empleos y aporta 1.360 millones de euros anuales a la economía española.

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