España y otros 10 países piden a la Comisión Europea un objetivo climático ambicioso para 2040

Los 11 Estados miembros firman una carta en la que demandan acciones concretas en la reducción de emisiones, que reafirmen a la UE como ejemplo global y envíen una fuerte señal política a otros grandes emisores

Se deben garantizar las contribuciones necesarias que mantengan vivo el objetivo de 1,5ºC antes de la COP30, a celebrar el próximo año en Brasil

La Comisión Europea tiene previsto presentar el 6 de febrero una comunicación en la que abrirá el debate sobre la ambición europea en materia climática a 2040, de ahí el interés de España y el resto de sus socios en hacer saber al ejecutivo comunitario que esperan una propuesta firme y en línea con la ciencia.

La vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra del Ministerio para Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), Teresa Ribera, ha firmado junto a sus homólogos de otros 10 países más de la UE una carta conjunta en la que demandan a la Comisión Europea un objetivo climático ambicioso para 2040. Además de Teresa Ribera, suscriben la misiva sus homólogos de Alemania, Francia, Portugal, Dinamarca, Austria, Países Bajos, Finlandia, Luxemburgo, Irlanda y Bulgaria.

En ella, Ribera y el resto de firmantes subrayan que la necesidad de una acción climática global ambiciosa nunca ha sido más evidente que en estos momentos. 2023 resultó ser el año más cálido registrado, y el calentamiento global intensificará una serie de efectos adversos que pondrán en riesgo el bienestar y la seguridad del mundo.

En su reunión de los días 14 y 15 de diciembre de 2023, el Consejo Europeo acogió con satisfacción las Conclusiones del primer Balance Mundial celebrado esa misma semana en la COP28 de Dubái. En particular, el acuerdo para acelerar la reducción de emisiones contaminantes hacia cero emisiones netas para 2050, de acuerdo con la mejor ciencia disponible, para mantener al alcance el objetivo de 1,5 °C.

“Es crucial que la UE traduzca esto en acciones concretas y ambiciosas para enviar una fuerte señal política que afirme que la UE dará el ejemplo para convencer a otros grandes emisores de que sigan la misma senda y garanticen las contribuciones necesarias para mantener vivo el 1,5°C de manera oportuna antes de la COP30”, señala la carta.

Sin embargo, tanto Teresa Ribera como el resto de sus socios firmantes consideran que solo pueden persuadir a otros de dar un paso al frente si hacen el trabajo desde casa. Por lo tanto, añaden, “animamos encarecidamente a la Comisión Europea a que en su próxima comunicación recomiende un objetivo climático ambicioso para la UE para 2040”.

Al mismo tiempo, se debe garantizar una implementación adecuada del paquete legislativo Fit for 55, que refuerce la credibilidad de la UE en el escenario internacional a la hora de demandar a otros actores la misma ambición climática.

Un 1,5ºC vivo

Se deben garantizar las contribuciones necesarias que mantengan vivo el objetivo de 1,5ºC antes de la COP30 -a celebrar el próximo año en Brasil-, tener en cuenta los principios de la Ley Europea del Clima aplicados según la mejor ciencia disponible, la rentabilidad, una transición justa y equitativa y los costes de la inacción; así como el asesoramiento del Consejo Asesor Científico Europeo sobre Cambio Climático. Igualmente, se debe asegurar que la UE esté plenamente encaminada hacia la neutralidad climática a más tardar en 2050, con el objetivo de lograr emisiones negativas a partir de entonces.

La comunicación de la Comisión debería permitir a la UE comunicar unas Contribuciones Nacionales Determinadas (NDC, por sus siglas en inglés) con la ambición para 2035 de dar seguimiento a la decisión de la COP26 sobre los plazos de cinco años.

Asimismo, un objetivo ambicioso también contribuirá a la eliminación gradual de los combustibles fósiles. Junto con un esfuerzo eficiente y sostenido para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en todos los sectores -que sigue siendo la palanca clave para lograr los objetivos climáticos-, la eliminación gradual del uso de combustibles fósiles ha de ser esencial para alcanzar la neutralidad climática.

Transición con justicia social

“Para liderar el camino debemos garantizar que la acción climática sea una oportunidad para todos”, señalan la vicepresidenta Ribera y el resto de sus socios. “Por tanto”, continúan, “la transición verde debería seguir siendo económicamente viable, tener costes manejables y no dejar a nadie atrás, especialmente a los ciudadanos más vulnerables”.

Una acción climática ambiciosa permitirá beneficiarse de las sinergias entre estas políticas y otras prioridades ambientales, así como reducir los impactos climáticos futuros, particularmente en los más vulnerables. Por lo tanto, apoyar la transición verde y abordar los efectos distributivos debe ser una prioridad.

Cumplir los objetivos climáticos de manera rentable es esencial para el crecimiento económico, la seguridad energética y el aumento de la competitividad industrial de la UE. Será clave salvaguardar la resiliencia de la UE, aprovechar plenamente los beneficios de la transición verde a través del comercio basado en reglas y fortalecer la autonomía estratégica abierta europea, además de brindar una ventaja competitiva a escala global.

“Enviará una fuerte señal al mercado para aumentar el desarrollo interno y la fabricación de tecnologías netas cero en la UE, allanando el camino para aumentar la competitividad y haciendo de la UE el centro más atractivo para el desarrollo y la producción de tecnologías en emisiones netas cero. Además, traerá múltiples beneficios a los ciudadanos, incluido un medio ambiente más saludable y oportunidades de empleo preparadas para el futuro en sectores e industrias ecológicos”, concluye la carta.

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