Estos son los errores que no debes cometer en Navidad con el contenedor amarillo

Estamos ya de lleno en una de las épocas del año de mayor consumo de productos de alimentación, regalos, juguetes y otros elementos decorativos, conviene repasar uno de los errores más comunes a la hora de reciclar en Navidad: equivocarnos de contenedor. Según el último estudio de reciclaje de Kantar para Ecoembes, más de la mitad de los encuestados creen que los juguetes de plástico hay que tirarlos en el contenedor amarillo, pero, al no ser un envase, estos residuos nunca deberían ir ahí.

De hecho, según los últimos datos publicados por Ecoembes, el 29,8% de los residuos que terminan en el contenedor amarillo no deberían estar ahí. ¿El motivo? En el contenedor amarillo van los envases de plástico, las latas y los briks. Así que cualquier otro objeto que no sea un envase, aunque esté hecho de plástico, debe ir a un punto limpio o contenedor de resto.  Algunos ejemplos son:

  • Decoración navideña como, por ejemplo, las bolas del árbol de Navidad o el espumillón que bordea las ramas
  • Moldes de silicona y/o plástico que se utiliza para hornear gallegas u otros dulces típicos de estas fechas
  • Soportes de plástico para sujetar el árbol
  • Luces de Navidad
  • Cotillón de Nochevieja
  • Figuras o adornos del Belén elaborados con plástico

Algunos envases típicos de esta época que sí deben ir al contenedor amarillo son las latas de conserva, las bandejas de corcho blanco típicas de la comida, los aerosoles que se utilizan para decorar la casa con nieve artificial o los envoltorios de plástico de los turrones o mazapanes.

En la tarea de celebrar unas fiestas más sostenibles, además de reciclar es importante reducir y reutilizar. Por ejemplo, de un año para otro, conviene deshacernos sólo de aquellos productos que ya están averiados y reutilizar o donar aquellos que no vayamos ya no queramos para darles una segunda vida. Además, a la hora de comprar es importante elegir sólo lo que verdaderamente necesitamos, tratar de reducir los envases que consumimos siempre que sea posible – priorizando la compra a granel o llevando nuestras propias bolsas de tela a la hora de hacer la compra- y optar por comercios locales y productos de KM 0.