Eugenia Rojo, en la muestra «Artistas ecologistas frente a la crisis medioambiental»

‘Contra-Huellas. Artistas ecologistas frente a la crisis medioambiental’  es una exposición organizada por la Universitat de València que se inauguró a principios del mes de octubre en la Sala Martínez Guerricabeitia de La Nau, y se presenta en un contexto de emergencia ecológica sin precedentes, caracterizada por el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación.

La muestra busca desarrollar una conciencia crítica y activa frente a los desafíos ambientales contemporáneos a través del arte. Es el resultado de una investigación en torno al arte y la ecología en el contexto valenciano, que analiza las narrativas de artistas comprometidos con una estética y ética sostenibles, promoviendo la preservación y recuperación de la naturaleza mediante una variedad de técnicas y enfoques.

InfoSoS se ha citado con Eugenia Rojo, comisaria de la muestra, para conocer más en profundidad tanto el caracter de los artistas como de las obras que concurren en la sala del Centro Cultural La Nau.

Licenciada en Traducción e Interpretación, por la Universitat Jaume I, y licenciada en Historia del Arte, con un Máster en Cultura Visual por la UV, Rojo adquiró su Doctorado cum laude en 2021 con la defensa de la tesis ‘Arte y ecología en el contexto valenciano actual’. Especializada en cultura visual, género y sostenibilidad, ha materializado el contenido de su investigación en la exposición que abrió sus puertas el pasado 3 de octubre y podrá visitarse hasta el 23 de febrero de 2025.

-Pregunta: ¿Qué vamos a encontrar en la sala Martínez Guerricabeitia?

-Respuesta: El resultado de cinco proyectos artísticos de largo aliento, muy comprometidos con la sostenibilidad. Son obras de Graham Bell Tornado, Miriam Martínez Guirao, Bea Millón, Marco Ranieri, y Chiara Sgaramella, creadores muy heterogéneos en cuanto a su enfoque y a disciplinas artísticas; encontraremos desde el vídeo, la instalación, la fotografía, el grabado, escultura, contenidos en audio, hasta trabajo de archivo.

-¿Es posible concienciar a la sociedad sobre la crísis medioambiental a través del arte?

– Sin duda. El arte es una forma de comunicación que nos llega de una manera mucho más sutil pero a la vez efectiva; apela a nuestros sentimientos y despierta nuestra empatía. A través del arte se pueden forjar estrategias efectivas de educación para promover prácticas mucho más ecoompatibles.

-¿Cómo es el público que desde que inaugurararon la muestra, visita la propuesta de la Martínez Guerricabeitia?

-Es un público muy amplio. Suele ser gente interesada en el arte contemporáneo, que no es precisamente fácil de interpretar. De hecho, hemos procurado explicar claramente cada proyecto y cada obra a través de las cartelas. Sí deseamos que la gente interactúe con las piezas, reflexione sobre ellas y, sobre todo, difunda nuestro trabajo. 

-Cinco artistas y cinco visiones diferentes ¿Qué destacarías de cada uno de ellos?

– Graham Bell Tornado aporta la perspectiva de ecogénero, en la que la naturaleza se presenta como una otredad, un ente marginado, explotado y dominado; en Miriam Martínez Guirao confluyen el arte y la ciencia, en particular se interesa por la psicología ambiental y muestra cómo el ser humano padece efectos adversos para su salud física y mental a causa del alejamiento de la naturaleza; Chiara Sgaramella se vuelca en la labor posdisciplinar, es decir, reúne equipos científicos para construir desde diferentes áreas del conocimiento un nuevo saber en pos de un cambio radical de paradigma; Marco Ranieri estudia la biodiversidad y establece relaciones empáticas con las personas para rescatar los saberes de la tradición local relacionados con los usos del suelo y la flora silvestre; Por último, Bea Millón, examina los efectos de la injusticia ambiental en la sociedad. Así, entre sus preocupaciones se encuentran la inmigración por causas ambientales y también el reparto desigual de la energía.

-¿Hasta qué punto se tiene en cuenta la huella ecológica en el ámbito museístico?

– Como en cualquier otro campo, existen diferentes maneras de abordarlo. El greenwashing –o cómo las empresas e instituciones quieren hacer creer que su producción y acción es ecológica cuando en realidad no lo es- se da también en el  mundo del arte. Por otro lado, museos como el Louvre cuidan cada vez más su huella ecológica. En ese sentido, en Contra-Huellas hemos hecho autocrítica calculando nuestra propia huella de carbono. Además, hemos reducido al máximo la iluminación, prescindido de marcos, minimizado el número de catálogos impresos, incorporado cartelística en cartón reciclable, eliminado hojas de sala, o cualquier elemento superfluo para ser coherentes con el mensaje.

Artículo de Francisco Estellés

InfoSOS, por un mundo sostenible.