Ignacio Solano: “Los jardines verticales son la forma de reverdecer las ciudades”

De criar ranas o dirigir clínicas dentales a convertirse en un referente mundial de los jardines verticales con proyectos en Arabia, España, Estados Unidos, Bolivia, Ecuador, Guatemala, Costa Rica o México. Ignacio Solano, fundador de Paisajismo Urbano, con sede en Elche, ha desarrollado -y colaborado- en proyectos que suman 900.000 metros cuadrados de ecosistemas en vertical, basados en una patente propia.

Biólogo de formación, fundó su empresa en 2005, aunque “no había un nicho, necesidad, ni alarma, pero entendía que era una manera de reverdecer las ciudades”, asegura en una entrevista con InfoSOS. “Las ciudades del futuro pasaban por volver al pasado y por tratar de integrar la naturaleza y me puse a trabajar”, explica. El desarrollo del producto “no fue fácil” porque requiere de “cálculos de presión, un sistema de riegos muy tecnificado, soluciones de hidroponía – un sistema de cultivo sin tierra-, y formulaciones químicas con lo que necesitan las plantas”, detalla. En 2008 patentó “el sistema hidropónico de jardinería vertical, que es el que más se usa en el mundo”, especialmente “en todos los proyectos grandes y que perduran en el tiempo”, destaca.

La sostenibilidad la trabaja “poniendo sobre todo plantas que tienen un valor botánico, de la zona y que suelen ser coherentes con el entorno, al tener las necesidades hídricas y climáticas que el entorno les ofrece”. En contraposición, pone como ejemplos malas praxis como es un bosque de eucaliptos en Galicia. “No es sostenible, aunque genera oxígeno, porque no hay ningún animal que pueda aprovechar ese bosque: es un bosque desierto, y esto está sucediendo en las ciudades: tenemos jardines desiertos que no son aprovechables por las especies autóctonas, no les sirven a las ardillas, ni a las aves locales, a no ser que sean oportunistas”.

“En el mediterráneo nos tenemos que ir al jardín sostenible o xerojardín, que es un jardín de plantas mediterráneas, con bajo requerimiento hídrico”, apunta. Sus jardines verticales “van un paso más allá porque usamos los principios de alelopatía- la asociación de cultivos que permiten también el control orgánico de plagas- positiva y negativa, basada en los principios de permacultura, donde se asocian plantas con otras para crecer más rápido, o plantas que son el antagonista de una plaga potencial para otra planta”, afirma. El resultado son jardines que requieren poca agua y tratamientos fitosanitarios.

Al final de la década de los noventa, cuando empezaba a despuntar, estalló la burbuja inmobiliaria y “tocó emigrar a Latinoamérica”, dice Solano. Allí tiene el “récord” de jardines verticales y más de un centenar de proyectos realizados, entre ellos el más grande del mundo en un edificio de Bogotá. El 80% de sus encargos son fuera de España.

No se muerde la lengua al criticar “el amiguismo” o encargos “a cuñados” que ve en la administración española. ¿Qué recomendarías en la ejecución de parques y jardines?, preguntamos. “Que ejecuten en la plaza pública a los que lo llevan actualmente y pongan a gente formada”, responde, “porque igual que no se entiende que en un Ministerio de Exteriores pongan a un señor que no habla inglés, tampoco que en parques y jardines de un Ayuntamiento pongan a un señor que no tiene la mínima formación”. 

Artículo de Kati Ferrero.

InfoSOS, por un mundo sostenible.