
La comunidad de vecinos de la Urbanización El Palmeral de Alicante se ha convertido en un ejemplo para quienes quieren instalar comunidades energéticas por tener dos proyectos de plantas solares en marcha: una de 75 placas en su club deportivo que financiaron los vecinos hace un lustro y que ya genera facturas de cero euros, y otra más reciente de 534 placas que genera 237 kilovatios por hora, y que ha sido instalada por Iberdrola con el modelo de pago por uso, convirtiéndose en una de las más grandes de Alicante. Su iniciativa ha contagiado a otras nueve comunidades. El presidente de la Comunidad de vecinos, Isidoro González, defiende que “en tierras como estas deberían estar las terrazas que no se pisan llenas de placas”.
Las comunidades energéticas son una nueva modalidad de producción de energía, colectiva y participativa, que permiten dar una solución a la implantación generalizada de fuentes energéticas renovables en un entorno urbano. Los vecinos de la Urbanización El Palmeral han probado los dos modelos de financiación: a cargo del vecindario que consigue ahorrar toda la factura de energía o con inversión de la compañía energética que se traduce en un descuento en el recibo.
En el club deportivo los vecinos invirtieron 55.000 euros, de los que 35.000 fueron subvencionados. “Vamos a ahorrar unos 15.000 o 17.000 euros anuales, lo que supone que el resto de la inversión en un año o año y pico se ha financiado”, explica Isidoro González. “Hemos pasado de pagar unos 3.000 euros en verano al mes y unos 1.500 euros durante el invierno a estar pagando en estas últimas cuatro facturas cero euros”. Y, además, añade “nos introducen en una batería virtual unos 300 euros mensuales porque metemos mucho más a la red de lo que consumimos y nos compensan los 128 euros que tenemos que pagar por la potencia mensual”, añade.
En la segunda planta optaron por el modelo de pago por uso, un sistema que vence la reticencia a invertir. En este caso, Iberdrola ha realizado la inversión y tramitación y paga un alquiler por las terrazas “de unos cinco mil y pico euros todos los años para la urbanización”, dice Isidoro González. A cambio cobra un alquiler por la placa de 5,5 euros a los vecinos conectados y descuenta hasta un máximo del 30% en la factura. “Además fideliza la clientela y nos da una tarifa 24 horas a un precio fijo que está muy bien” y “que ahora supervisamos todos. Es la primera vez que veo que un sistema de este tipo beneficia a todo el mundo”, apostilla.
A la comunidad energética se han sumado 320 de las 534 viviendas, beneficiando a unas 1.500 personas, y 36 locales. También hay conectados 40 contadores de consumo comunitario que suministran energía al aparcamiento o a los portales.
“Mi ahorro mensual que tengo dos placas es de unos 27 euros y de ahí tengo que pagar unos 12 euros por el alquiler de la placa que es el retorno que obtiene Iberdrola. Tengo un ahorro de 15 euros y si sumas que hemos modernizado nuestras instalaciones, nuestras viviendas y que ayudamos al planeta pues muy bien”, explica este vecino. Desde el punto de vista medioambiental estas instalaciones permitirán reducir la emisión de dióxido de carbono en unas 2.000 toneladas en los próximos 30 años.
En 15 años los vecinos pasarán a ser propietarios de la instalación y han conseguido que Ayuntamiento de Alicante aplique una bonificación en el IBI que podría alcanzar los 40 euros por placa si superan la barrera burocrática. Isidoro da la clave para que prosperen estas iniciativas: “Siempre tiene que haber una o varias personas que pongan su tiempo a disposición de esto”.
Artículo de Kati Ferrero.
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