
Los hábitos alimentarios tienden a deteriorarse en la población adulta especialmente a partir de los 45 años. Durante 2026, el Colegio Oficial de Dietistas Nutricionistas de la Comunitat Valenciana (CODiNuCoVa) llevará a cabo el proyecto “Alimentación para toda una vida”, obra del nutricionista Israel Verdú, que busca mejorar la alimentación de la población adulta a través de la educación alimentaria.
¿El Colegio han comprobado que es justo a partir de esa franja de edad cuando la población elimina progresivamente de su dieta alimentos como las verduras, las hortalizas o la fruta?
Desde nuestra profesión ya llevamos tiempo haciendo hincapié en la población infanto-juvenil, en colegios, institutos y universidades. Pero había una especie de gran vacío con respecto a los grupos poblacionales adultos, de entre 30 y 75 años. Esa necesidad de educación alimentaria aplicada a edades adultas, es algo que veíamos que no había. Y, por otra parte, es un hecho que las personas que ya tienen una edad son conscientes de los beneficios de llevar una alimentación adecuada, así como de las consecuencias de no llevarla. Es un punto diferenciador entre un joven y alguien que ya está padeciendo las consecuencias de un mal hábito de vida. Influyen el cansancio, la falta de tiempo para cocinar o la soledad, y hay una tendencia a descuidar el momento de la cena, que se ha convertido en la ingesta que peor se realiza entre la población adulta. Y precisamente los adultos somos referentes. ¿Referentes de quién? Pues de aquellos que están a nuestro cargo y, poder invertir en este grupo poblacional, en los adultos, tiene ventajas para las generaciones que vienen después.
Entonces, el proyecto como tal nace de una iniciativa del Colegio de Dietistas y Nutricionistas de la Comunidad Valenciana como un protocolo. En cuatro sesiones se supone que el dietista nutricionista puede establecer las bases alimentarias sobre las cuales los adultos puedan decidir. Es decir, qué como, cuánto como, si esto es para mí o no lo es. La calidad alimentaria es el principal punto, que la población aprenda a distinguir qué da salud. Una alimentación basada en materias primas y buenos procesados da mucha más fiabilidad a la hora de hablar de salud.
Es un objetivo que todos perseguimos, pero ¿tener salud qué significa exactamente?
Hablamos de tipos de salud, como si fueran las patas de un taburete y sobre todo el patrón mediterráneo en lo referente a la dieta, pero dentro de un marco de referencia. Es la idea del proyecto ARRELS, que busca autonomía para la reflexión, para reforzar una alimentación sostenible , dentro de la iniciativa Move On del Colegio. Al final, nuestro eslogan es ‘Alimentación para toda una vida’. Llegado septiembre, se abrirán inscripciones para lograr unos cuatro grupos de intervención con 20 adultos por grupo, que publicaremos en redes sociales. Al final del año, se validará el proyecto para empezar en 2027. El screening, la selección, es algo que todavía estamos pendientes de cerrar.
¿Entonces, los jóvenes cuentan ya con una mayor educación alimentaria que los adultos?
Nosotros, en base a las encuestas que emite el Colegio, hemos identificado que los hábitos alimentarios, a partir de los 45, tienden a deteriorarse. Ahora bien, si hacemos una vista un poco más amplia, y sobre todo con esto del impacto de las redes sociales, hoy en día nos encontramos con muchísimos mensajes falsos, contradictorios, que generan confusión y afectan tanto a la población más juvenil, que es la que más activa está en redes, como a la más adulta. Yo creo que la población tiene interés por su salud a partir de buenas decisiones alimentarias, pero aún así, jóvenes y adultos erramos porque no tenemos esta base de educación alimentaria a la que recurrir.
Hay supermercados y cadenas comerciales que se han empeñado en alimentarnos a todos, teniendo en cuenta lo que nos apremia hoy día el tiempo o la economía, ¿está bien confiarlo todo a este tipo de alimentación?
Que la industria alimentaria, o que, por ejemplo, los grandes supermercados estén empezando a llenar sus lineales de ciertos productos que al consumidor le pueden resultar atractivos, es una realidad. A lo mejor algo preparado, aparentemente está pensado para cuidar de tu salud, pero la pregunta viene a ser otra vez la misma. ¿El consumidor sabe identificar qué alimentos le dan salud, qué alimentos le alejan de ese estado de salud? Puede ser que estén saliendo al mercado opciones alternativas a los ultraprocesados que, siendo procesados, planteen algún beneficio para la salud, pero de nuevo tendremos que analizar de qué alimentos en particular se trata. El primer punto es saber diferenciar entre materias primas y procesados. Y una vez hacemos esa buena distinción, saber que cuanta más materia prima hay en nuestra alimentación diaria, más probabilidades tengo de una salud a largo plazo. Con el etiquetado alimentario, es ver el valor nutricional, esos nutrientes cuántos son… preguntarse: ¿son los que aparecen ahí o hay más?, ¿cuáles son energéticos?, ¿cuáles me regulan? Hay muchísimas incógnitas, por eso la idea base es entender realmente cómo construir nuestra alimentación.
¿Hay algún hábito especialmente preocupante del que ustedes como nutricionistas nos quisieran alertar?
Pienso en decisiones que repetimos día a día y que hemos interiorizado. Y un hábito que yo identifico es que la gente no planifica su alimentación. Pasan semana tras semana y no se dan cuenta de que no han dedicado un tiempo, ni siquiera un ratito, a poder hacer una visión y decir, ¿yo cómo me voy a alimentar? Vamos por inercia, tengo hambre, a ver qué tengo, y si nada me cuadra, pues me voy al supermercado con hambre y lo primero que me cuadre me lo llevo. Hay que saber qué nos llevamos a casa porque va a ser lo que nos llevemos a la boca. Por lo tanto, darle importancia a dedicar un tiempo a la semana para poder planificar qué vamos a estar comiendo es importante. También hay muchos adultos que siguen teniendo la creencia de que es mejor no tomar fruta después de las comidas. No, perdona; es un buen hábito concluir una comida, una cena, un desayuno con una pieza de fruta.
Y hablando de las dietas, ¿hay alguna que realmente funcione?
Hay miles de millones de dietas, todo el mundo siempre está haciendo una dieta y gente que sigue quejándose. La mejor dieta es no hacer dieta. Si tú te planteas hacer una dieta porque quieres bajar de peso, lo mejor que puedes hacer es no hacer dieta, porque en el momento en el que te enfrasques en una dieta, en esa tabla, en ese Excel de lunes a domingo que te está diciendo qué comer, qué cenar…, ahí es donde empieza la atrofia de la relación con la comida. Lo bueno que tiene la dieta es que funciona, pero en el corto plazo, y después, ¿qué pasa? No hay adherencia. La persona no es capaz de sostener esa marcha, esas 1500 calorías, esos 128 gramos de hidratos; ya ha pasado por ese periodo restrictivo, su cuerpo ya se ha puesto en modo alerta, y entonces el peso empieza a aumentar, se empieza a recuperar, incluso aumenta. Así que hacer dieta no es la solución, porque la vida es eso, una carrera a medio y largo plazo, y al final esa dieta la voy a tener que aparcar en algún momento.
¿Lo básico entonces sigue siendo evitar las grasas, los azúcares, hay quien dice incluso ciertos lácteos?
Desde ARRES no hablamos de recomendaciones saludables. Hablamos de seguir un patrón, un legado cultural, que es la alimentación mediterránea. En ese sentido, la alimentación mediterránea tiene muy claro qué alimentos no pueden faltar, qué alimentos deberíamos moderar y, desde luego, qué alimentos es preferible no recurrir a ellos. En esa línea, las carnes rojas no son, desde luego, un alimento que debamos consumir a diario en absoluto. Los quesos también serían una de esas ‘red flag’. Quesos, lo necesario, un par de veces a la semana. Alcohol y bebidas azucaradas, cuanto menos mejor. Pero más frutos secos, más pescado, más legumbres. El gran superalimento que yo nombraría es, sin duda, la legumbre, en todas sus formas y colores. A grandes rasgos sería la recomendación.
Al final, la mejora en los hábitos alimentarios es algo que recae sobre los hombros de profesionales sanitarios como somos los dietistas y nutricionistas colegiados. Nuestra labor es ayudar a la comunidad a que de verdad pueda empezar a llevar un estilo de vida más saludable que, sin duda alguna, tiene que ver con el comer.
InfoSOS, por un mundo sostenible.




