
El químico y director del laboratorio de nanotecnología molecular de la Universidad de Alicante (UA), Javier García Martínez, que en marzo recibió el Premio Nacional de Investigación, ensalza el potencial de España en química y advierte de la «oportunidad extraordinaria» que tiene el país con la energía verde.
García Martínez, expresidente de la Unión Internacional de la Química Pura y Aplicada (IUPAC, en sus siglas en inglés), participa esta semana en Vigo en el XXVIII Encontro Galego-Portugués de Química, donde ha atendido a EFE.
«España es una potencia mundial en química», reflexiona a la vez que lamenta: «A veces no somos conscientes de ello».
«En términos de publicaciones, de citas, somos la décima potencia mundial. La química contribuye con 750.000 puestos de trabajo en nuestro país y casi el 6 % del Producto Interior Bruto. Estamos en la primera división de la ciencia, de la química mundial», sostiene.
A Galicia la considera «un centro de excelencia en la química», un ámbito que tiene en la comunidad autónoma una «enorme tradición» y también la sitúa «en la frontera de la ciencia».
«Desde la Xunta se está haciendo un esfuerzo muy importante por la innovación, por la creación de empresas y ahí también nuestra disciplina tiene muchísimo que aportar», asegura García Martínez al valorar el trabajo en la Universidad y las spin-off, empresas de nueva creación que surgen para comercializar la tecnología que sale de las investigaciones.
A España le ve potencial también en energía verde. «Es una oportunidad extraordinaria para España, porque hasta ahora nos han hablado siempre de producir electrones verdes, es decir, de producir energía limpia, pero el tema es qué hacer con esa energía limpia», observa.
Aboga, pues, por «adelantar en la cadena de valor con ese potencial enorme que tiene España de generar energía sostenible» y no solo producir energía verde, sino utilizarla para «electrificar la industria, hacerla más sostenible y, por supuesto, muchísimo más rentable».
Apunta que esa energía se puede enviar a Europa, vender esos electrones verdes, pero «sería una pena», porque, entonces, otros países «le sacarían el valor»; por eso considera «tan importante el hidrógeno verde, el amoniaco verde, el metanol verde, las moléculas verdes».
«Ese es el gran reto industrial que tiene España, la electrificación, y también la química tiene un papel muy importante», afirma antes de valorar los planes que se están desarrollando en España, como la «mayor planta de metanol verde del mundo» en Huelva.
Avanza que vamos hacia «un mix energético» que va a depender del territorio. Por ejemplo, Galicia tiene «un enorme potencial de utilizar» el agua y producir hidrógeno verde, amoniaco verde e incluso acero verde.
«El reto es el transporte», precisa, antes de señalar que hará falta fabricar baterías y matiza que hay otros medios de transporte donde es «mucho más difícil electrificar, como la aviación».
De ahí que concluya que «en función del sector» se necesitará un «nuevo tipo de energía».
Para él, «no hay transición energética», sino «adición energética».
En eso se basa para explicar por qué emitimos más CO2 aunque «cada vez tengamos mayor porcentaje de energías renovables», porque «aumenta todavía más lo que consumimos». Es, sentencia, lo que en economía se considera «efecto rebote».
InfoSOS, por un mundo sostenible.




